jueves, 16 de marzo de 2017

8819. “EL DESENCUENTRO ENTRE LA LIBERTAD Y EL DOGMA”.

Fernando López Alanís
Desde Morelia. Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI


 DIÁLOGO GUILLERMO DELLAMARY – FERNANDO LÓPEZ ALANÍS. APARTADO 4. UN POCO DE HISTORIA DE MÉXICO Y OTRAS FILOSOFÍAS.


Guillermo Dellamary:
Para dejar atrás lo sucedido y establecer nuevos caminos de convivencia fraterna, se necesita que los construyamos las personas de buena voluntad. Al menos esa es mi intención, lo cual no quiere decir que no trate de seguir estudiando y comprendiendo lo que paso, sin lo cual va a ser muy difícil mirar el momento actual, con certeza de lo que nos toca hacer. Por ejemplo: usted señala "Nosotros jamás hemos pedido ser Católicos al mismo tiempo que Masones: sería una enorme contradicción, un contrasentido monumental, y una transgresión a nuestros juramentos..." Por consiguiente el Sacerdote Hidalgo y Costilla no fue Masón, al igual que muchos sacerdotes que formaron parte de las filas de la Independencia. O ¿qué opina usted?

Fernando López Alanís:
Con el debido respeto, pero no entiendo la consecuencia, no veo qué tanga que ver una cosa con otra. Sin embargo, ya que me da pie aprovecho para comentar que la Iglesia Española asentada como conquistadora en la Nueva España, condenó, satanizó, excomulgó, hizo quemar por mano de verdugo la Constitución de Apatzingán y los Sentimientos de la Nación, en defensa de sus intereses, pero aprovechándose precisamente de la “fama de Masones, de afrancesados” que les endilgaron o tuvieron muchos de los Padres Insurgentes, comenzando por los Señores Hidalgo, Allende, Jiménez, Miguel Domínguez, Primo de Verdad, el propio Gran José María Morelos, y muchos más, para evitar que los pueblos se les unieran y apoyaran. Debemos aceptar que las armas de la religión: excomunión, obligación bajo pecado de denunciar a los “revoltosos”, etcétera, les dio resultado.

Todos los obispos que los condenaron y excomulgaron, así como todos los miembros de la Santa Inquisición, eran españoles con juramento de fidelidad al rey de España. Sin embargo, todos los Padres Insurgentes de México confesaron su catolicismo, hicieron profesión de fe sobre sus dogmas, murieron solicitando el auxilio de los Sacramentos, y dejaron en sus escritos su decisión de ser la religión católica la única admitida en la nueva Nación. A 200 y más años de aquellos enfrentamientos, la Iglesia Católica Mexicana no ha cedido: mantiene las actitudes de la Iglesia conquistadora de España, y con mentalidad verdaderamente colonizada sigue predicando contra los Padres Fundadores de México. Qué vergüenza.

Muchos de nosotros aceptamos como muy probable que la mayoría de los insurgentes de 1810 eran Masones, y los veneramos como libertadores y fundadores de nuestra Nación. Sabemos ser agradecidos.

Y, para terminar, sólo permítame recordarle que la Masonería en toda la “América Hispana” fue traída después de 1810, fundada y organizada ya casi de manera definitiva, por los Masones de los ejércitos españoles mismos, venidos “a detener a sangre y fuego las independencias”. O’Donoju, por ejemplo, y todo su séquito pertenecían a la Orden Masónica.

¡Claro que el Señor Hidalgo Costilla y Gallaga Mandarte era un excelente sacerdote católico, que jamás fue en contra de su religión y que siempre luchó por su pueblo! Lo mismo que muchos de los sacerdotes insurgentes, ¿y…? ¡Gracias y Gloria al Dios de las Naciones que, para la Libertad de su pueblo, México, hizo surgir tan grandes hombres! ¡Que así sea!

Dellamary: 4. 15.
-En cuanto al punto del diálogo entre una religión y una ideología. Quiero agregar que según entiendo las religiones se basan en creencias, que pueden incluso no tener ni pies ni cabeza, ni lógica alguna, pues pueden llegar a creer en mitos, leyendas o fábulas y la gente seguirlas por pura fe. En cambio las ideologías sí se sustentan en la razón, el pensamiento concreto, la lógica y sobretodo en las ciencias. Lo cual no sucede con las religiones. Ciertamente muchas religiones pueden contener algo de ideología, como también las ideologías apropiarse de creencias y hacerse religiones. Pero en general son discursos diferentes. Dos órdenes diferentes.

López Alanís:
Está bien, si así lo entiende usted y así le sirve para sus investigaciones e interpretaciones de lo que estudia, está bien. Para mí, como lo sostuve, y sostengo, toda religión es una ideología, una manera de pensar y entender la realidad (cosmovisión) que debe reflejarse, o no, en las acciones de sus seguidores. Y mantengo mi aseveración de que no toda ideología es una religión. Por otra parte, para la Masonería, predicadora y practicante de la Tolerancia y de la Laicidad, todas las religiones son respetables, no hay una mejor que otra, ni una verdadera y las demás falsas: subrayo una vez más que todas son verdaderas cuando forman mejores seres humanos individual y socialmente. Y, con el debido respeto, pues quizás yo no entienda bien su postura, me llama la atención su insistencia en este punto, pues, siguiendo sus conceptos, el Catolicismo es una religión, y como religión “puede no tener ni pies ni cabeza, ni lógica alguna, que puede llegar a crear mitos, leyendas o fabulas y las gente seguirlas por pura fe.” Interesante, y así le dejo porque no es materia de estos diálogos. Saludos.

Mañana: Seguimos con la Libertad de Conciencia.

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