miércoles, 29 de marzo de 2017

8880. EL NOM (NUEVO ORDEN MUNDIAL) SE TAMBALEA.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El NOM (Nuevo Orden Mundial) se tambalea.

El espíritu de Dios flota sobre las aguas y una isla celestial se hará visible primero cual morada de los nuevos hombres, cual cuenca de la vida eterna sobre las olas que refluyen. Novalis (1772-1801). Escritor y filósofo alemán Cuyo nombre real fue; Georg PhilippFriedrich von Hardenberg.


Lo sabía John Lennon, lo sabía Mc Cartney, lo sabían Los Beatles, el grupo fue instrumento para imponer paradigmas que provocarían una revolución cultural, pero no se trataba sólo de eso, había más, mucho más, la meta final era o es el control de la humanidad, o de parte de ella a través de la imposición del Nuevo Orden Mundial (NOM).  

Lo sabía Alex, personaje de la película la Naranja Mecánica, que ilustra la manipulación mental de un sujeto y de una sociedad inhumana. Todo fue parte de un plan de control de las masas, el diseño del plan fue coordinado por el filósofo, sociólogo y musicólogo Theodor Adorno que en 1939 dejó la Escuela de Frankfurt en Alemania para encargarse en Estados Unidos del ambicioso proyecto de investigación financiado por el clan Rockefeller, Londres era otro de los enclaves estratégicos del plan que contó con todo tipo de recursos económicos aportados por los nobles europeos afines al plan del NOM.

Cuando John Lennon fue consciente de que sólo eran títeres de los Illuminati dejó a Los Beatles y el grupo se desintegró, pero es otra historia.

Inmediatamente se crearon instituciones de investigación en Estados Unidos y Europa, entre ellas el Instituto  Tavistock para las Relaciones Humanas que reclutó a filósofos, sociólogos, psicólogos y toda clase de investigadores sociales, pero esa era sólo una de las líneas de investigación, otra línea, poco conocida, secreta, es la investigación genética y la alucinante posibilidad de la vida eterna a través de los avances en ciencia y tecnología, a través de lo que en la antigua Grecia llamaban transmigración de las almas y que ahora sería algo así como transmutación de la conciencia de un ser humano a un robot: el transhumanismo.

El Club Bilderberg, y especialmente del filántropo David Rockefeller, que murió apenas el pasado 20 de marzo, financiaron  el proyecto con miles de millones de dólares. Hay mucho que decir sobre el sujeto y sus perversos planes, todo bajo el disfraz del prohombre, de benefactor de la humanidad; construirse una imagen de filántropo le costó miles de millones de dólares que destinó a la Fundación Rockefeller; el clan financió la creación de la Organización de las Naciones Unidas y controla la todopoderosa Reserva Federal de Estados Unidos que tiene el control de las finanzas de ése país.

Con la muerte de David Rockefeller el plan de Los Iluminatti se tambalea, a menos que los científicos que se encargaban de mantener el sueño de la inmortalidad de David, a quien le vendieron el viejo cuento de la transmigración de las almas, hayan logrado su propósito y al rato aparezca una réplica exacta del viejo aprendiz de vampiro (periódicamente realizaban transfusiones sanguíneas a David, inyectándoles vitalidad juvenil), con todas sus mañas y sus sueños de grandeza que quedaron convertidos en ceniza, que somos polvo, polvo esteral, pero polvo  al fin.

Lo que permanece, esa chispa de divinidad que nos da la plenitud, el espíritu, nunca se pierde, evoluciona a nuevos estados de conciencia en un proceso que desconocemos y sobre el que sólo podemos especular, pero como decía Lavoisier, la energía no se crea ni se destruye, sólo se trasforma.

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