martes, 21 de febrero de 2017

8708. ¡FUEGO, FUEGO!

Rafael Ceja Alfaro.
Docente, escritor y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Cuentan que vivía un matrimonio de viejecitos, no de la tercera edad, más viejitos todavía. Una tarde apacible, fresca, agradable, él se asoma al balcón y ve por la ventana una pareja de enamorados, tal vez no pero eso sí, bien acaramelados, enfrascados en ardiente idilio. El multiañero hombre recordando sus años de guerrero del amor y la pasión, empieza a sentir un calorcito que le sube y le baja ¡Ay! Que le sube y le baja, tiene la sensación de que necesita “Hembra” quién sabe pá qué, pero la necesita. Le grita a su “Viejejita” una y otra vez y una vez más, y ahí viene la señora a toda velocidad, recorriendo un metro cada cuatro minutos, ¡rápido! Para cuando llega con el ansioso galán, éste exclama “Ya pá qué”. La reprende y le recomienda que para la próxima esté más preparada para no dejar pasar un momento que puede reverdecer viejas glorias.

Pasan las semanas y de pronto se escuchan los gritos del ancestral galán, la viejita al escucharlo se lanza “a toda velocidad” y arrancándose la ropa a cada paso, después de media hora y una agitación que promete expulsar el corazón de su sitio, llega desnuda abrazándose del arrogante “mancebo” quien la reprende diciéndole: “No tienes vergüenza, la casa quemándose y tú con tus chicoleos”.

Ya en serio, estoy seguro que ninguna muerte será bonita, pero dicen que la peor es morir quemado, no me gustaría averiguarlo, ya vi morir a Faustino totalmente carbonizado y después de muchos años todavía lo recuerdo sentado en la cama de hospital mostrando sus ojos blancos dentro de una cara negra, como los troncos de los árboles que quedan en Michoacán.

En días pasados escuché las sirenas de los bomberos y todas las corporaciones al servicio de la Protección Civil, de inmediato salí de mi duda al recibir una llamada en la cual me avisan que hay un incendio en el mercado.

Por la noche me puse a leer acerca de los incendios más famosos de la historia de la Humanidad y esto fue lo que encontré: el primero que registra la historia es el provocado por el Emperador romano Nerón en el año 64 a c, y dice que mientras la Ciudad Eterna ardía el emperador tocaba su lira, todo un Trump este “Mono”, tal vez por eso a muchas mascotas perrunas las castigan con este bravo nombre que prendió su casa por ver arder la ajena. No reporta si hubo muertos, pero sí que la ciudad ardió en su totalidad.

1276 años después, concretamente en el año 1212 en La Rubia Albión, sucedió el “Gran incendio de South Wark” en la ciudad capital, Londres. Aquí si se mencionan más de 3,000 calcinados, muchos de ellos atrapados en El puente de Londres mientras intentaban escapar, el puente en esa época era totalmente de madera.

En el año de 1666, diabólica terminación, otra vez en Londres un incendio  ocasiona la destrucción total de la ciudad, no mencionan pérdidas humanas.

El fuego dio un salto hasta América en 1871 dejando en Chicago un saldo de 300 muertes y más de 90,000 damnificados.

Ese mismo año en Peshtigo, Nueva York, se produjo un devastador incendio que causó un gran número de muertes, 2,500.  Al año siguiente, 1872 en Boston las llamas arrasaron el centro urbano y financiero de la ciudad, no se habla de pérdidas humanas.

En San Francisco Calif. Los historiadores mencionan  un incendio de grandes dimensiones el 18 de abril de 1906.

En Halifax, Nueva Escocia, en el año de 1917 el navío de carga Mont Blanc cargado de municiones para la guerra, explotó tras chocar contra un carguero noruego. La explosión fue tan grande que alcanzó la fuerza de 3 kilotones de TNT y provocó un tsunami. Aclaro, el Ton es una unidad de energía igual a 4,184 gigajulios, que es aproximadamente la cantidad de energía liberada en la detonación de una tonelada de TNT. El Megatón  es una unidad de energía. Igual a 4,184 petajulios.

