jueves, 9 de marzo de 2017

8777. LA MUJER DE CADA DÍA..., DE SIEMPRE.

LAS PEQUEÑAS COSAS.

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

CUITAS Y NOSTALGIAS

Yo te extraño, tú me abrazas,
la distancia deja de ser funesta,
tú me llamas , yo regreso
las palabras se convierten en verso
que enamora tan sólo se pronuncia;
recojo de tu vida la nuestra,
la envuelvo en mis brazos sedientos,
de ti, de los dos la alimento;
cuitas y nostalgias me dices...,
ganas de tenerte..., te contesto.

eliseo.

Como lo hemos mencionado en estas líneas, es una pena que tengamos que justificar de manera anecdotaria la existencia de nuestra vida en sociedad; así es como nos da por festejar el día de lo que se nos ocurra, o que de plano necesite el mercado: día de la madre, del padre, del niño, del discapacitado, del abuelo. Pero como siempre hay razones para incrementar la lista se ha decidido que igual se debe festejar el día de  la mujer; esperemos que no sea una forma más de incrementar la actitud del consumidor y sus necesidades insatisfechas; no olvidemos que mientras más se tiene, regularmente más se quiere, eso lo define el padre de la economía Adam Smith con su lapidaria sentencia... "vicios privados, virtudes públicas..." con esto deja en claro que el ser humano se abastece de su gran pasión que es tener cosas, poseer poder para decidir; que entre más ambiciosos seamos, mejores personas seremos para el mercado: la mejor persona para el mercado es el que consume más, así de simple.

Este pasado miércoles 8 de marzo, más que festejar a la mujer de ese momento, bien haríamos en festejar la vida a su lado; festejar que tenemos la vida misma y que somos extensión de ellas, con todos los males y bienes de que hacemos gala, al final de cuentas somos una parte de ese engranaje que conforma lo que hemos llamado humanidad.

Pero ni se crea que es tan fácil hacer lo que se dice; para nada, simplemente vea la reacción de una mujer cuando siente que debe ser festejada por determinada fecha y que no considera que ha sido así; digamos una madre que no recibe abrazos y algún presente de sus hijos...; las discretas van a llorar en silencio, y de ser posible en los rincones de alguna habitación obscura... ¡por los hijos tan desamorados que le tocaron que no se acuerdan de su madre ni en su día....! ¡No le cuento las exageradas, estas lo gritan a cuanta persona les quiera escuchar... de comadre para arriba, y de preferencia, que esos hijos insensibles lo escuchen y vean sus lágrimas incontenibles...!

Así es como se fulmina la mentira esa de que el amor de madre es el más desinteresado..., que las madres aman sin esperar nada a cambio..., terrible mentira sobre la que hemos montado nuestra existencia; difícilmente vamos a encontrar una madre tranquila, luego de no ser tomada en cuenta por sus hijos; por el contrario, en eso radica el interés de tenernos, alimentarnos y educarnos..., en las expectativas que pone ella en nosotros: que seamos buenos, cariñosos, que estemos siempre a su lado, que las amemos....; de otra forma seremos malos hijos que ni siquiera nos ponemos hasta la madre de alcohol en su día y la tratemos de cocinera, mesera y cuida borrachos. 

Madre al fin, espera que le recordemos que gracias a ella vivimos; y, pues de eso se aprovecha el mercado para atrapar la economía familiar y justificar las muestras de cariño por medio del consumo compulsivo.

Este miércoles pasado (8 de marzo)  se realiza el festejo del día de la mujer , manchado con la idea de generar más consumo a cambio de fingir que hemos generado un momento especial para una persona de si misma especial. Aunque seamos unos cabrones cínicos, creo que está fuera de sentido negar que la mujer en sí misma es especial; lo malo es que ante la poca sensibilidad que en ocasiones tenemos, preferimos negarlo e incluso llegar a la violencia para hacer eso; de ahí viene la manía pendeja de pegarle cuando no conseguimos lo que deseamos de ella; por ejemplo que nos obedezca, que se reduzca ante nosotros, que nos haga sentir que somos superiores; y todas esas estupideces propias de los pendejos trogloditas que en lugar de amar la posibilidad de disfrutarse al lado de ellas, prefieren lastimarlas, golpearlas. Ofenderlas, humillarlas... tan sólo para que nunca olviden quien es el hombre... ¡wow, que machos más pendejos!

Creo, pienso que la mujer de cada día es la única auténticamente identificable con nuestra capacidad y deseo de querer, respetar y amar; creo que el resto de figuras festejadas por determinadas fechas del calendario son productos del mercado, y las necesidades de los grupos de poder que se encargan de organizar y administrar la vida en sociedad: por ejemplo, la mujer madre, regularmente trata de serlo cada día de su vida, se equivoca y acierta, pero siempre en su papel de madre. Cada hermana juega su rol al margen de que se le festeje o no; son mujeres con determinadas actitudes ante la misma sociedad; las mujeres con su pareja hacen algo parecido.

Por tanto, pienso que, sin oponernos a festejar determinados días a la mujer en su calidad de niña, quinceañera, pareja, madre o abuela...y hoy mujer  (como si no lo fuera siempre);  no es nada despreciable el ejercicio de verles como lo que son: personas que se respetan y deben ser respetadas como tales; y que sean sus actos las que les defina y engrandezca o les reduzca... ¡como a nosotros... sus hijos, hermanos, padres, parejas, amigos!

Pero bueno, si usted siente que nada debe ser diferente, que prefiere que se festeje sólo un día a cada quien... pues es su derecho a pensar así; es una opinión que tiene su valor en sí mismo; después de todo, el mercado siempre necesita de nuestras vicios privados..., más viciosos y gastalones..., más virtuosos seremos ante el mismo; no es pecado después de todo. Será que yo he vivido enamorado de la mujer de todos los días (con sus enfados y berrinches propios de la coexistencia llevable y tolerable), y que pienso que es la mejor manera de vivir, pero es sólo mi percepción, ya usted tendrá la suya (creo que me odia el mercado)


Le abrazo con cariño.

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