viernes, 24 de febrero de 2017

8721. INVEROSÍMIL.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Inverosímil.  
La comunidad científica está de fiesta: este miércoles, Thomas Zurbuchen, director administrativo de la Dirección de Misión Científica de la Nasa, anunció que ha sido localizado un sistema de siete exoplanetas (así le dicen a todo los que están fuera de nuestro sistema solar), que giran en torno a una pequeña estrella y que pudiera haber vida en tres de ellos (explicó por qué, tan claramente que… bueno, ha de ser). Lo mejor de todo es que esos exoplanetas se sitúan ‘únicamente’ a 40 millones de años luz de nosotros. Aquí nomasito en escala del universo.

Los astrónomos miden las distancias en el espacio en ‘años luz’. Un ‘año luz’ es lo que recorre la luz en un año. Nada más que la luz va a 300 mil kilómetros por segundo: un millón 80 mil kilómetros por hora, por lo que esos exoplanetas que están ‘únicamente’ a 40 millones de años luz de la Tierra, vienen quedando a 380 billones de kilómetros (380’’000,000’000,000 km). Un sabio de la Universidad de Lieja, en Bélgica, Michael Gillon, es el principal autor de este gran descubrimiento, quien comentó: “Fue una buena idea estudiar alrededor de las estrellas más pequeñas de nuestra galaxia y cercanas a nosotros”. Sí, cercanas… la nave espacial más rápida va a 76,300 kilómetros por hora -girito-, y tardaría poco más de 14,000 años en viajar una distancia de un año luz. Ida y vuelta de esos exoplanetas: 1’120,000 años (un millón 120 mil)… no, pos así sí.

Es por cosas como estas que a veces dan ganas de ya no creer en nada. A ver quién es el macho que va a contradecir a estos científicos. No hay manera de probarles nada contrario a sus afirmaciones pero, encima, dan ganas de pegar de gritos de ira, al pensar en las necesidades reales de tantos millones de personas en nuestro planeta mientras algunos países desarrollados se está gastando no poco dinero en investigaciones absolutamente inútiles (a menos que a usted le parezca importantísimo saber que a 40 millones de años luz de nosotros hay algo parecido a la Tierra y que a lo mejor, tal vez, con suerte, pudiera haber unos microbios). Quisiéramos agua potable disponible para cada terrícola.

También quisiéramos que en lugar de estudiar exoplanetas, nos ayudaran a entender a algunos exopolíticos, de esos que no se entiende qué quieren, a que intereses obedecen (exopolíticos vienen a ser todos aquellos fuera de nuestro país), como el P. Trump, por ejemplo.

Y ya ni eso: por bien pagados nos dábamos con que alguien nos ayude a corregir a algunos de los intrapolíticos (estos son los que están dentro del país). Y ni corregirlos, entenderlos nomás, para saber qué es lo que no debemos hacer más, porque algo hemos hecho para que ahora, nuestra clase política tenga tal carencia de clase (con las excepciones, bla, bla, bla…), o lo que dejamos de hacer, porque es tan evidente el adelgazamiento de la calidad de nuestros políticos que aun siendo muy optimista se preocupa uno: ¿a dónde vamos a parar?

Mire ahora mismo: mientras ya nadie habla de la ‘Cruzada contra el hambre’, ni nadie pone atención a los reportes tan alarmantes de la Auditoría Superior de la Federación sobre la inmensa cantidad de dinero cuyo destino final real es imposible de verificar; ya completamente olvidado el pestífero asunto de la Tesorería extranjera de Pemex, junto con cosas más importantes como que se hubiera aclarado lo de los bebés quemados vivos en la Guardería ABC… mientras todo eso, nuestros personajes públicos están en su perpetuo intercambio de complacencias o peleando (a lo Yunes contra el Peje, a tres caídas, sin reglas ni límite de tiempo).

Pensará usted que lo mejor que se puede hacer con la política en México es ignorarla, dejar el tema, hablar de lo que sea… pero, lamentablemente, los países todos, necesitan políticos: alguien debe manejar la cosa pública y a los que manejan la cosa pública, se les llama políticos. Sin políticos, sin política, no hay países, se vive en la ley de la selva o peor aún: con mala política y malos políticos, Haití es posible (con respeto para los sufridos haitianos); sí, hay peor y debemos evitar que esto se siga descomponiendo: cualquier país puede llegar a estratos de descomposición generalizada cercanos a la tragedia.

No solo en Latinoamérica Haití es posible. Vea el baño de sangre y la colección esperpéntica de barbaridades sucedidas hace no mucho en los países balcánicos; recuerde las que sudaron y sudan en África; no olvide las hecatombes en China, ni el viacrucis japonés… y más acá: no son tan lejanas las dictaduras de Argentina, Brasil, Chile y Centroamérica.

En fin, esperemos que al menos por la desgracia de estar en frontera con los EUA, no se permita que nos descompongamos a esos extremos, pero algo ayudaría que todos pusiéramos de nuestra parte.

Y ya hablando de fronteras: nuestro verdadero y enorme problema no es la frontera norte, ese asunto se arreglará de alguna manera. El problema es la frontera sur, pero problema de escala mayor que no le da la gana de atender en serio al gobierno federal. Ninguno de los estados que limitan con Centroamérica puede solo ni tiene las legales facultades para enfrentar el problema migratorio que ya tenemos y problema muy serio no solo por la cantidad de personas que entran como Pedro por su casa, sino por los muchísimos integrantes de bandas en exceso violentas que están pasándose a México para evadir las medidas correctivas que poco a poco van implantando en sus países de origen. Los ‘maras’ son un buen botón de muestra. Al menos Chiapas está en riesgo real de en ya muy poco tiempo, quedar a merced de esos grupos de personas que muy difícilmente entienden la diferencia entre bueno y malo, entre matar o no matar.

No corresponden a ningún estado los asuntos migratorios -ni las relaciones internacionales del país-; el gobierno federal no puede seguir esperando a que haya lumbre para mandar a los bomberos: es ahora, cuando se están desparramando por el territorio nacional. Actúan, ya, o nos va a reventar un problema inverosímil.  

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