martes, 4 de abril de 2017

8910. JUSTICIA, ODIO, VENGANZA O INCULTURA.

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente, escritor y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Amistades que por diferentes razones en mis viajes de trabajo o de turista,s fui conociendo e intercambiando con ellas partes de las historias de sus países ycon la del nuestro. . Bien puedo decir LaA o Las historias porque hemos conocido tal vez una, pero con muchas versiones. Lo sabemos, la historia la escriben los vencedores y en la nuestra honramos a Cuauhtémoc que fue vencido por Hernán Cortes, a los Héroes de la Independencia que “nos dieron Patria y Libertad”, pero que fueron vencidos, derrotados pues y los Héroes de la Revolución fueron traicionados, emboscados y también derrotados.

Pero el tema es otro. Cuando trabajé por el rumbo de Chiapas, bello estado que como Michoacán tiene de todo, hasta selvas y petróleo; viajaba hasta Ciudad Hidalgo, Ciudad a las orillas del Río Suchiate, frontera con Guatemala y después de cumplir con mi trabajo regresaba a Arriaga, Chiapas. Casi 300 kilómetros entre una ciudad y otra y casi de rigor, pasando la Garita de Aduanas y Migración salía gente de entre la maleza haciendo señas pidiendo “aventón”.

Aclaro que en esa época la situación del país era mucho más tranquila, y no quiero decir que no había delincuencia, claro que la había, pero no estábamos tan “apanicados” y siempre me detuve a darles el apoyo.

Durante las tres  horas y un poco más platicábamos sobre las condiciones de vida que cada uno “sufría” en su país. El cruce del río nunca ha sido problema para los centroamericanos, incluso el paso por la garita era fácil, “Con una lana Carnal”. Parados sobre el puente fronterizo las autoridades ven a los balseros hacer su tráfico de indocumentados, muchos de ellos compran sus mercancías y se regresan, otros “agarran camino hacia el sueño americano”.

Estos últimos eran mis virtuales y luego reales pasajeros. La conversación se iba siempre hacía el gobierno y los contras, ambos pillos peleando por la misma causa, el mismo botín, no por el bienestar del pueblo, no, lo hacían por el bienestar de cada bando. Atacando a los ricos, según ellos para dar a los pobres; en esos ataques asaltaban haciendas cometiendo barbaries en nombre de la justicia social. Como si los latinos estuviéramos cortados por la misma tijera, en realidad todos los humanos. Pero hablando de acá de este lado, me decían como las “hordas de justicieros” entraban a las fincas arrasando con todo lo que ahí encontrabran, de paso quemaban libros, cuadros, muebles, cortinas, y cuanta cosao podía ser destruidao, al ganado lechero, al productor de carne y sementales los sacrificaban y la razón era que representaban la opulencia, la opresión y la explotación del hombre por el hombre.

Curiosamente el oro, las piedras preciosas, monedas de oro y plata no lo tiraban al mar o lo enterraban por ser de la misma procedencia, no, se repartían tan “equitativamente” que siempre había inconformes y entre ellos se mataban.

No hay diferencia con lo sucedido en nuestro país por esas mismas “razones”, aunque parece que esos asuntos en México se presentaron algunos años antes, pero las acciones fueron exactamente iguales. ¡Acabar con todo aquello que recordara al tirano opresor! Ese tipo de ignorantes y picudos sigue existiendo con mascara, se les ve en las manifestaciones encapuchados, mercenarios, les llaman activistas. Es cierto se activan de acuerdo a sus intereses y los de quienes pagan y van destruyendo lo que a su paso encuentran, ¡Bonita solución y práctica medida de hacer justicia! Se repite la fábula del sapo y el escorpión: Cuando el sapo ayuda al escorpión a cruzar el río, éste le clava su aguijón de muerte, el sapo pregunta “¿Cómo has podido hacer algo así? Ahora moriremos los dos” el escorpión contesta: “No he tenido elección, es mi naturaleza”.

Totalmente cierto que los “Patrones” no eran las manos de Dios, aunque también la historia narra historias de hombres justos y muy humanos. Citaré dos casos aquí en México, casi en la misma época. Leí un libro que me prestó Fausto sin ningún vicio, escrito por Enzo Cusi “Memorias de un colono”. Es la historia de la familia Cusi que llegó de Italia con la idea de realizar sus sueños y desde luego a ganar dinero para ello. La familia Cusi se componía por el matrimonio, dos hijos y una hija. Ellos vivieron en esa parte del Estado de Michoacán que hoy se  llama Nueva Italia, Lombardía, Gambara, nombres con que ellos bautizaron esas sus propiedades para recordar su terruño.

Terrenos que en ese tiempo mostraban los colmillos más agudos de la inhospitalidad, pero con esfuerzo y las ganas de hacer las cosas, lograron el progreso de ese rumbo.

