jueves, 23 de marzo de 2017

8850. LÁSTIMA POR NOSOTROS.

Por el Sr. López
Periodista analítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de  CACCINI

 
LA FERIA


Lástima por nosotros.  
Tía Chela era la mujer más bien educada de Toluca y se casó con tío Emilio,  el señor más bien educado de la capital del país (de oficio, rico; hijo de ricotes). Vivían en una casona que daba coraje de grande (en Las Lomas de Chapultepec), y a las comidas y cenas que daban, iba lo que antes se llamaba ‘lo más granado’ de la sociedad. Eran habituales en las páginas de sociales del Excelsior de entonces (tiempos de don Rodrigo de Llano); su catolicismo era 99.8 grados ‘proof’ y el arzobispo Miguel Darío Miranda les decía Lita y Lito (por Chelita y Emilito). Así las cosas su hija mayor (Graciela), estudiaba su carrera en Roma, alojada en una residencia administrada y vigilada por monjitas, y les mandó una carta en la que decía que de plano no se explicaba por qué, pero resultaba que según la doctora (doctora, el pudor importa), estaba un poquito embarazada (no mucho, lo suficiente). Aquello fue peor que la noticia de las bombas atómicas en Japón. De luto estaban. La tía salió como de rayo para Italia, para pedir cuentas a las monjas y regresar con su niña; el tío no fue porque no quería ‘cometer una locura’ contra el canalla que había mancillado a su hija y su honor (el de él). La familia entera, observaba. Una tarde llegó un discreto télex a la oficina del tío Emilio: ‘Todo bien. Ella sana. Él, conde’. Todo bien: era conde (y sí era, y no hubo señora de la familia entera que no babeara… era guapo, pero no para tanto).

Parece mentira pero sigue siendo cierto eso de que ‘no es lo mismo que lo mesmo’. ‘El Universal’ de ayer publica: ‘El ex delantero de la Selección Mexicana busca la playera con la que le ganaron a Bulgaria’; el texto dice: ‘Manuel Negrete, ex delantero de la Selección Mexicana, y quien anotara el gol de media tijera que dio el triunfo a México en el Mundial de 1986 sobre Bulgaria, pidió ayuda en redes sociales para encontrar la playera que le fue robada de ese partido mundialista. Después del éxito obtenido en la búsqueda del jersey de Tom Brady por las autoridades mexicanas, el ex jugador del Tricolor pidió apoyo para que puedan localizar la playera con la que jugó ese mítico partido en el que la Selección Mexicana logró la victoria 2-0 sobre Bulgaria en los octavos de final de la Copa del Mundo de México 1986’. El cándido señor Negrete puso el siguiente tuiter: ‘Aprovechando la investigación, podrán averiguar quién se ROBÓ mi playera del Mundial del @EstadioAzteca @record_mexico @estoenlinea’.

Señor Negrete: dé por perdida su playerita… ¿o de veras cree que es lo mismo usted que Mr. Brady… un partido de fut de pelados que la NFL y su glamur?... Por el Brady se movilizó la PGR, por la playera de don Manuel no se le quita la modorra a un policía de crucero.

Otro ejemplo de algo más serio: ayer retembló el mundo con la terrible noticia del atentado en Londres y la prensa nacional, no fue menos: noticieros de televisión, radio y portales digitales, no hablaron de otra cosa… bueno, cinco muertos y cuarenta heridos no son asunto menor. Por supuesto nuestro Presidente condenó el ataque al Parlamento, porque sucedió a sus puertas.

En México, el año pasado hubo alrededor de 18 mil homicidios relacionados con la delincuencia organizada. De 2007 a 2014, hubo 164 mil fiambres (asesinados), como resultado del que debemos estar muy orgullosos, pues es prueba de que la lucha contra el narcotráfico va en serio (nada más para que entre usted en la proporción de la barbaridad que está sucediendo en nuestro país: en ese mismo periodo, de 2007 a 2014, las muertes en Irak y Afganistán, fueron 103 mil, con combates formales, bombardeos y todo lo que se llama estar en guerra… 61 mil muertos menos que en nuestra apacible patria), y se le advierte que, encima y por si fuera poco, si lo matan a uno con una calibre 22, a pedradas o machetazos, no cuenta como muerte a resultas del combate a la delincuencia organizada, esa es cuenta aparte.

¿A qué horas salió el Presidente a mostrarse horrorizado por los 250 cráneos que recientemente localizaron los de una organización ciudadana en un predio de Veracruz?... no son lo mismo cinco cadáveres a los pies de Westminster, que 250  tenochcas anónimos ya enterrados vaya usted a saber cuándo, de los que ni los nombres sabemos (ni sabremos), asesinados por gañanes bota punta pa’rriba.

No es lo mismo y además, ni modo que nos llame la atención: acá nuestro promedio diario de asesinados por el crimen organizado o en relación con su combate, son 49… fíjese bien: 49 personas diarias en promedio, asesinadas… y un cielo impasible despliega su curva.

De alguna manera la autoridad tiene que reaccionar. Es altamente alarmante lo que está pasando y junto con eso, es igualmente grave que nos estemos acostumbrando: la sociedad se endurece, la gente se vuelve cínica y después, cuesta generaciones regresar a lo que es normal: la paz, la seguridad, el respeto a los demás.

Y hay peor (no se vaya usted a molestar), pero hay que volver a pensarle a lo que le vamos a dejar a los que hoy son niños: no puede ser noticia festiva, celebratoria, que solo en la Ciudad de México, de 2007 a 2014, haya habido 199 mil 522 abortos legales, que por más legales que sean no dejan de ser muertes provocadas a algo que es vida humana, para no entrar en discusiones de si son o no son personas, si son cigotos, si es mejor llamarlos ‘producto’, pues como les quieran llamar, eran vida humana y no debería tratarse como estadística triunfal: cada aborto es una tragedia, a veces imposible de evitar (hay casos que cimbran al más bragado), pero cada aborto es un drama.

En fin, no es lo mismo un atentado terrorista en Londres, que la vida de terror que se vive diario en amplias regiones del país. Y no es lo mismo porque no es práctico, no sirve de nada, y exhibe la realidad nacional nada más para robarle la paz a la gente: estamos en guerra y el país está chapoteando en sangre. A ver, ¿de qué sirve aceptarlo?... lástima por nosotros.

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