martes, 7 de marzo de 2017

8767. ATEÍSMO Y NIHILISMO AVANZAN.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Ateísmo y nihilismo avanzan.

Donde no hay esperanza no puede haber esfuerzo.
Benjamin Jonson. (1572-1637)
Dramaturgo, poeta y actor inglés del Renacimiento.

El nihilismo es la corriente filosófica que niega el sentido de la vida, cualquier sentido, religioso, moral o trascendente, el nihilismo sostiene que la vida carece de significado objetivo, propósito, o valor intrínseco. Muy relacionado con el tema del nihilismo está el ateísmo, que según las estadísticas, es de apenas un 15 % en el planeta, lo que quiere decir que un gran porcentaje de seres humanos es  creyente, el 84 %, el problema es que no todos creen en el mismo dios.

En Reino Unido el porcentaje de «no religiosos, agnósticos y ateos» se estima en casi 40%, en China el porcentaje se considera en 60%, y hasta en Israel, el pueblo elegido, el porcentaje podría llegar  hasta el 37%, mientras que en Estados Unidos el 15 % de la población afirma no creer en ningún Dios.

En nuestro país y según censo del Inegi tres millones de personas se registraron sin religión en el año 2000, pero apenas un 3% acude a las iglesias católicas, lo que revela un segundo gran problema: la falta de congruencia entre fe y vida. La violencia desatada por la guerra que emprendió un presidente católico, la corrupción de la clase política católica, y la prepotencia de no pocos jerarcas y curas es muestra de esta incongruencia (cada vez más “representantes” divinos que afirman ¡no creer en Dios!)

Como  se puede apreciar, una cosa son los números de  las  estadísticas y otra la realidad.

La realidad es que la creencia en un Dios no es garantiza la paz, la justicia, la solidaridad ni el amor que debería de ser el objetivo de toda religión. Al contrario, las diferentes doctrinas son utilizadas como justificación de la guerra y de los  más viles  asesinatos y genocidios.

El nihilismo avanza en diferentes formas, y con él, el ateísmo que ya tiene hasta una organización: el Imperio de  los Ateos, el rápido crecimiento del ateísmo indica que el ateísmo no es una corriente filosófica inocente, sino que se promueve con una finalidad específica: acabar con las religiones dominantes para imponer una sola religión. El ateísmo suma casi mil millones de personas y el fenómeno crece en Europa y en Estados Unidos; los jóvenes son uno de los principales  objetivos del ateísmo, así, despojados de toda creencia, serán fácilmente manipulados.

Pero el nihilismo es también la ausencia de futuro, el fin de la historia. A veces los mismos católicos manifestamos nuestra desesperanza ante lo que parece el triunfo definitivo del mal, no se trata sólo de la corrupción de los partidos políticos, de los gobiernos, de los grandes magnates, se trata de la degeneración de la sociedad misma que se ha vuelto  insensible ante la injusticia, el hambre y la guerra: la deshumanización del ser humano es un programa que aplica sistemáticamente aniquilando la idea de dignidad humana que originalmente incluye la libertad como atributo inherente al hombre y la idea de su origen divino.

Esta última idea que propagó Cristo hace casi 2 mil años, es una idea revolucionaria que empoderó al hombre al revelar el universo interior del Espíritu, de la energía divina que existe en cada ser  humano. Tal es el poder de esa idea, que el sistema oligárquico imperial de Roma y los sacerdotes judíos (y posteriormente en los Concilios católicos), se la ha soslayado sistemáticamente.

Las implicaciones de la creencia en el origen divino del hombre son múltiples, entre las más importantes está la práctica de los principios universales del amor incondicional y del perdón, pero Cristo impone el más difícil de todos los retos: amar a tus enemigos y orar por los que te persiguen.

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