lunes, 13 de marzo de 2017

8803. EL OMBUDSMAN DEL PRESIDENTE.

Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Sanjuana Martínez.
Marzo 13, 2017 - 12:00 am.

El sueldo del presidente de la CNDH funciona como un soborno, una altísima remuneración para cumplir una función simuladora e indigna. Foto: Cuartoscuro.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) es de las instituciones más simuladoras de México. Supuestamente su labor es velar por el respeto a los derechos humanos de los mexicanos, pero la realidad es que representa los intereses del Estado y obedece las órdenes del Presidente, su patrón.

La CNDH es una de las comisiones más caras del mundo. Y ustedes pueden ver los resultados: recomendaciones a modo que el Estado mexicano se pasa por el arco del triunfo.

Eso sí, su presidente Luis Raúl González Pérez defiende sus “derechos” antes que nada. Gana 348 mil pesos al mes más todo tipo de prestaciones que incluyen 2.3 millones de pesos de “compensación”, un bono-pago de “riesgo” de 500 mil pesos, el aguinaldo de 404 mil 138 pesos, aportaciones de seguridad social de 52 mil 361 pesos, pago de seguros por 83 mil 589 pesos, 66 mil pesos de prima vacacional y por “otras prestaciones y estímulos”, un millón 237 mil 534 pesos. En total, 4 millones 227 mil 535 pesos, sin contar, chofer, escoltas, gastos de los vehículos oficiales y demás personal asignado a su atención.

En realidad, estas percepciones del Ombudsman son un cohecho no un sueldo con prestaciones. El sueldo del presidente de la CNDH funciona como un soborno, una altísima remuneración para cumplir una función simuladora e indigna.

El Presidente, su patrón, mantiene así su poder para manipular y dar línea al insuficiente, precario y a veces inútil, trabajo de la CNDH. ¿Será capaz el Ombudsman de desobedecer una orden de su jefe? Ya nos dejo claro que no en los crímenes de Estado de  Ayotzinapa, Tanhuato, Apatzingán, Tlatlaya, Nochixtlán y en tantos otros.

Pero volvamos al tema de la simulación. Hace unos días el Ombudsman del Presidente, digo, de los ciudadanos mexicanos, con su sueldo millonario, se atrevió a decir que el salario mínimo de los trabajadores no es suficiente. Dijo sentirse “preocupado” porque el salario de los trabajadores no les permite una vida decorosa.

Hagamos números. Para este año, la CNDH se gastará 1,728 millones 566,039 pesos de los cuales el 73 por ciento se destinan a sueldos y servicios personales, es decir, 607,242 millones de pesos irán a parar a los bolsillos de los funcionarios, digo, empleados, de la CNDH y 338 millones 162,961 millones en un rubro llamado “gastos de operación”.

El Presupuesto de Egresos de la Federación contempló un aumento del 8.2 por ciento en términos reales para la CNDH, a pesar de contar ya con una alta erogación sin apenas resultados.

Al hacer el análisis de su presupuesto nos podemos dar cuenta de cómo el Estado decide estratégicamente destinar recursos para controlar la función de sus instituciones simuladoras. Por ejemplo, la Primera Visitaduría que está encargada de investigar los cientos de denuncias de violaciones cometidas por autoridades federales como el Ejército, la Marina o la Policía Federal, es la que recibirá más dinero con un monto total de 283 millones 67,637 pesos.

¿No les parece raro que esta Visitaduría que no hace su trabajo debidamente reciba más dinero? Obvio que el objetivo es controlar su actividad vía el cohecho, digo, vía el sueldo y prestaciones de sus funcionarios.

La CNDH ya no desvela el número de denuncias que recibe el Ejército, la Marina y la Policía Federal por graves violaciones a los derechos humanos como tortura, detención arbitraria, desaparición forzada y ejecución extrajudicial. La CNDH protege a los verdugos del Estado, para eso les pagan altos sueldos, seguramente.

Sus recomendaciones son tan endebles y sutiles que ya no tienen ni siquiera un impacto social. La CNDH se dedica ahora solo a  “expresar preocupación” ante las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por el Estado que son simplemente archivadas.

El invento ha resultado tan efectivo, que los gobernadores se lo copiaron al Presidente y tienen sus propias comisiones estatales de derechos humanos, cuyas labores, igualmente, están encaminadas a convertirse en tapaderas de los crímenes del Estado.

Pero volvamos a los números que es donde esta la clave de este asunto. La CNDH solo destina el 30 por ciento de su oneroso presupuesto para la atención e investigación de los abusos contra los ciudadanos mexicanos.

El argumento de los sueldazos de la alta burocracia que incluye al Ombudsman es que así cuentan con absoluta libertad para realizar sus labores. La realidad es que estos sueldazos o cohechos funcionan al revés para desgracia de los mexicanos.

Tal vez, por eso en otros países, magistrados, ministros, funcionarios electorales o Ombudsman, reciben sueldos normales dentro de la media de los demás funcionarios para salvaguardar su independencia.

Cheque usted la lista de los hombres que ganan más que el Presidente: el Ministro Luis María Aguilar Morales recibe 563 mil 416.5 pesos mensuales, el Auditor Superior de la Federación, Juan Manuel Portal Martínez obtiene 353 mil 900.8 pesos mensuales y el presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova Vianello gana 349 mil 564.3 pesos mensuales y el Ombudsman Nacional, Luis Raúl González Pérez con 349 mil 583.5 pesos mensuales.

Ahora cheque el rendimientos de esos señores en sus respectivos puestos. ¿Cuál de ellos está cumpliendo con independencia su labor? Efectivamente. Adivinó usted. Todos ellos, finalmente nos demuestran que su patrón no son los ciudadanos mexicanos, sino el Presidente.

Tal vez por eso, el presidente de la CNDH defiende su millonario sueldo y prestaciones. Dice que sus bonos y percepciones que recibe de manera “extraordinaria” no son “inmorales”. Y aclara que los 250 millones de pesos que reciben él y los funcionarios de primer nivel de la CNDH están dentro de los “márgenes” del presupuesto aprobado. Luis Raúl González Pérez defiende sus privilegios y considera que lo que verdaderamente “inmoral” es la corrupción.

¿Acaso su sueldazo y prestaciones no son corrupción?

Twitter: @SanjuanaMtz
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Por Sanjuana Martínez

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