Convirtieron aquellos yermos en tierras productivas, llegaron a ser los productores más importantes de arroz, al menos del país, con opiniones certeras que fueron los más importantes de América, para ello diseñaron sistemas hidráulicos que a la fecha ya quisiéramos, trajeron los tubos que aún existen en “Barranca Honda”, les proporcionaron casas a sus peones, doctores para ellos y sus familias, facilidad para sus ritos religiosos y sus fiestas patronales. También les proporcionaron escuelas para los hijos de los trabajadores e incluso, don Dante Cusi, solicitó al gobernador michoacano, el envío de 300  reclusos, con sus familias, a los que les hizo viviendas y a los que en su mayoría, al término de su periodo de reclusión, se quedaron a trabajar en las mismas haciendas.

El otro caso es el de la Familia Garza Sada, cofundadores de la fábrica de cerveza Carta Blanca, allá por El Norte, ellos de origen árabe, no recuerdo si era Sirio Libanes. Lo cierto es que fueron detonante principal para el desarrollo de lo que ahora es la ciudad industrial “Sultana del Norte”.

Existen en Monterrey colonias con los nombres de los ilustres Garza Sada o Garza Lagüera, mismas que fueron construidas para darles casa a sus obreros, así como la atención médica.

Estos hombres, estas familias se adelantaron al IMSS casi 50 años, y al INFONAVIT, casi 80 años. Sin embargo, en ambos casos la ingratitud fue la moneda con que se les correspondió, se les despojó al primero de sus años de esfuerzo y trabajo y al segundo, de la vida. Altos costos para quienes fueron un ejemplo de trabajo y correspondencia a la fuerza laboral del país que ahora es manipulada y lo peor, se deja manipular de los nefastos sindicatos que mantienen e impulsan líderes de origen “cucaracha”.

Se antepone la dignidad  y los derechos humanos, pero se actúa con ignorancia ¿Los libros, el ganado, obras de arte son más útiles quemadas? ¿Actuó la dignidad o la manipulación de los líderes que después fueron los dueños, los explotadores Tatas?

El comportamiento individual tiene las mismas reacciones de hace 20, 50 o más años o siglos, los empleados actualmente al ser reprendidos dan el portazo, patean lo que a su paso se encuentran, destruyen el equipo de trabajo, demeritan la imagen de la empresa o cualquier acción destructiva, cuidando de que no los vean o que no los culpen, es decir, falta de… valor civil, falta de cultura, conciencia, educación, exceso de poca…

Las flores que nacen en lo alto al no ser alcanzadas se derriban a pedradas o a mentadas, la poca capacidad de logro se manifiesta en el alto grado de incultura. La destrucción se da más por placer que por inconformidad. Recuerdo cuando se pactaba el TLC, todo mundo lo repudiaba, ahora que este wey lo quiere quitar todo el mundo lo defiende. La pregunta ¿Alguien sabe de qué se trata el TLC?

Lamentablemente seguimos viendo la destrucción como manifestación de inconformidad, cuando realmente es la proyección más completa de incultura e incapacidad mental de construir. He participado en muchas obras importantes en esta ciudad, sinceramente molestan las frases: “Por qué se hace esto y no lo otro” cuando se hace lo otro, ¿Por qué se hace lo otro y no lo esto?

A cada paso siempre habrá alguien que por pereza, incultura pero sobre todo ignorancia, intente destruir sin saber proponer ninguna alternativa para mejorar. ¡Qué lástima! Somos buenos para decir ¡Que se haga yo pongo mi parte! Con eso creemos colaborar con la satisfacción del mundo.

Definitivamente hay hombres conscientes de que el hacer, construir, aplicar el sentido común de que lo que se haga ahora será en beneficio de las generaciones futuras, dejando de lado las simplezas de las frases inicuas de que “El ayer ya pasó, el futuro aun no llega, el presente es lo que importa” Cierto, egoístamente es cierto, pero esa romántica expresión se desprende de responsabilidades y por consecuencia cada generación es menos responsable.

Que nadie se preocupe de lo que sigue, al fin lo vivirán las nuevas generaciones.

No es regañada, no tengo autoridad para ello, son las reflexiones de alguien que ha venido acumulando experiencias, aciertos y errores y que ya la vida me da la oportunidad  de enmendar algunas de mis fallas.
Por hoy termino y sugiero: si te hace feliz destruir, destruye la imbecilidad no da alternativas, es la naturaleza. Serás comprendido.

Saludos muy cariñosos y cuaresmeros para Toda mi Familia, Todos mis Amigos y Todas las personas que de alguna forma me han demostrado simpatía.

Rafael Ceja Alfaro.

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