domingo, 12 de marzo de 2017

8793. NO SÉ QUÉ OPINES TÚ…

                                          PARA GLC…

Por Carlos Acevedo Martínez.
Comentarista y analista político.
Desde Tuxtla Gutiérrez,
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

Estimado Conrado:

No sé qué opines tú, pero yo digo que el creciente entusiasmo popular en beneficio de Peña Nieto, podría estar muy bien si estuviéramos promoviéndolo como galán de telenovela o pensáramos en iniciar una suscripción pública para financiar su carrera en Hollywood... pero no, el señor es presidente de la República… y se nos está olvidando que es el Presidente priista de la república. Mero detallito.

Sin sólidas razones para dudar de sus acrisoladas virtudes cívicas, personales, familiares y políticas, dando por un hecho que el señor fuera intachable… ¿ya te fijaste con quiénes anda? No es que suponga uno que priista equivale a chueco, torcido o deshonesto, que va… hay de todo, y lo más seguro es que la mayoría de ellos sean normales, normalmente derechos y normalmente decentes (no en grado heroico, tampoco, que no es pa’tanto), igual que en el PAN, el PRD… ¡vaya! hasta en el Verde (igual que en los Boy Scouts y el colegio cardenalicio), porque lógicamente lo normal es que la gente no sea monstruosa… nomás que se trata de los priistas de antaño, rozagantes, en pleno uso de sus facultades políticas.

Peña Nieto no está rodeado de caras nuevas, ni de lo más selecto del priismo, de esos de estrellita dorada en la frente, no, sino de no pocos de los más correosos expertos en chicanas y en jugarnos el dedo en la boca.

En cien días y sin motivos indiscutibles, con actitudes y algunas frases afortunadas (“no venimos sólo a administrar, sino a transformar el país”), con lo de la Ma’Baker Gordillo (repuesta en escena de otras faenas similares de antaño, que nos están reciclando el recetario acostumbrado), pero básicamente con discurso, han conseguido que una buena parte de la gente empiece a mirar a Peña Nieto como la encarnación de Juan Derecho, del Santo (el enmascarado de plata… pero con copete), el Supermán de Atlacomulco, sin ver lo que está en nuestras narices: están tendiéndonos la camita para meternos cuanto IVA aguantemos sin pegar de alaridos, dar entrada franca a empresas privadas extranjeras a las entrañas de la patria (¡órale! que chida me salió la frasecita) para que con el gas y el petróleo nos pase lo que con el oro y la plata: se los llevan por toneladas los mineros canadienses (hay de otros pero esos son mayoría) y nuestro gobierno tiene que salir a comprar oro a precio de mercado. Y ya desde el lunes 11 sabemos que sí van a abrir las telecomunicaciones, pero no nos habían dicho que las televisoras que lleguen podrán tener el 100% de sus acciones en manos de extranjeros.

Con la tranquilidad de que nadie se pone a buscar en el diccionario, ni sale corriendo a comprar libros de política, Peña Nieto nos ha dicho ya varias veces que él es pragmático (en la asamblea del PRI dijo: “con pragmatismo y sin dogmas”) y eso, mi estimado Conrado, es muy alarmante, porque llaman dogma a la convicción, al ideal, y consideran pragmático a lo práctico, y en los usos de la política de hoy, eso significa confundir bueno con conveniente, ético con lo que “sirva para”, y resulta que lo conveniente es lo que les va acomodando según sus muy personales intereses y lo que sirve es lo que les sirva a ellos. Nos lo están diciendo clarito y nadie pone el grito en el cielo. Por eso se pueden adaptar las leyes a lo conveniente (para ellos) sin ningún escrúpulo, sin detenerse ante nada, mucho menos ante un ideal, ni ante la misma Constitución.

Por este camino estimado Conrado, tenga o no tenga las mejores intenciones Peña Nieto, va que vuela para Salinas de Gortari contemporáneo, y ya montado en Rey Sol a ver quién chingaos le tose… Acabamos de salir de la fatal experiencia de doce años de ineptitud, de ineficacia institucional, de acuerdo, pero lo peor que nos pudiera pasar ahora, sería regresar a la presidencia autoritaria, hoy no es ayer y la cruda va a ser tremenda.

Si viéramos en la detención de “la maestra” Gordillo una muestra de aplicación selectiva de la justicia, nos alarmaría, lejos de verlo como un acto bueno del que derivarán cosas mejores. Si nos sacudiéramos la influencia del manejo de imagen vía televisión, nos debería alarmar que explote un edificio de Pemex a causa de una acumulación de gas que nadie sabe de dónde salió; o que el caso Monex, muy malolientes ambos (el caso y Monex), haya quedado en el más casto silencio; el despelote que se traen en el IFAI debería parecernos sospechoso, cuando menos, porque la transparencia y el priismo no combinan; súmale que la matazón sigue sin indicios que justifiquen el optimismo; la Cruzada contra el Hambre es hasta el momento sólo una enorme batea de babas; y el permanente ceremonial de lucimiento personal del Presidente nos deberían alertar, porque el siglo XXI se nos está convirtiendo en “siglo XX bis”, ¿edá?

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