jueves, 23 de febrero de 2017

8720. LA JUSTICIA Y RICARDO ROCHA. LAS PEQUEÑAS COSAS. -EL CASO DE JACINTA, ALBERTA Y TERESA-

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCNINI

LA JUSTICIA Y RICARDO ROCHA.
-El caso de Jacinta, Alberta y Teresa-

LOS DÍAS DE SIEMPRE

Apago la luz y enciendo el recuerdo,
cotidiana forma de contar el tiempo,
apago las ansias y  el deseo ciego
para entrar al clima de la nostalgia,
penetro el  lugar en que nada es para siempre.
Te veo, te acompaño en la mente,
simiente de todo lo que anhelo,
apenas te escucho, amor de siempre,
de cada noche  con desvelos
que arrancan una sonrisa antes que cansancio.
Tu y yo..., los de siempre,
tu y yo..., cansados y felices.

eliseo.

Ayer miércoles 22 de febrero se realizó un acto de justicia a la fuerza en el marco de un sistema gubernamental discriminador por excelencia.

A las indígenas ñañús, al parecer una variante de la cultura Otomí, del municipio de Amealco de Bonfil, del estado de Querétaro: Jacinta Francisco Marcial; Alberta Alcántara  Juan y Teresa González Cornelio; la Procuraduría General de la República se disculpó ante ellas,  por el atropello de que las hizo victimas, inculpándolas en un delito nunca cometido.

Ayer, en la prensa nacional aparecen las tres mujeres injustamente lastimadas,  junto a sus familias que invariablemente les apoyaron en esta odisea que significa ir contra un sistema de justicia tan podrido como el mexicano, rico en pruebas de discriminación, invariablemente en contra de los más vulnerables.

Los que leen mi columna, saben que en aquellos años de canallas (fueron detenidas en 2006, y sentenciadas a penas de 21 años de cárcel y una indemnización, por el supuesto delito de haber secuestrado a ¡seis agentes de la AFI! ); en aquellos años, atendiendo a una invitación del periodista Ricardo Rocha, que en ocasiones de transforma en Quijote, nos dedicamos a poner el dedo en el renglón de esta falta de respeto que se cometía en contra de estas mujeres... ¡imagíneselas, tres mujeres secuestrando a seis orangutanes disfrazados de agentes de la extinta AFI!

Como es conocida su actitud altruista en favor de las causas nobles, Ricardo Rocha arriesgó su prestigio y  su tiempo  dándoles un espacio en sus programas a los abogados defensores de estas mujeres, de origen juzgadas ilegalmente: ellas no hablaban español, y está prohibido detener y juzgar a alguien sin que sepa claramente el motivo de tal castigo.

En aquellos años, los que nos unimos en tal lucha a través de nuestros recursos sabíamos que teníamos solamente la razón, ante un estado que carecía de la misma; pero con la fuerza discriminadora que se ceba sobre los más jodidos de manera grosera y mordaz.

Vuelvo a recordar la explicación que nos ofrece Fernando Savater en su libro ÉTICA DE URGENCIA , en él, en relación a la justicia nos aclara que en realidad la ley es la misma para todos, lo que cambia son los recursos para enfrentarla de cada quien; un millonario con los mejores abogados no pisa la cárcel; un pobre está jodido de origen al no poder pagar buenos abogados; lo que lo hace culpable de por si... por ser pobre: es la misma ley, pero enfrentada con diferentes recursos.

Jacinta, Alberta y Teresa estarían en la cárcel hoy  de manera injusta, si los abogados no hubieran acudido al auxilio del periodista, quien no sólo les abrió espacios en sus programas, sino que se trasladó a la cárcel para realizar de primera mano una defensa moral de estas mexicanas de origen indígena  detenidas con la acusación tan burda. Dado su prestigio, "obligó moralmente" al gobernador de Querétaro a intervenir, de tal forma que la infamia de tipo local, pasó a ser una bajeza de alcance nacional, el resultado: ellas estás libres, y ayer la PGR se disculpó públicamente por el atropello, y los años de libertad que se les privaron a las tres mujeres.

Qué pena que al presidente Peña le de asco acercarse a la gente jodida... y más si son indígenas; pero hubiera sido un buen momento para su destruida popularidad, que hubiera tenido los tamaños de un estadista... ¡imposible en él... obvio!, para que él mismo se hubiera disculpado en nombre de la investidura que representa, y que es la responsable directa de este atropello. Hay cosas que en ocasiones son difíciles de alcanzar , por ejemplo, decir lamento el atropello de que fueron víctimas injustamente.

De algo sirve la historia; Ricardo Rocha es directamente responsable que al menos en esta ocasión se haya hecho justicia, al menos en esta, ellas están con sus familias y moral y  socialmente legitimadas. Aunque sea a la fuerza, en esta ocasión si se hizo justicia.

Personalmente me alegra y entristece el tema; hoy hubo un final feliz... ¿a cambio de cuántos desdichados? Por desgracia no hay suficientes quijotes que estén dispuestos a luchar por la sociedad. Sin embargo saboreemos este pequeño momento; en mi caso vuelvo a paladear el abrazo que me dio mi querida amiga cuando se resolvió el caso y me recordó que con mis recursos igual yo era responsable de este final feliz...

Así es que, ante tanta violencia e injusticia, saboreemos estos pequeños espacios de libertad.


Un abrazo y hasta siempre.

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