domingo, 19 de febrero de 2017

8698. EL AMOR COMPARTIDO.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI


Mi amor sabe aguardar. No es impaciente: su deseo es arroyo, y no torrente que hacia ti, con certeza, sigue andando.
Julia Prilutzky (1912-2002)
Poetisa ucraniana.


En la pasada  columna afirmé que el antídoto contra el miedo que quieren imponer los oscuros, es el amor compartido, es decir, el amor que se dirige a los demás, al prójimo (el próximo). El contraveneno para el miedo es la alegría. La auténtica alegría es fruto del amor sin condiciones, del amor incondicional, del amor compartido. El filósofo católico Theilard de Chardin afirmó que el amor es la energía más poderosa, pero más desconocida del universo. Esta es una definición del amor muy extraña, el amor es energía, pero ¿qué clase de energía?

El amor compartido es tal vez la expresión más completa del amor, amarse a sí mismo es importante, pero quedarse en ese punto conduce a la egolatría, el amor a los demás en cambio conduce al amor de Dios y se manifiesta en la solidaridad, la justicia, la paciencia, la bondad, la serenidad, la pasión, el perdón y la alegría.

Sólo el amor conduce a la plenitud y al desapego, por eso el amor en una sociedad egoísta y enfocada al materialismo es tan difícil de encontrar. Podemos afirmar que pocos conocen el amor compartido, pero muchos han experimentado el miedo, la incertidumbre, la injusticia, la intolerancia, la impaciencia, la maldad, el resentimiento.  Muchas personas llegan al extremo de odiarse a sí mismos, lo que conduce al infierno de la depresión y a la autodestrucción. Sólo el amor da sentido a la vida del ser humano, por eso se enamora, porque dentro de él permanece esta chispa divina que anima cada una de sus células.

El amor lleva a la acción porque es el automotivador más poderoso, si bien es cierto que las emociones, aún la más destructiva como el odio, mueven al ser humano, ninguna es tan poderosa como el amor. El amor compartido más grande es el que siente la madre por el hijo, el  amor maternal no tiene límites, al amor de una madre sólo se le compara el amor por el  amigo, o por el hermano, por alguien por quien estarías dispuesto a dar la vida.

El amor por la tierra mueve a los activistas, a los ecologistas que saben que la Tierra es un ser vivo y consciente y es en cierta forma nuestra madre nutricia. Pachamama es la Madre Tierra que generosamente nos entrega el fruto de sus entrañas.

El amor es una poderosa energía que cura y  crea, es la energía más poderosa… pero la más desconocida.

Como poder activo, el amor transforma la vida y elimina el miedo, por eso los Señores de la guerra, los oscuros, no quieren saber nada del amor y utilizan todos los medios a su disposición para tergiversarlo, para sustituirlo por necesidades materiales.

En los tiempos que corren parece que el amor perdió la batalla, la guerra no ha cesado en los largos milenios que la humanidad ha evolucionado hasta este punto determinante. El triunfo del miedo y del odio nos llevará a la destrucción, no sería la primera vez, se podría decir que la decisión está en nuestras manos, el camino de la salvación es el amor compartido, el que nos enseña a dar sin esperar nada a cambio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Escribe un comentario sobre esta entrada: