lunes, 3 de abril de 2017

8906. EL FINAL.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El Final.

Sean realistas, pidan lo imposible.

No hacemos otra cosa, lo imposible es el pan en cada boca, una justicia de ojos lúcidos una tierra sin lobos, una cita con cada fuente al término del  día. Somos realistas, compañero, vamos de la mano del sueño a la vigilia.
(Facultad de letras, Paris)

“El Final”, Diez maneras en que acabará el mundo, es el título de un programa que difundió HistoryChannel, junto con las profecías de Nostradamus, el Apocalipsis o Libro de las Revelaciones es citado con frecuencia por los llamados profetas del desastre para fundamentar
que realmente estamos viviendo el final de los tiempos anunciado por
los libros sagrados.

Nuestro planeta es tan frágil que una gran llamarada solar nos chamuscaría como insectos en cuestión de minutos, un asteroide de regular tamaño también podría acabar con la vida en la Tierra, un final no menos terrible es el de una tercera guerra mundial, una posibilidad que aumenta con el grado de irracionalidad del actual sistema, que pone en manos de un hombre idiota pero rico, la vida de la humanidad, si el sujeto está loco, como es muy posible, todo se reduce a una cuestión de tiempo. En las postrimerías de su mandato, ante la tragedia que significa la pérdida del poder, todo puede pasar.

Otra cosa es el agotamiento de los recursos naturales, la muerte de la humanidad por hambre. Estamos en la cúspide del consumismo, el Atlas de la carne, hechos y cifras sobre los animales que nos comemos, es un libro de Heinrich Von BollStiftung de distribución gratuita, un texto revelador que nos muestra hasta qué punto aceleramos la carrera hacia el final por carnívoros; pero, ¿qué tiene qué ver el consumo de carne con el Final?, no es necesario reflexionar muy profundamente para ver que el negocio de la carne nos está llevando al precipicio.

El consumo de carne anualpor persona en 1970 era de alrededor de 23 kilosper cápita, en 2013 el consumo aumentó a 63 kilos, es decir que ¡cada década el consumo de carne aumenta 10 kilos por persona¡ Pero, ¿porqué se fomenta el consumo de carne? ¿Acaso no podemos comer lo que nos venga en gana? ¡Dónde está entonces la libertad! Como el mismo Heinrich lo señala el prólogo del libro, comer “es un asunto muy personal” pero también “bastante político”.

Los poderosos corporativos de la carne no están de acuerdo en las afirmaciones de Heinrich, pero los métodos industrializados de producción de carne están acabando con los bosques y provocando enfermedad por el uso indiscriminado de drogas y estimulantes para la engorda de aves y ganado.

El negocio de la producción, comercialización y distribución de carne en el mundo es de los más rentables, la producción tradicional y los productores independientes que sobreviven en los ranchos, en el medio rural, son reliquias, en un futuro no lejano las carnicerías desaparecerán, el comercio de la carne es un monopolio de las grandes cadenas de supermercados.

En un mundo dominado por los gigantescos monopolios de la carne, los carniceros y los pequeños productores se convertirán en empleados de Wallmart. Los monopolios de la carne más importantes en el mundo son: JBS con 37 mil millones de dólares en ventas en 2013, Cargill y Tyson Foods con 33 mmd cada una, y VRF, VION, y Nippon Meat Packers, cada una con ventas estimadas entre 13 mil y 15 mil millones de dólares en el mismo año.

La regla “A mayor ingreso más carne” está vigente en el mundo, los ricos comen más carne y de más calidad, en México los pobres no alcanzan a comprar carne, y la que consumen es de baja calidad y con altos contenidos químicos.

¿Me estoy comiendo el planeta a mordidas? Sí, en nuestro país se han perdido 4 y medio millones de hectáreas de bosques sólo de 1976 al año 2000. Lo mismo pasa en Brasil, Argentina, Paraguay en donde los corporativos de la carne han comprado miles de millones de bosques para convertirlos en pastizales.

Desde el punto de vista bioenergético el consumo de carne está asociado con el aumento en el gasto de la libido y está asociado con emociones fuertes,  un paradigma que se ha impuesto en el inconsciente colectivo, ¿porqué?

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