El kilotón o kilotonelada es la unidad de masa que equivale a mil toneladas. También se lo conoce como “equivalente de TNT” ¿Quedó claro? Sinceramente a mí no mucho.

Pero éste de Tokio  no tuvo progenitora, toda una tragedia que mató a más de 142,000 japoneses, cantidad superada por las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki que sumaron 246,000 víctimas, destruyendo 570,000 viviendas.

El último, en la fuente que leí es el de 1947 en City, Texas con un saldo de más de 600 muertos y más de 1,000 edificios dañados.

Aquí cerca de nosotros el 20 de diciembre de este año pasado, en el mercado de pirotecnia de San Pablito, en Tultepec, Estado de México hubo una explosión causando más de 30 muertes, incluyendo dos menores de edad, según el reporte y casi un centenar de heridos.

Y muchas tragedias más, como la del tristemente famoso 9/11 de la Torres Gemelas, el avionazo en Brasil que destruyo una manzana completa. Son también incendios mayores los provocados por los políticos y gobernadores que se van hasta con los sacapuntas dejando miserias en las arcas, ruinas en la asistencia social, como aquel bato Raúl que compró leche contaminada, este otro Javier Duarte que compró quimios falsas y pruebas de VIH inservibles, Miguel Márquez  gobernador de Guanajuato compró insulina china. ¿Dónde quedó la hoguera inquisidora?

Hay actividades, permitidas o no, como el manejo de pólvora o gasolina que siempre serán un riesgo, muy grave por cierto, que mucha gente se arriesga, el problema es que también ponen en riesgo la vida de muchas personas totalmente ajenas a esos intereses.

Lamentable es la pérdida de vidas humanas, lamentable es que no le haya tocado a Trump, lamentable es que no sepamos si Lee Harvey Oswald tiene hijos. ¿Pero dónde dejamos la destrucción de la flora y de la fauna? Porque muy poca importancia se le da a su existencia y se toma en cuenta cuando está cerca su extinción.

Y somos curiosos, pensamos, no actuamos en tapar el pozo después del niño ahogado, hablamos de soluciones y sobre todo de buscar las causas y los culpables de lo que ya pasó y no tiene remedio, pero ¿Cómo prevenir para que no vuelva a suceder? El hecho de tropezar de nuevo con la misma piedra se ha hecho una constante. Y aunque se quiera dividir las tragedias en premeditadas y accidentales, creo que no hay de estas últimas, siempre hay algo que las provoca, eso que simplemente llamamos descuido.

El fuego destruye más allá de lo material, sus llamas consumen esperanzas, ilusiones, años de trabajo, esfuerzo y ahorro. Tiempo distante de la familia “para que el día de mañana podamos hacer… sueños”.

Mientras las llaman devoran su alimento, su crepitar refleja la frustración al ver convertidos en cenizas los sueños y los planes que apenas unos minutos antes se veían posibles, casi seguros.

Siempre habrá responsables y culpables, lo que nunca llegará será la reparación de los daños causados en vidas, bosques, hogares, y sobre todo la reparación del ánimo convertido en cenizas. “Polvo eres y en polvo te has de convertir”.

Les contaré que:” El Fénix, Ave Fénix es un ave mitológica  que en un principio se creía que era del tamaño del águila pero ahora se cree que su tamaño supera al de un avestruz, también antes se decía que su plumaje era multicolor pero con los años la creencia ha cambiado y se afirma que es de colores rojo, anaranjado y amarillo, los colores del fuego. La mitología dice que se trataba de un ave fabulosa que se consumía por acción del fuego cada 500 años para luego resurgir de sus cenizas.

Los humanos no tenemos esa oportunidad de vivir tantos años, pero si caemos y a veces nos “quemamos”  con mucha frecuencia (Tropezar de nuevo con la misma piedra) tratando de resurgir de nuestros errores, de nuestras cenizas, muchas veces lo logramos, otras, no.
Por hoy aquí le “apagamos”.

Saludos fogosos para Toda mi Familia y Todos mis Amigos.

Rafael Ceja Alfaro

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