martes, 21 de marzo de 2017

8843. CON CARIÑO PARA EL PADRE RAÚL Y LA FAMILIA CACHO OROZCO.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Con cariño para el padre Raúl y la familia Cacho Orozco.



Señor, ya te llevaste lo que yo más quería, oye Señor mi corazón clamar, Tu voluntad se hizo Señor, contra la mía, Señor, ya estamos solos, mi corazón y el mar.
Antonio Machado (1875-1939).
Poeta de la generación del 98, nació en Sevilla, España.

El sábado pasado recibí la noticia del fallecimiento de la señora Guadalupe Orozco Suárez, que toda su vida vivió en el barrio del Carmen, donde el que esto escribe pasó su infancia y juventud. Conocí a la señora gracias a la amistad con mi querido Raúl Cacho Orozco, presbítero que descubrió su vocación gracias al inolvidable padre Luis Gustavo Franco, allá por los años 70s del siglo pasado.

La señora Lupita se mantenía muy saludable, cuando nos reuníamos con el padre Raúl en su casa siempre le preguntaba a la señora cómo hacía para mantenerse tan bien, y no era broma, creo que su secreto era la serenidad y la paz espiritual que alcanzó en su madurez. Conocí al papá de Raúl,  ¡Cómo olvidar a don Raúl! Tenía unos ojos claros cuya firmeza se acentuaba más con los anteojos que utilizó en los últimos años de su vida. ¡Ahora están unidos en espíritu y verdad, purificados por el amor del Padre!

Después me hice amigo de Rogelio, hermano de Raúl, con el que solíamos salir a pasear a la plaza en busca de la pareja ideal. Conocí a algunos integrantes más de la familia Cacho Orozco que a la fecha tiene varias ramas, una ellas está formada por Lupita, hermana de Raúl casada con Alfonso, con Poncho compartimos el banco en primero de primaria en la escuela primaria “Gildardo Magaña”.

La señora era muy querida en su barrio. La comunidad se hizo presente el sábado en el velorio, lo mismo que en la misa de cuerpo presente que se llevó a cabo en el templo del Carmen, el domingo pasado, personas de la comunidad de Patamban en donde el padre Cacho se ha dado a querer, también estuvieron presentes. Fue una celebración emotiva porque Raúl abrió su corazón en la homilía que dedicó a recordar a su querida madre y las historias que le contaba, como la del amor del poeta Antonio Machado que a los 40 años se enamoró de una niña mujer de 17 años: Lucía, que supo tocar el corazón del poeta para acercarlo a Dios. Fue un amor intenso y breve pues Lucía murió de una terrible enfermedad que la arrancó de los brazos del poeta, de quien Raúl recordó de memoria el poema del epígrafe y otro más, igualmente intenso y revelador del amor que Machado sintió por Lucía: 

Soñé que tú me llevabas por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.

Mientras que Raúl declamaba versos de Machado, recordé esos versos que aprendimos de memoria en las tardes en el campo con el Padre Franco, versos que se hicieron canción con Joan Manuel Serrat y que el Padre Franco cantó y declamó tantas veces con otro gran compañero del Padre como el querido profesor Luis Verduzco Chávez y su amada Ángeles López Franco.

Creo que Raúl declamó esos versos para ilustrar de algún modo el dolor que experimentaba en esos momentos, el dolor de la pérdida de su querida madre, un sentimiento que se entretejía con la alegría de saber que ella descansa ya en la Casa del Padre. 

En la misa de cuerpo presente saludé a Sergio, Willy, Luis, Ángeles, Perita y el querido padre comboniano Jaime Rojas que concelebró la misa, (también fruto de la buena siembra del Padre Franco en la Divina Providencia). Todos estábamos emocionados en la despedida de la señora Lupita Orozco Suárez, que dejó un ejemplo de amor y fidelidad a su querida familia integrada por sus hijos Bertha, Felícitas (q.e.p.d.), Carlos, Raúl, Rogelio, Gerardo, Lupita y José Alberto. Un abrazo para todos.

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