martes, 14 de marzo de 2017

8805. VERDE DE ENVIDIA.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Verde de envidia.
Ignora este López como se tramitaba en casa de usted un permiso de los papás. En el centro de adiestramiento de su texto servidor, era muy sencillo: el papá decía que se hacía lo que dijera la mamá, quien a su vez contestaba: -Lo que diga tu papá -de manera que lo traían horas yendo y viniendo: -Lo que diga tu mamá… -Lo que diga tu papá… Claro que a veces uno se las ingeniaba y decía: -Que dice (mi mamá, mi papá, dependiendo a quién se dirigía) que sí –pero, entonces contestaban: -Que me diga a mí -y sanseacabó, se quedaba uno encerrado. De ahí nació la desconfianza de este menda en consultas y procesos legislativos.

Ayer salió en la prensa de medio mundo el texto comentado de una carta de Charles Schumer, líder de los del partido demócrata en la Cámara de Senadores de los EUA, dirigida al líder de los senadores republicanos (que tienen la mayoría), diciéndole clarito que están listos para dejar sin presupuesto al país, paralizando al gobierno de don Trump a partir del 28 de abril, que es la fecha límite para aprobarle su presupuesto al señor del copete Miss Clairol (rubio No. 3): “Si los republicanos insisten en insertar píldoras venenosas tales como (reducir) el financiamiento a ‘Planned Parenthood’, construir un muro fronterizo o poner en marcha una fuerza de deportación, estarán paralizando al gobierno y dándole un duro golpe a la economía”. ¡Seco!

Uno que es un simple tenochca de a pie, suponía que el Trump tenía amarrada la aprobación de sus propuestas por tener mayoría en las dos cámaras del Congreso yanqui: en la de representantes -diputados les decimos acá-, tiene 241, contra 194 demócratas -55% frente a 44%-; y en la Cámara de Senadores -son cien en total-, hay 52 republicanos y 46 demócratas, más dos senadores independientes (muy cuates de los demócratas).

Solo que las leyes yanquis son un poco más enredadas que las nuestras:

Resulta que los proyectos de ley (como el presupuesto de gastos), que manda el Presidente a su Congreso, tienen que ser aprobados (por mayoría simple), por las dos cámaras, y eso es verdaderamente complicado pues suelen salir con proyectos diferentes que deben transformar en uno de común acuerdo, para lo que nombran un  ‘Comité de Conferencia’ o ‘Comité de Conciliación’, que se integra con legisladores de los dos partidos, designados por la mayoría y la minoría de las dos cámaras. Chilaquil llamamos a eso en México.

Peeero hay más y más grave: basta una objeción, de un solo Senador, para que todo el proyecto se tenga que aprobar mediante el voto de 60 senadores; por más de acuerdo que estén todos en todo, si uno sale con su domingo siete: o votan 60 o no hay aprobación. ‘Filibusterismo’, llaman a esto los legisladores yanquis, pero está en su ley porque dan tanto peso a la palabra de uno solo de sus senadores que se requiere el voto de 60 para mandarlo a volar.

Aparte: si el Congreso finalmente ya aprobó una ley (o el presupuesto), necesita la firma del Presidente para entrar en vigor (igual que acá) y el Presidente tiene poder de veto (igual que acá), y en ese caso, la regresa al Congreso para que la corrijan a su gusto, pero eso necesita otra vez, el voto de 60 senadores y como moñito: dos tercios de la Cámara de Representantes (casi siempre nomás votan ‘sí’ o ‘no’, para que sea menos difícil en esa Cámara).

Total: en la práctica, el Presidente de los EUA necesita el 60% de los votos de la Cámara de Senadores para casi todo y en especial en cosas de dinero.

Don Trump la tiene un poquito más que difícil. Casi imposible. Tiene 52 senadores de su partido, pero -según la CNN-, no todos están de acuerdo y diez de los más influyentes (John McCain, Debbie Stabenow, Patrick Leahy, Jeff Flake, Dick Durbin, Lisa Murkowski, John Cornyn, Patty Murray, James Lankford y el líder de todos, Chuck Schumer), abiertamente se oponen al muro y al plan de contratar más fuerza para las deportaciones, lo que lo deja con 42, frente a los 46 demócratas… y si cada uno de esos diez influyentes senadores republicanos son tan influyentes como para convencer nada más a otro, ya le andan quedando 32 al Trump.

El inquilino de la Casa Blanca anda muy corto de votos en el Congreso, necesita contener la hemorragia de votos de senadores de su partido y convencer a los demócratas que pueda, pero estos no parece que le vayan a facilitar las cosas, porque así como que contentos con Mr. Tuiter, no están.

Muro aparte, el delirante presupuesto que propone el amo del tuiter, para asignar presupuesto a los miles de agentes fronterizos que quiere contratar para corretear paisanos y aumentar el gasto para la industria bélica en 54 mil millones de dólares, mdd (hasta un total de 603 mil mdd), plantea reducciones de gasto a programas como el de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), a la Guardia Costera (GC), la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), y ‘Planned Parenthood’, que inició funciones en 1916 (ya cien años), cuenta desde 1977 con su propio apartado legal (Título X de la ‘Public Health Service Act’, Ley de Servicios de Salud Pública), y no solo hace abortos legales, sino que ha atendido a cerca del 20% de las mujeres de los EUA, realiza cada año aproximadamente 500 mil pruebas de Papanicolaou y más o menos 550 mil mamografías, aparte de pruebas y tratamientos de infecciones de transmisión sexual. Y a todo eso, quiere don Trump quitarle presupuesto para gastar en policías fronterizos, industria bélica… y el muro, del que no acaba de explicar cómo le va a hacer para que México lo pague, porque no lo vamos a pagar. (¡Que no!, no sea necio).

En su carta, el líder demócrata, Chuck Schumer -que resulta que para sacar leyes no es minoría-, dice: ‘El muro fronterizo es impráctico e impopular, es un gasto sin sentido que este gobierno trata de pagar quitándole fondos a programas que auténticamente garantizan la seguridad de los estadunidenses’.

Al Trump todo lo mexicano le cae gordo, con una excepción, nuestro domesticado Congreso… verde de envidia.

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