sábado, 25 de marzo de 2017

8863. LUZ EN LAS TINIEBLAS.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Luz en las tinieblas.
             
En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz -toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz-, buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciadlas. Carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Denunciar las obras estériles de las tinieblas, manda la palabra de Dios este día, parece un mandato hecho a la medida para los tiempos que vivimos en donde las tinieblas amenazan con apagar toda chispa de luz. El asesinato de la notable reportera de LaJornada en Chihuahua, Miroslava Breach Velducea (1962-2017), se inscribe en esta lucha por decir la verdad, en las últimas elecciones la reportera documentó la imposición de ediles en las listas del PRI y de PAN por parte del crimen organizado; recientemente informó sobre la bestialidad con la que el narco desterró a centenares de familias en la sierra de Chihuahua, como recuerda el editorial del viernes de La Jornada.

La omisión de los gobiernos ante la ola de asesinatos la ilustra La Jornada en su editorial: “La imagen del gobernador (Javier Corral) jugando golf en Mazatlán mientras su estado se desangra, y de la ausencia de policías federales cuidando las calles ante verdaderas batallas (con vehículos artillados incluidos) entre bandas del crimen organizado, es una pésima señal a la ciudadanía”.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos ha documentado 123 asesinatos de periodistas desde el año 2000 a la fecha, además de 20 periodistas más desaparecidos. La ola de crímenes que se ha desatado en los últimos años, tanto con gobiernos del PRI como del PAN y del PRD, es un signo ominoso, una amenaza a la libertad de expresión. Los crímenes se multiplican gracias al pacto de impunidad que no sólo protege a los corruptos políticos, sino también a los sicarios y a los asesinos intelectuales.
En el editorial citado LaJornada señala que:

“Desafortunadamente, el peligro que se cierne sobre los periodistas no es exclusivo de los profesionales del ramo. Vivimos en un país en el que la inseguridad es la nota de todos los días para la inmensa mayoría de los ciudadanos”.

Volviendo al mandato divino, no sólo es para los comunicadores, todos los hombres libres, de buena voluntad, deberíamos denunciar la injusticia por ser un deber moral. ¿Cuántas veces hemos sido testigos mudos de injusticias contra los más pobres, los más débiles? Quien no denuncia es cómplice por omisión, ipso facto se convierte en cómplice de los oscuros, de las tinieblas que avanzan como una ola de violencia y muerte  que arrasa con todo lo que encuentra a su paso.

Íntimamente conectado con la ola de violencia por la disputa de territorios por el crimen organizado, están los asesinatos de activistas y defensores de la tierra en comunidades indígenas. Las organizaciones no gubernamentales Greenpeace y Global Witnnes consideran que en los últimos dos años han sido ultimados 340 activistas de derechos humanos y defensores medioambientales en México y en el mundo.

Si se imponen las tinieblas y todos callan ¿quién encenderá la luz de la verdad?

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