domingo, 9 de abril de 2017

8940. LA VULGATA

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista, periodista y escritor.
Desde Michoacán. México. Para
Tenepal de CACCINI

La Vulgata es una traducción de la Biblia hebrea y griega al latín, realizada a finales del siglo IV, para ser exacto en el año 382 d.C. por Jerónimo de Estridón.

Fue encargada por el papa Dámaso I dos años antes de su muerte. La versión toma su nombre de la frase vulgata editio -edición divulgada- y se escribió en un latín corriente en contraposición con el latín clásico de Cicerón, que Jerónimo de Estridón dominaba. El objetivo de la Vulgata era ser más fácil de entender y más exacta que sus predecesoras.

La Biblia latina utilizada antes de la Vulgata, la Vetus Latina -viejo-, no fue traducida por una única persona o institución y ni siquiera se editó de forma uniforme. La calidad y el estilo de los libros individuales variaban. Las traducciones del Antiguo Testamento provenían casi todas de la Septuaginta griega. -La Biblia Septuaginta fue el texto utilizado por las comunidades judías de todo el mundo antiguo más allá de Judea, y luego por la iglesia cristiana primitiva, de habla y cultura griegas-.

En el siglo IV, pudo haber sido añadido la coma joánica, como una glosa en los versículos de la Primera epístola de Juan 5:7-8, y luego fue agregada al texto de la epístola, en la Vulgata latina, cerca del año 800.

Un número de manuscritos tempranos que atestiguan la Vulgata sobreviven hoy. Fechado en el siglo VIII, el códice Amiatinus es el manuscrito completo más antiguo. El códice Fuldensis, que data aproximadamente del 545, es anterior aunque los evangelios son una versión corregida del Diatessaron.

En la Edad Media la Vulgata sucumbió a los cambios inevitables forjados por el error humano, en el copiado incontable del texto en los monasterios a través de Europa. Desde sus días más tempranos, las lecturas del Vetus Latina fueron introducidas. Las notas marginales fueron interpoladas erróneamente en el texto. Ninguna copia era igual a otra. Cerca del año 550, Casiodoro hizo la primera tentativa de restauración de la Vulgata a su pureza original. Alcuino de York supervisó esfuerzos para copiar una Vulgata restaurada, que él presentó a Carlomagno en 801.

Tentativas similares fueron repetidas por Teodulfo, Obispo de Orleans; Lanfranc, Arzobispo de Canterbury; San Esteban Harding, el abad de Císter, y el diácono Nicolás Maniacoria -(sobre el principio del siglo XIII)-. 

Aunque el advenimiento de la imprenta redujo mucho el potencial del error humano y aumentó la consistencia y la uniformidad del texto, las ediciones más tempranas de la Vulgata reprodujeron simplemente los manuscritos que estaban disponibles fácilmente para los editores. De los centenares de ediciones, la más notable es la de Mazarin, publicada por Johann Gutenberg en 1455, famosa por su belleza y antigüedad.

En 1504 la primera Vulgata con variantes de lectura fue publicada en París. Uno de los textos de la Biblia Políglota Complutense fue una edición de la Vulgata, hecha con los manuscritos antiguos y corregida para convenir con el griego. Erasmo publicó una edición corregida y cotejada con el griego y el hebreo en 1516. En 1528, Robertus Stephanus. La edición crítica de Juan Hentenius de Lovaina siguió en 1547.

Una mención final se debe hacer a la edición de la Vulgata publicada por la Sociedad Bíblica Alemana, en Stuttgart. Intenta reconstruir el texto original que publicó Jerónimo hace 1.600 años mediante la comparación crítica de los manuscritos importantes. Una característica importante en la edición de Stuttgart para los estudiosos de la Vulgata es la inclusión de todos los prólogos de Jerónimo a diferentes libros.

Contiene en el apéndice de apócrifos, el salmo 151, la epístola a los Laodicenses, además de los libros 3 y 4 de Esdras y la Oración de Manasés es una obra corta que consta de quince versos y es aceptada como la oración penitencial del rey Manasés de Judá.

Manasés es mencionado en la Biblia como uno de los reyes más idólatras de Judá. En el libro de Crónicas, pero no en el de los Reyes, se registra que Manasés fue llevado cautivo por los Asirios. Mientras estuvo prisionero, Manasés rogó por misericordia y al ser liberado y restaurado en el trono, abandonó sus caminos idólatras. Una referencia a la oración, pero no precisamente la misma, se encuentra en 2 Crónicas, donde se dice que la oración está escrita en las "Palabras de los Videntes".

Además, sus prefacios contemporáneos son una fuente de la información valiosa sobre la historia de la Vulgata.

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