domingo, 12 de marzo de 2017

8794. LA CIUDAD DE MÉXICO.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista, periodista y escritor.
Desde Michoacán. México. Para
Tenepal de CACCINI

TERCERA PARTE

Tras la caída del imperio y el restablecimiento de la república, la Ciudad de México vivió un periodo de gran desarrollo económico, promovido por el establecimiento de vías de ferrocarril, fábricas y comercio de gran escala, del cual son muestras los grandes almacenes abiertos en el Centro Histórico como que permitían a los sectores más acomodados de la sociedad acceder a las novedades del mobiliario y moda de Europa.

Es en esta época cuando se fraccionan los primeros ensanches de la ciudad  la Colonia Guerrero, Santa María La Ribera y la actual colonia Tabacalera como asiento de la emergente clase media. También en ese entonces el gobierno inició una importante serie de trabajos para conmemorar el centenario de la independencia en 1910 que incluyó la construcción de importantes edificios públicos como el Palacio de Comunicaciones, el Palacio Postal y el Palacio de Bellas Artes, así como varios de los hitos que conforman el eje monumental del Paseo de la Reforma, destacando especialmente el Ángel de la Independencia, que se convertiría en el nuevo símbolo de la ciudad.

Como contrapunto a las celebraciones del centenario, el 20 de noviembre de 1910 dio inicio la Revolución Mexicana como respuesta a la enorme desigualdad social y la falta de claridad en las elecciones presidenciales. Tres años más tarde, en medio de la convulsión política, la ciudad  de México vio uno de su días más sangrientos en la Decena Trágica cuando un golpe de estado apoyado desde el exterior y por la jerarquía católica depuso al gobierno democrático.

Años más tarde cuando el país regresaba a la normalidad, poco a poco la economía se fue recuperando y se inició una amplia política social con la creación de hospitales y escuelas públicas como resultado del espíritu de la revolución. De esta manera en la década de los treintas, la ciudad vivió una gran efervescencia cultural que se manifestó en las decenas de murales plasmados en los muros de instituciones públicas, los movimientos literarios así como la presencia de destacadas personalidades mundiales como León Trotsky y Marcel Duchamp. Al mismo tiempo se consolidaban amplias zonas de la ciudad como la Colonia Condesa, la Colonia Roma y la Colonia Del Valle, al tiempo que se creaban nuevos fraccionamientos al poniente como Polanco y las Lomas de Chapultepec, y al sur siguiendo la traza de la Avenida de los Insurgentes.

En la década de los cuarentas la economía de la ciudad  tuvo un fuerte desarrollo que atrajo a un gran número de inmigrantes procedentes del campo, quienes al llegar a la ciudad se asentaban en barrios irregulares sin los servicios necesarios por lo que se inició la creación de los primeros proyectos de departamentos en edificios multifamiliares, siendo el pionero el Centro Urbano Presidente Alemán al sur de la ciudad . Se fraccionaron nuevamente grandes extensiones al sur al momento que la ciudad  alcanzaba el millón de habitantes.

En 1952 se inaugura la Ciudad Universitaria, síntesis e ícono de los logros de la revolución y de la búsqueda de una identidad nacional que buscara el desarrollo del país por medio de la ciencia y el conocimiento al mismo tiempo que en el norte de la ciudad  se fundan los primeros fraccionamientos al estilo suburbano norteamericano y la mancha urbana sobrepasa los límites del Distrito Federal.

En 1968 la ciudad  de México es sede de los Juegos Olímpicos, por primera vez en un país de habla hispana, se desarrolla infraestructura urbana y deportiva en toda la ciudad  para la ocasión. De manera previa un movimiento estudiantil hermanado con otros similares alrededor del mundo, realiza una serie de protestas y movilizaciones en la ciudad  propiciado por la falta de democracia y libertades civiles de la época. El movimiento es reprimido por el gobierno pero sienta las bases para el cambio democrático de las décadas siguientes.

En 1969 se inaugura la red del metro, un sistema de transporte necesario para movilizar a la población que aumenta de manera exponencial debido a las mejoras de la calidad de vida y el crecimiento urbano.

En 1970 México es sede del Campeonato Mundial de Futbol.

En 1985 la ciudad  sufre un terremoto de 8.2 grados en la escala de Richter que daña seriamente varias zonas de la ciudad, acelerando el abandono de algunos barrios centrales.

En 1987 son declarados patrimonio de la humanidad el Centro Histórico y la zona lacustre de Xochimilco.

La Ciudad de México recibe el nuevo siglo con 18 millones de habitantes, siendo la ciudad más poblada del hemisferio occidental y la urbe con mayor número de hispanohablantes en el mundo.

Se inician en los primeros años del siglo XXI varios programas de rescate urbano en las zonas centrales que atraen un gran número de inversiones al Centro Histórico y al Paseo de la Reforma.

La ciudad enfrenta grandes retos medioambientales y demográficos, que se manifiestan en los programas de expansión del transporte público, así como en distintas iniciativas sociales.

La urbe también presenta grandes potenciales de índole económica, turística y financiera debido al creciente papel estratégico de México en la economía mundial y al peso cultural de la ciudad  como sede de diversos medios de comunicación de alcance nacional e internacional, centros culturales y de espectáculos, así como una de las universidades más importantes de América, siendo éstos algunos de los factores que sitúan a la Ciudad de México como la urbe con el octavo producto interno bruto más alto del mundo y también como un crisol de razas, culturas, historia y diversidad, uno de los epicentros urbanos más dinámicos de la actualidad.

En 1929 se extinguieron las libertades municipales del Distrito Federal. En 1997, los residentes de la capital recibieron el derecho a elegir por voto directo y popular al Jefe de Gobierno  y a los integrantes de la Asamblea Legislativa.

Ya en unas semanas la Ciudad de México tendrá su propia Constitución.


LEER ES SABER, ES CONOCER ES APRENDER.

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