viernes, 7 de abril de 2017

8930. MICHOACÁN: RECUPERAR LA PAZ.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Michoacán: recuperar la Paz.


Un antiguo Cherokee dijo a su nieto:

“Hijo mío, dentro de cada uno de nosotros hay una batalla entre dos lobos, uno es malvado, es la ira el resentimiento, la inferioridad, la envidia, las mentiras y el ego. El otro es benévolo: es la dicha, la paz, el amor, la esperanza, la humildad, la bondad, la empatía, la verdad. El niño lo pensó un poco y preguntó: Abuelo, ¿cuál lobo gana? El anciano respondió, el que alimentas”.

La paz es la base de la vida, del progreso, de la libertad, la violencia engendra violencia y lleva a la muerte.  El pasado  miércoles se registró un enfrentamiento entre comuneros  de Arantepacua y policías de Michoacán, hay 3 agentes heridos de gravedad, dice la nota informativa de LaJornada titulada “Mueren a tiros cuatro comuneros purépechas”. En la nota se destaca que: “Uno de los indígenas narró que entre las 13 y 14 horas del miércoles arribaron más de 200 agentes. Aseveró que los uniformados abrieron fuego contra pobladores, niños y personas de la tercera edad. La policía entró a las viviendas y sacó a gente. El ataque duró entre dos y tres horas”.

Los reporteros citan las declaraciones de las autoridades: “La Secretaría de Seguridad Pública”, y la Procuraduría General de Justicia estatal informaron: ‘‘A las 15 horas, cuando elementos de la SSP y de la PGJE ingresaron desarmados a la comunidad, fueron agredidos con disparos de armas de fuego”.

Como sea, se impone el paradigma de que la violencia es la  solución para las dificultades personales y sociales que enfrentamos, peor aún si viene del Estado, de las  autoridades.

Todo el clima de violencia parte de la creencia impuesta de que la guerra, la violencia, es necesaria. NO ES ASI. También se hace creer a los ciudadanos que la paz es una concesión del poder, o peor aún, se somete a plebiscito, como si no fuera un derecho fundamental.

La paz no es sólo una necesidad, es un derecho y debe de  estar sustentado en las leyes y en la Constitución. LA PAZ ES TU DERECHO y MI DERECHO, esto implica la renuncia a la violencia, la opción por la no violencia.

El artículo 89 de la Constitución, en la fracción décima establece para las relaciones internacionales principios rectores como la no intervención y la solución pacífica de las controversias, la  proscripción del uso de amenazas y fuerza en las relaciones   internacionales, son TAMBIÉN o deberían de ser la base del  enfoque interno, de las relaciones entre los mexicanos.

La frase del Benemérito  de las Américas, Benito Juárez, el respeto al derecho ajeno es la paz, incluye ser conscientes y reconocer que la paz es un derecho básico del prójimo con todo lo que esto implica.

Todavía el  año pasado el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Luis María Aguilar Morales, dijo que la Constitución es la expresión de la voluntad de una sociedad que opta por la paz, la legalidad y la institucionalidad. El ministro, que igual que el resto de sus compañeros tiene un salario de alrededor de 600 mil pesos mensuales y otros muchos privilegios, afirmó que la Carta Magna contiene las garantías para la defensa eficaz de los derechos, abate la impunidad, erradica la violencia y preserva, en consecuencia, la paz. La realidad es muy diferente, comenzando por los que detentan el poder, que como Felipe Calderón, optaron por la violencia, por la guerra. Peña Nieto ha mantenido la política del panista, y el PRI pretende con la complicidad del resto de los partidos, imponer leyes represivas, otra vez el camino de la violencia.

La  guerra es parte de nuestra historia, pero es un camino seguro al suicidio.

El enfrentamiento entre comunidades indígenas por cuestiones  de tierras  nos recuerda que las comunidades no están a salvo de las luchas de poder, de los cacicazgos ancestrales, de la corrupción. Capacuaro y Arantepacua son comunidades que mantienen una rivalidad de al menos un siglo, por problemas de posesión de tierras y bosques.

La imagen idílica de las comunidades perfectas es sólo una ilusión, en la realidad al interior de las comunidades coexisten diferentes fuerzas  en  lucha por el poder, vestigios del tribalismo, de los clanes familiares, todo lo cual se manifiesta también en la forma de hacer política de    los partidos: la familia es primero.

Los gobiernos basados en los usos y costumbres, en las tradicionales asambleas no son perfectos, pero son la mejor estrategia porque lleva a la democracia directa. En todo caso, el uso de la violencia debe erradicarse, venga de donde venga.

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