viernes, 10 de marzo de 2017

8788. MORIR DE AMOR.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Morir de Amor.

Ella dio al desmemoriado una almohadilla de olor, el volvió, volvió casado,
ella se murió de amor. La Niña de Guatemala.
José  Martí.

Es bien sabido a estas alturas del partido que es más que posible morir de amor, amor, el sentimiento más mentado desde que el hombre articuló las primeros sonidos guturales; antes de que el hombre aprendiera a bailar y a crear y recrear los sonidos del mundo en rústicos instrumentos musicales, percibió en el seno matero, el poder del amor. Muchos conocen ya el concepto del amor del padre Theilard de Chardin, para el jesuita el amor es la energía más poderosa del universo, pero la más desconocida.

No hay que olvidar que el padre Theilard también era un científico, la ciencia actual sólo ha confirmado conceptos que vienen desde las más antiguas civilizaciones, en los antiguos Vedas y en textos sumerios el amor es la energía, el prana, el chí o ki, la energía vital. Pero así como otras ideas poderosas, la del amor ha sido utilizada con fines perversos, tergiversada y mercantilizada hasta el exceso.

La energía del amor incondicional se manifiesta en los milagros, acontecimientos, sucesos, fenómenos poderosos que no podemos explicar.

El conocimiento es sabiduría y poder, quien conoce el poder de la energía del amor  puede obrar milagros, Jesús que predicó el amor lo aplicó para obrar milagros que se recuerdan desde hace casi 2 mil años. El científico más importante de los últimos mil años, Albert Einstein, conoció el poder del amor, y de acuerdo a una carta que envió a su hija, el científico creía que el amor es la energía más poderosa del universo.

El drama del hambre que padecen al menos mil millones de seres humanos, la guerra y el narcotráfico que ocasionan millones de muertos, nos recuerdan que la otra cara de la moneda de este mundo dual es el odio, es este sentimiento y el dinero  (miles de billones de dólares en ganancias a unos cuantas  familias del planeta, la Élite o los Señores de la guerra, cuyos nombres son ya conocidos por millones de personas conscientes), los principales móviles de los Señores de la guerra que se alimentan del miedo.

La guerra, el narcotráfico con su estela de violencia, la muerte por hambre de millones de seres humanos, generan una emoción tan intensa como el amor, pero de signo contrario: el odio y su consecuencia el miedo.

A nivel emocional se repite la guerra que la humanidad sufre a nivel material, en el corazón del hombre luchan sin descanso dos fuerzas, el amor y el odio, a veces el amor aparece como una aura luminosa que se irradia desde el corazón, el centro energético del ser humano, en otras ocasiones es el odio la emoción, la energía que se impone generalmente acompañada de fuerza, de violencia verbal o física, la guerra que se promueve en nombre de cualquier pretexto (Dios, el narco, la tierra, o el petróleo), es la expresión más radical del odio porque se trata de aniquilar al otro, de destruirlo.

La Niña de Guatemala del poeta cubano José Martí se murió de amor, aunque algunos dicen que se murió de frío, y sí, tienen razón, el amor se identifica con el calor, con la energía vital, el frío con la ausencia, con el dolor de la pérdida, con el abandono del ser amado.

No es la única aunque sí la más famosa de las mujeres y hombres que han muerto de amor, aunque los hombres se cuidan mucho de aceptar que mueren de amor; una forma de morir de amor muy romántica pero igualmente trágica es el suicidio, la diferencia es la forma, hay machotes mexicanos que han muerto de amor sin saberlo, eligieron para morir el peor de los caminos, el chupe, se mueren de borrachos, esta forma de suicidio es lenta, pero segura.  

El amor es sin duda, el antídoto para una humanidad que muere de hambre y de frío.  

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