martes, 21 de marzo de 2017

8838. NUESTRO MÁS SENTIDO PÉSAME.

Por el Sr, López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Nuestro más sentido pésame.
Ayer, como siempre que es día de descanso obligatorio, faltan noticias domésticas que comentar: la lengua oficial descansa. Por eso la gran noticia fue el hallazgo en México de una camiseta un jugador de futbol yanqui (que el americano es el soccer), que supuestamente se robó en Houston uno señor que entonces era Director de un importante diario mexicano. ¡Y retiemble en sus centros…!

También fue noticia, aunque menos rumbosa, la muerte de David Rockefeller. Entresaco de la nota de la BBC lo siguiente: ‘(…) el patriarca de la poderosa dinastía de empresarios de Estados Unidos a los 101 años de edad. El que fuera el último nieto vivo del petrolero John D. Rockefeller, murió en su casa de Nueva York, por causas naturales mientras dormía; en vida llegó a donar casi dos mil millones de dólares. Rockefeller era el nieto sobreviviente del fundador de Standard Oil, John D. Rockefeller, el primer multimillonario en Estados Unidos (…) pasó toda su carrera profesional en el mundo corporativo, ascendiendo a máximo ejecutivo del Chase Manhattan Bank durante sus 35 años en la compañía. (…) “La gama de negocios de David Rockefeller y sus conexiones filantrópicas y políticas son, quizás, sin igual”, dijo Ron Chernow, El autor de "Titan", una biografía de John D. Rockefeller publicada en 1998’. ¡Chin!, murió un benefactor de la especie humana.

Lástima que las donaciones de los Rockefeller, no hayan sido nunca por altruistas razones, pues conforme a la ley de los EUA, tienen algunas pequeñas ventajas: son deducibles de impuestos; quedan exentos de derechos sucesorios (los puede heredar sin pagar impuestos); pueden hacerlas personas físicas y empresas, sean o no de carácter lucrativo y quedan exentas a perpetuidad del pago de impuestos, de todo lo que posean, compren o vendan, ya se trate de bienes inmuebles, valores, o préstamos a sus donantes. Esta gente le saca agua a las piedras y sus fundaciones, dan agua, mucha agua.

Más lástima que haya quien recuerde detallitos un poco fétidos de la vida del hoy ilustre fiambre: el difunto apoyó (y no poco), a la Alemania nazi, la de Fito Hitler. No lo dice el del teclado, está en archivos judiciales del gobierno de los EUA:

Por ahí de 1927, Alrededor de 1927, se firmó un el pacto entre Standard Oil (la actual Exxon Mobil, a la que dirigía el hoy Secretario de Estado de Donald Trump), con los nazis: Hitler tomaría el poder y conquistaría el petróleo de Baku (capital de Azerbaiyán), para entregarlo a la Standard Oil. El señor Rockefeller tuvo en la nómina hasta 1933 a un chamaco muy atento: Adolf Eichmann.

Ese 1927, la Standard Oil y la IG Farben fundaron 'Standard IG Farben' con sede en los EUA. La Standard Oil (la actual Exxon Mobil, a la que dirigía el hoy Secretario de Estado de Donald Trump), dio las patentes globales para hacer carburante sintético.

Ya con Hitler en el poder en 1933, el Deutsche Bank (Banco Alemán) se asoció con la Standard Oil, a través de su asociada, la Vacuum Oil Company, y la Shell; ahí está el memorando del Deutsche Bank  del 15 de marzo de 1935 para el Ministerio de Relaciones Exteriores alemán, del 5 de febrero de 1942, en que declara el representante de la Estándar Oil: 'El propósito de nuestro avance será, aparte de la ocupación de Irak, Siria y Palestina, sobre todo el Canal de Suez y el Golfo Pérsico. Tenemos que preparar la ocupación de todas las instalaciones petrolíferas de Arabia y de Irán. Un equipo de expertos bajo la dirección del geólogo Dr. Schmidt de la Vakuum-Oil-Company en Hamburgo se va a instalar y juntar todos los materiales necesarios, incluso las máquinas de perforación.'

Al ejército alemán le faltaba combustible para los tanques y aviones, que pudo producir gracias a que la Standard Oil le cedió las patentes del proceso (y la Ford Motor Company, vendía los motores del equipo de transporte del ejército alemán).

Después del ataque japonés a Pearl Harbor (que los hizo entrar a la Segunda Guerra Mundial), en los EUA inició una causa penal contra la Estándar Oil del fallecido filántropo, ‘(…) por intercambio ilegal con el enemigo (…) Don Rockefeller dijo que no sabía de qué le hablaban pero le recordó al fiscal que la Standard Oil también vendía combustible a las fuerzas armadas de los EUA.

En marzo de 1942, los altos mandos del ejército yanqui le rogaron al presidente Roosevelt que ahí la dejara con la Standard Oil porque peligraba la producción bélica. La Standard Oil tuvo pagó una multota de 5 mil dólares (para que quedara constancia judicial de que eran culpables), y prometió no abastecer más combustible al ejército de la Alemania nazi: no cumplieron y siguieron hasta el fin de la guerra. Los juzgaron en 1947;  el presidente de la Estándar Oil, un tal William Farish, dijo ante el Senado de los EUA: 'Nuestros contratos tenían vigencia desde 1929 a 1947. Ustedes, caballeros, deben entender, que contratos como estos no pierden vigencia solamente porque los gobiernos de las partes están en guerra. Las partes tienen que encontrar un camino para continuar con el negocio propio'. No, pos sí… por una guerrita.

Y por el lado del Chase Bank (ahora J.P. Morgan Chase), el que dirigió don Difunto 35 años, los Rockefeller y sus socios banqueros no ocultaron sus inclinaciones pro nazis. Don Rockefeller, directamente fundó antes de la Segunda Guerra Mundial, los experimentos eugenésicos; luego, de 1936 y 1941, financiaron más de 20 millones de dólares, y sin pudores, prestaban a la Alemania nazi los marcos alemanes de los judíos que habían huido de Alemania (después de ‘La noche de los cristales rotos’, primer acto público en 1938 de persecución y linchamiento de judíos en Alemania y Austria, creció el negocio del banco de los Rockefeller y asociados. Lo que es más, en Francia, ya ocupada por las tropas nazis, congelaron las cuentas bancarias de los judíos sin que se los pidiera el gobierno de Hitler.

No hay espacio, luego les cuento las que han hecho en América Latina.

Nuestro más sentido pésame.

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