martes, 7 de marzo de 2017

8769. ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

¡Feliz cumpleaños!
Nadie comentaba nada de tío Ricardo, era parte del panorama y estaba presente en todas las reuniones tribales que se acostumbran, bodas, navidades, bautizos, cumpleaños, funerales, en fin, en todo rito que conforma el ceremonial que llamamos ‘vida familiar’. Pero los viejos no le hablaban, ninguno; le contestaban el saludo y punto. En cambio de las señoras era el favorito, de todas, sin distinción de edad. Tenía esposa el tío Ricardo, la tía Tita (de Martha: Marthita, Tita), mayor que él varios años (muchos años), no fea pero no agraciada (nada) que aportó al matrimonio tres hijos que tuvo antes sin que se haya precisado nunca la circunstancia, porque, viuda no era y los chamacos, parecidos entre ellos, tampoco. En fin: los tres le decían papá. Tía Tita y tío Ricardo tenían cada uno su recámara. Se llevaban bien, se trataban poco. A quien sí trataba el tío -mucho- era a su ayudante de turno, a veces chofer, a veces secretario, pero siempre andaba con algún muchachito joven porque discretamente, tío Ricardo era lo que corean en el futbol las porras cuando despeja el portero. Pero de eso no se hablaba -entre otras cosas-, porque tío Ricardo era riquísimo y, ¡hombre!, quién es quién para opinar de la vida de nadie… y con tantita suerte, bueno, ¿a quién le estorba un pedacito de herencia? Cuando murió, la familia tuvo que pagar el funeral, porque discretamente, tío Ricardo había quebrado hacía mucho, tía Tita era una ancianita que no ataba ni desataba y los ‘hijos’, ya de mucho habían alzado el vuelo, al acordarse que ni su papá era. “La commedia è finita!”, dijo tío Armando saliendo del cementerio… sí, toda una vida haciendo comedia.

Con motivo de la rumbosa celebración del 88 aniversario del PRI, se informa al respetable que ese partido, sin rubores de chamaquita, está afiliado a una muy seria organización internacional de centroizquierda que promueve el estado de bienestar, de la que forman parte partidos socialdemócratas, socialistas y laboristas, todos opuestos al capitalismo y al comunismo soviético (el estalinista, pues): sí, el PRI es miembro de la Internacional Socialista, antes llamada Internacional Obrera y Socialista. ¡Que suene esa banda!

También se hace de su conocimiento, damas y caballeros, que no es que ande uno de fijadito, pero la fiesta debió ser por el Cuarto Aniversario del partido que usa esas siglas, refundado en marzo de 2013 con nuevos documentos básicos: Declaración de Principios, Programa de Acción y Estatutos, opuestos a lo que antes pregonaba el PRI, por lo que sin rigorismos, es otro partido, muy diferente a aquél por el que el 1º de julio de 2012 votaron 19 millones 226 mil 784 distraídos tenochcas. ¡Sorpresa! Pidieron de rojo pero nomás quedó verde…

Algo ha pasado en este nuestro risueño país que la élite del poder puede hacer y hace, lo que le pega la gana sin que las plácidas aguas del lago social se encrespen, que esto parece charco de aceite (nomás parece).

¿No me cree que pueden hacer y hacen lo que quieren?, mire nomás:

Celebran el 88 aniversario de fundación porque el 4 de marzo de 1928, Plutarco Elías Calles fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR), mismo que duró hasta 1938, cuando le dio la gana fundar otro a Lázaro Cárdenas: el Partido de la Revolución Mexicana (PRM), que a su vez duró hasta 1946, porque a don Manuel Ávila Camacho le latió que los vientos soplaban en otra dirección y fundó un tercer partido, el PRI, el que en su nombre llevó siempre con dignidad un tufo a contradicción pues una revolución deja de serlo cuando se vuelve institucional: pelillos a la mar. Y entonces… apareció don Enrique Peña Nieto y le dio mate el 4 de marzo de 2013, a los tres meses de haberse hospedado en Los Pinos.

Ese PRI que bajo la mirada vigilante de Ávila Camacho, se fundó el 18 de enero de 1946 (en el teatro ‘Metropolitan’ de la Ciudad de México fue la asamblea), tuvo como primer presidente nacional a Rafael Pascasio Gamboa, exgobernador de Chiapas, y como primer Secretario General a Ernesto P. Uruchurtu (del mismito calibre que don Ochoa Reza y la señora Claudia Ruiz Massieu, igualita la calidad de la manta). Ese PRI era el partido que declaraba ‘la existencia de la lucha de clases como fenómeno inherente al régimen capitalista’, y confirmaba ‘su compromiso de colaboración con las mayorías populares’. Ese PRI era el que decía pugnar por ‘el  nacionalismo revolucionario hacia la justicia social, el Estado rector y promotor del desarrollo y la defensa de los derechos sociales de educación, salud, trabajo y vivienda’. Idéntico al de don Peña Nieto, si ni se nota la diferencia… aunque la verdad, la verdad, aquél PRI nació a resultas de la nueva circunstancia impuesta por el fin de la Segunda Guerra Mundial y nuestra dependencia ineludible del bloque dominado por los EUA, que ahí cuajó como imperio.

Seguramente han sido cambios necesarios, impuestos por la variable realidad, pero nadie celebra su cumpleaños llevando la cuenta de la fecha de nacimiento de su bisabuelo (que este neoPRI, es hijo del PRI, nieto del PRM,  bisnieto del PNR).

También debe ser indudable para todos nosotros los del peladaje, que todo han hecho por nuestro bien los que van teniendo el pandero en la mano, aunque se pueda pensar que el verdadero partido que resultó de la Revolución fue el de don Plutarco, que por supuesto requería de las remodelaciones y adaptaciones propias de todo lo que es de humanos, pero el actual, el fundado en marzo de 2013, ni se parece a lo que este país pagó con centenares de miles de vidas (se habla de un millón), y no tiene ni rastros de aquél que le plantaba cara al tío Sam, le cerraba la puerta en las narices y le hizo creer que se dejaba mangonear cuando expropió el petróleo, para luego hacérselas buena y realmente expropiarlo.

Este neoPRI, sin fatalismo, puede ser que resulte mejor que todo lo anterior, pero eso no quita que la vida política nacional es, con y sin alternancia, una comedia, casi payasada.


¡Feliz cumpleaños!

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