miércoles, 8 de marzo de 2017

8770. UNA MANZANA FUE…

Rafael Ceja Alfaro.
Docente, escritor y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Dicen pues que la manzana es rica y nutritiva, que es recomendable iniciar el día comiéndola. De hecho, me estoy comiendo una muy jugosa. Muchas formas hay para disfrutar esta famosa e histórica fruta, en jugo, puré, pastel, pay, ensaladas y hasta lo más desconocido ¡Con chile, limón y sal!

A pesar de eso, paradójicamente la manzana, según datos bíblicos, es el “Fruto Prohibido” y tal vez por sabroso lo prohibieron para que pudiéramos caer más fácil en la tentación. Si les digo, nada es casual. Aunque se sabe que en realidad la biblia original nunca menciona la manzana, considerándose un error de traducción.

Primero cayó en la trampa nuestro padre Adán siendo engañado por nuestra madre Eva y su cómplice la serpiente, que no me explico cómo se unieron en esa ocasión si siempre están peleadas (Como algunos partidos políticos). Veamos: “Si tú y la naturaleza podéis tan suavemente separaros, el golpe de la muerte es como el pellizco de un amante, que hiere y desea” según dicen, eso le dijo Cleopatra al Áspid que la mordió causándole la muerte; En el Escudo Nacional el Águila devora una serpiente, la Inmaculada Concepción aplasta la cabeza de la serpiente.

Pues ese día se pusieron de acuerdo provocando el primer resbalón de la humanidad y de la caída surgió el Pecado Original, a la fecha casi cada resbalón trae consigo un “Originalito”. ¡Ah víboras!

Han de saber que… cuando Blanca Nieves estaba sola llegó la malvada madrastra y le dio a morder una manzana envenenada.

“La manzana de la discordia” expresión comparable con “Las perlas de la corona”. También ha sido el soborno rosado que no llega a corrupción cuando el alumno o alumna le lleva a su respectivo profesor un brillante ejemplar color rubí de la exquisita y convincente fruta que hasta logra una nota aprobatoria y agradables comentarios por parte del profe.

Hablando de la manzana como fruta prohibida les diré que “La Gran Manzana”, Nueva York, sigue siendo muy apetecible para residentes y migrantes luciendo su gran símbolo, La Estatua de la Libertad, que, para conocimiento de muchos despistados como yo,  dicha estatua se encuentra en New Jersey.

Muchas historias contra la manzana, tal vez por eso se acuñó la frase “la manzana podrida pudre a las demás”, que además es cierto, y por lo mismo la gente se apresura a deshacerse de las manzanas que puedan representar un peligro.

Hablando en sentido figurado hay otro tipo de manzanas, como la que encontramos en la novela “El casco de la botella” y que leí hace fácil 45 años y que trataré de condensar lo mejor que recuerde, va: “Entra El Licenciado a la Ciudad Mancera, antes Distrito Federal, y de pronto “le truena” una llanta, baja del carro y ve un casco de refresco roto clavado en su rueda, enojado se dirige a reclamar al dueño de la tiendita de enfrente, el anciano dependiente se disculpa explicando que dos niños que viven en la vecindad son unos verdaderos diablillos y van ahí a jugar “tiro al blanco” rompiendo las botellas.

Se arranca El Abogado en busca de los presuntos y entrando a la vecindad se topa con una señora que cubre con un rebozo su cara y sus penas. Toca la puerta y salen los “indiciados”, al preguntarles por sus padres recibe como respuesta que su mamá acaba de salir a visitar a su papá al Palacio Negro de Lecumberri, en ese entonces famosa prisión, ahora Archivo General de la Nación.

Dirige sus pasos a ese destino y con su identificación de abogado y una sencilla “mordida” tal vez de víbora o de rata, logra pasar a la celda del presidiario comprobando que el nombre que le dieron los chiquillos si era el de un amigo de la infancia. Se saludan y se presentan reconociéndose al instante, ¡Si eran ellos los niños aquellos que estuvieron juntos en primaria! Sí, soy yo y ahora soy abogado, cuéntame que te pasó.

“Pues mira, seguro que recuerdas aquel conejito blanco de la casa rica de la esquina de la escuela, pues un día amaneció muerto y conociéndome lo travieso de inmediato me culparon de ello, me defendí y les juré que yo no había sido, de nada valieron mis ruegos y suplicas, de la escuela ese mismo día me corrieron, salí arrastrando mi infantil dignidad que a nadie le importa, nos regañan delante de quien sea, nos castigan con penas ejemplares porque nos quieren hacer hombres buenos y ciudadanos dignos de la patria, la misma que está en manos indignas, en mi casa me pegaron hasta cansarse y llorando mi rabia me fui de mi hogar. Sobreviví al principio robando para comer, después con delitos un poco más graves hasta llegar a las ligas mayores de la delincuencia. Un día fui atrapado, juzgado y condenado, aquí me tienes pagando a la sociedad mis culpas y errores”

Minutos de silencio que parecieron eternos enmarcaron la escena del encuentro de los otrora niños de primaria. No recuerdo bien lo que después se dijeron, pero recuerdo que El Abogado salió repasando en la película de su mente que fue él quien mató al conejito blanco y para evitarse problemas guardó el secreto, destruyendo con su silencio el futuro de su amigo y su familia, el futuro de muchas familias agraviadas por los delitos de este último.

Estoy buscando la novelita y les prometo compartir el final cuando la encuentre.

Pero si hay, o debe haber una moraleja en este triste relato. ¿La manzana que sacamos de la canasta es la podrida? ¿Y si está en realidad podrida, o solo un poco sucia por el trato de manos irresponsables? ¿Y si será lo mejor sacarla y tirarla o solo es para “lavarse las manos?” “¿Será la única con esa mancha dentro de la canasta?”

Los que ya hemos llegado a Las Estaciones de papá y abuelo tenemos la experiencia de que cuando llora el niño no siempre es porque tiene hambre, a veces tampoco porque tiene sueño, sencillamente quiere brazos, quiere que le hagan caso. ¿Qué pasa con el púber y con el adulto y con el adulto mayor? La deducción “No solo por pan llora el hombre”, pero muchas veces la respuesta es: “O te callas o te pongo unas nalgadas”. La represión sin dialogo, sin saber qué es lo que se mueve en la mente de quienes andan inquietos y desorientados.

Siempre la brecha generacional ha dificultado la comunicación, ahora es más difícil, a no ser que se haga a través del impersonal y fingido recurso tecnológico. Todas las manos tienen un apéndice como el del Capitán Garfio, pero en forma de teléfono.

Cada vez se escucha con más frecuencia los casos de jovencitos que “hacen de las suyas” en las escuelas y mucho más en los colegios y universidades de buen nivel ¿Será la solución sacar como frutas podridas a esos jovencitos o será necesario profundizar en los por qué está sucediendo esto?

Esto podría ayudar a evitar aquel estribillo: “¿Señora Santa Ana por qué llora el niño? por una manzana que se le ha perdido
Para terminar les comparto una cita del libro Inteligencia  emocional de autor Daniel Goleman. “El tejido de la sociedad parece deshacerse a una velocidad cada vez mayor, en la que el egoísmo, la violencia y la ruindad espiritual parecen corromper la calidad de nuestra vida comunitaria”

Aunque el tema está para escribir libros, más de los que se han escrito, por hoy aquí la dejamos.

Saludos afectuosos para Toda mi Familia y para Todos mis Amigos. Y un fuerte abrazo para todas las MUJERES en este 8 de marzo, Día Internacional de la mujer.

                                                                   Rafael Ceja Alfaro

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