martes, 7 de marzo de 2017

8762. POSTRADO.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Postrado.
Si en todas las familias hay una así, lo ignora este López, pero en la rama materna del berenjenal genealógico del que proviene su texto servidor, había una tía, Ramona (prima hermana de la abuela Virgen… esa, la de los siete embarazos), que a sus pasaditos 70 años de edad, flaca como una estaca, se arreglaba como si tuviera 20: faldas arriba de la rodilla, pelo largo, pintado de castaño, y maquillaje como para un concurso de payasos. Nadie le decía nada pero el canalla del primo Pepe la sacaba a bailar rocanrol y ‘twist’ y la dejaba postrada. Su obsesión por parecer joven daba entre pena y risa.

Leyendo lo que dijo este sábado pasado el presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, en la conmemoración tricolor de su 88 aniversario, me vino el recuerdo de la tía Ramona. Mire nomás qué perlas:

‘(…) somos un partido que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, sin variar la solidez de nuestra fortaleza ideológica (…)’

O sea, según don Ochoa, prueba la fortaleza ideológica de su partido que a los tres meses y pico de que don Peña Nieto accedió a la presidencia de la república, hayan cambiado de principios, para que desapareciera el impedimento que la ley impone a los legisladores de cualquier partido para aprobar iniciativas que contravengan los principios de sus partidos, debidamente registrados para eso, ante la autoridad (el INE). Durante 12 años el PRI, fuera de la Presidencia, mantuvo bloqueadas algunas iniciativas del PAN (como la reforma energética) y no sólo eso, sino que después de entregar el poder a Fox, ratificaron el contenido de la XVII Asamblea Nacional (la de septiembre de 1996), garantizando que jamás habría inversión privada en el sector energético.

Es tal la fortaleza de principios de estos señores del neoPRI (el de Peña Nieto), que en su XXI Asamblea Nacional (de marzo de 2013, ya con don Peña en Los Pinos), los delegados ahí presentes, en hora y media despacharon las 215 reservas que habían presentado a las propuestas de modificación de sus documentos básicos (Declaración de Principios, Programa de Acción y Estatutos), y las aprobaron por unanimidad y a mano alzada (sí somos ¿y qué?), para que sus diputados y senadores pudieran aprobar las iniciativas del nuevo patrón, don Peña Nieto, en detallitos como la reforma energética, la reforma laboral, la fiscal y todo lo demás que antes decían que ni muertos, pero, vivos que son, resultó que siempre sí, que lo que diga el jefe, ¿en qué estábamos pensando?

Dijo también don Ochoa que en el año 2000 ‘(…) muchos apostaron por nuestro fin. Con torpeza, vaticinaron nuestra desaparición (…)’; pues no se equivocaron, don Ochoa, porque el PRI de ustedes poco se parece al del 2000… digo, antes predicaban unos principios y se oponían a ciertas cosas, y hoy sus principios predican lo opuesto y apoyan aquello a lo que se oponían. Sí, esto es un neoPRI, tan neo que de nombre debería de cambiar (se sugiere PI: Partido Institucional o Partido Institucional Todo a la Orden).

Ya con la boca caliente, emocionado de oírse, don Ochoa soltó: ‘Después de nuestra victoria en 2012, fuimos el partido político que más votos recibió en las elecciones para gobernador tanto en 2015 como en 2016 (…) En 2016, si sumamos todas las elecciones de gobernador, el PRI fue también el partido que más votos recibió en todo México’. ¡Áchis!

Nomás para que vea que no cambian estos caballeritos: para don Ochoa la derrota histórica del PRI en 2016, no existió. No perdieron Durango, Tamaulipas y Veracruz, no pasaron de gobernar 21 estados en 2012, a quedar nomás con 15: no estuvieron así ni cuando la derrota de Madrazo. Ni así de mal.

Cuando en 2016 el PRI quedó con el gobierno del 46% del país, Beltrones no sabía que habían sacado la mayoría de los votos, por eso dijo: ‘(…) las derrotas del domingo son algo que tenemos que estudiar, qué fue lo que pasó, cómo pasó, por qué pasó, y qué es lo que tenemos que hacer para que no vuelva a pasar’. De plano, don Ochoa, es como decir: somos el equipo que más goles mete, aunque el que más derrotas acumula… no friegue.

Pero así son los señores que andan de improvisados en la política: no saben lo que dicen, saben lo que tienen que decir, por ejemplo (y es la última que le cuento de don Ochoa), su arenga (?) a las masas criticando a ‘(…) las coaliciones grotescas entre PRD y PAN (que) están en estado de descomposición. Enfrentamos a un PAN blando y rancio. En el PRD, enfrentamos a un sol que no alumbra ni a la esquina. Y el mesías de la mentira en Morena, que es exactamente el mismo demagogo y mentiroso de siempre. El que le huye al debate. Por supuesto que les vamos a ganar’.

¡Ay, qué ingenioso!, nomás que el pan rancio endurece, no ablanda, y ahorita gobierna las dos Baja Californias, Chihuahua, Tamaulipas, Querétaro, Puebla, Guanajuato y Aguascalientes; y sol del PRD, alumbra en donde les ganó el gobierno a ustedes señores tricolores: la CdMx, Tabasco, Morelos, Michoacán y Quintana Roo; y juntos, estos dos, Durango y Veracruz… y si a alianzas grotescas vamos don Ochoa, ahí luego le cuento que ustedes andan del brazo y por la calle hace rato con el antes aliado de don Fox, el Partido Verde. Por si le interesa entrar a analizar el valor de las alianzas o calificarlas.

Y del Pejehová, el ‘mesías de la mentira’… de verdad, es que no tienen remedio: claro que le van a ganar, pero muy difícilmente en las urnas. Más bien dicho: no le van a ganar: le van a repetir la dosis de las otras dos veces, porque si se la juegan derecho, está muy difícil que tengan ustedes un candidato que por el 0.01% de los votos, en 2006 no llegó a Los Pinos; o que en 2012, contra todo el aparato, haya obtenido casi 16 millones de votos, frente a los 19.2 millones que sacó don Peña… con todo el aparato, porque hay que distinguir cuántos goles mete el que tiene los pies amarrados y cuántos el que ayuda el árbitro. No es lo mismo.

Una cosa sí: el Ochoa tiene suerte, porque si el Pejeremías alza el guante y le acepta un debate… lo deja postrado.

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