martes, 28 de marzo de 2017

8875. MISIÓN CUMPLIDA.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Misión cumplida. 
Primero le describo a la prima Carmina (de las de Jalisco): si la hubieran conocido María Félix o la modelo de la Diana Cazadora, habrían necesitado psicólogo el resto de su vida tratando de recuperar la autoestima; así era la prima. Bueno pues, la prima enviudó joven de un señor que tenía un verdadero montón de dinero, ganado con una refaccionaria inmensa de la que era dueño a partes iguales con un socio que era su de embarcarse en un pleito legal de resultados inciertos (y para el que no tenía dinero), lo que hizo fue ponerse de amante del ‘mejor amigo’ de su difunto esposo; en no mucho tiempo, el ‘socio’ le puso casa; luego se divorció; luego se casó con Carmina; luego Carmina lo mandó allá al rancho del Peje y se quedó con todo. Nada edificante historia, pero rigurosamente cierta (algunas señoras de la familia, sin decirlo, la admiraban).

No es noticia, bueno, a lo mejor para usted sí: un señor de nombre Robert Lansing, que de junio de 1915 al 13 de febrero de 1920, le escribió -ya renunciado- una carta al entonces poderoso (y más patán que Trump), William Randolph Hearst dueño de una enorme cadena de periódicos sensacionalistas de lo peorcito (que lo hicieron multimillonario), desde la que sostenía una campaña promoviendo la idea de que los EUA invadiera México (otra vez), para terminar con la Revolución y poner en la presidencia  a un yanqui que protegiera los intereses de las empresas de ese país en el nuestro. Chulada.

Don Lansing, que algo conocía a México y a los intereses de los empresarios yanquis (renunció a la Secretaría de Estado para chambear en la ‘Mexican Petroleum Company’ de un tipo llamado Edward Doheny, petrolero que se hinchó en México), le escribió lo siguiente (cita tomada de ‘Memoria política de México’, de la historiadora Doralicia Carmona Dávila, quien a su vez da como fuente ‘Cockcroft James D. Mexico's Revolution Then and Now’. Montly Review Press. New York. 2010. p. 77):

“Tenemos que abandonar la idea de poner en la Presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que eso conduciría otra vez a la guerra. La solución necesita de más tiempo: debemos abrirle a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto del liderazgo de Estados Unidos. México necesitará administradores competentes y con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y eventualmente se adueñarán de la misma Presidencia. Y sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos, y lo harán mejor y más radicalmente que lo que nosotros mismos podríamos haberlo hecho”.

A ver, veamos: Miguel de la Madrid (presidente de 1982 a 1988), estudió el posgrado en Administración Pública en la Universidad de Harvard, la de Cambridge, Massachusetts;  Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), maestría y doctorado en Harvard; Ernesto Zedillo (1994-2000), estudios en Yale, la de New Haven, Connecticut; Vicente Fox (2000-2006), medio estudió en la Ibero y le programaron el cerebro entre Sergio Zyman, Vicepresidente y ‘Chief Marketing Officer’ de ‘The Coca-Cola Co.’, y la Escuela de Negocios de Harvard; Felipe Calderón (2006-2012), egresado de la Escuela Libre de Derecho, maestría del ITAM, maestría en administración pública en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard; Enrique Peña Nieto, no, él no estudió fuera, es egresado de la Universidad Panamericana y tiene una maestría del Tec… y va a leer tres libros, es cosa de llegar al 2019.

De secretarios de Hacienda: el primero de Miguel de la Madrid, fue Jesús Silva-Herzog Flores (de 1982 a 1986), economista de la UNAM, con maestría de Yale; el segundo (de 1986 a 1988), fue Gustavo Petricioli, economista del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) con maestría de Yale; el de Salinas fue Pedro Aspe (los seis años), economista del ITAM y doctor en Economía por el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Zedillo tuvo tres secretarios de Hacienda: Jaime Serra Puche, licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la UNAM,  doctor en Economía de Yale; Guillermo Ortiz Martínez, economista de la UNAM, doctor en Economía de la Universidad Stanford (Palo Alto, California); y  José Ángel Gurría, economista de la UNAM con tres postgrados: de la Universidad de Leeds en el Reino Unido, de la Universidad de Harvard y de la Universidad del Sur de California (EUA); Fox tuvo los seis años un secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, economista del ITAM con posgrado en la Universidad de Chicago; Calderón también tuvo tres secretarios de Hacienda: Agustín Carstens, economista del ITAM, doctor en lo mismo por la Universidad de Chicago; Ernesto Cordero, actuario del ITAM, con maestría en Economía en la Universidad de Pensilvania; y José Antonio Meade, economista del ITAM, doctor en Economía por Yale; Peña Nieto lleva dos: Luis Videgaray Caso, economista del ITAM, doctor en Economía por el Instituto Tecnológico de Massachusetts; y el actual, José Antonio Meade, el doctor por Yale.

Le recuerdo parte de lo que escribió en febrero de 1920 don Lansing: ‘(…) con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y eventualmente se adueñarán de la misma Presidencia. Y sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos, y lo harán mejor y más radicalmente que lo que nosotros mismos podríamos haberlo hecho”.

No sostiene López que nuestros altos funcionarios son malos o traidores a la patria, no, porque no lo son. Lo que pasa es que tienen troquelado el cerebro en un país que los formó conforme a su proyecto, del todo ajeno a lo que por un ratito, por unos 40 años, fue un país, México, que había una vez.


‘Harán lo que queramos’… Pues: misión cumplida.

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