jueves, 13 de abril de 2017

8960. JESÚS, LA POLÍTICA Y LAS COMUNIDADES CRISTIANAS.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Jesús, la política y las comunidades Cristianas.


Comunismo y capitalismo son las dos caras de una misma moneda, más que combatirse mutuamente se complementan con un único fin: Conseguir la total destrucción de los valores eternos del ser humano. Samael Aun Weor.
 (1919-1997). Escritor esoterista.

Jesús  siempre tomó una clara oposición a la ideología y métodos violentos de los zelotes o zelotas, un movimiento radical que  creció y se fortaleció en los tiempos en que el Maestro predicaba el evangelio del amor, la no violencia en pueblos y aldeas de Judea. Eran tiempos épicos que transformarían  a la humanidad, tiempos difíciles y violentos en los que los zelotes y los militares romanos sembraban el terror en el pueblo judío.

Eran tiempos bárbaros a los que nos aproximamos sólo a través del cine, la experiencia de vivir en esos días debió de ser intensa: una ola de amor se expandía desde Judea al universo, para empezar, el Maestro Jesús convirtió el agua en vino celestial, ¡el mejor vino que jamás se sirvió en fiesta alguna!, pero eso fue sólo el principio, Jesús ocasionó una pequeña revolución que poco a poco creció y creció; el Maestro hablaba del amor, de Dios como un Padre, y de perdonar y amar a los enemigos, pronunció el histórico sermón  de la Montaña, sanaba a los enfermos, comía con los ricos, alimentaba a las multitudes.

La luz del Maestro irradiaba intensamente en medio de las tinieblas. Hacía  menos de cien años, el 71 antes del nacimiento de Jesús, en la celebración romana por el triunfo en la  tercera guerra servil, en la Via Apia, en Roma, fueron crucificados 6  mil prisioneros de guerra, entre ellos Espartaco, líder de los esclavos que osaron rebelarse al poder de Roma.

En aquellos años la noticia trascendió al mundo entero entonces conocido, en Judea la indignación del pueblo alimentaba el  fortalecimiento de grupos rebeldes, como los radicales zelotas.

Jesús no era partisano, no tenía partido, dejó  bien claro que no le interesaba el poder político, muchos lo confundían con el Mesías militar que  liberaría al pueblo del dominio romano, pero el Maestro insistió en que la violencia no era el camino. Esto no significa que Jesús fuera apolítico, o que ignorase la situación política de su pueblo, sus palabras y sus obras eran revolucionarias, sus ideas y su estilo de vida subrayaban la importancia de la  vida en comunidad, así vivió Jesús, así vivió con su familia y así vivió con la gente que lo seguía: los hombres y las mujeres que eligió y muchos otros y otras que lo seguían compartían lo que tenían: vivían en comunidad y eso era en sí mismo revolucionario.

Después de los tiempos históricos en los que el Maestro caminó por las tierras, los primeros cristianos vivían en comunidad, en los Hechos de los Apóstoles se sustenta la teoría del  comunismo primitivo cristiano, un sistema no sólo económico en el que los integrantes de la comuna comparten  lo que tienen poniéndolo en manos de la asamblea, sino político y social.

La persecución contra las comunidades primitivas se inició con la aprehensión de Jesús, algunos zelotas se habían infiltrado en la comunidad primitiva liderada por Jesús, el traidor Judas posiblemente tuvo contacto con grupos radiales así como también probablemente actuaba como espía de los sumos sacerdotes, a quienes los radicales zelotas consideraban cómplices de los odiados romanos.

La posición de Jesús frente al dinero es también muy clara, advierte a los ricos  que les será difícil entrar en el Reino de Dios, y esta advertencia, así como el sermón de la Montaña y las palabras de Jesús en relación a los  poderes establecidos, tiene implicaciones políticas. El Maestro recomienda al joven rico repartir su dinero entre los pobres, idea que fundamentó posteriormente la  entrega de los bienes materiales  a la comunidad, como condición para ser parte de la misma.

Jesús  denunció la desigualdad y la indiferencia de los ricos que ignoran  la miseria del pueblo. Ante el poder religioso fue también implacable. Son memorables las lecciones que el Maestro les dio a los sacerdotes, no les dio tregua y los desenmascaraba públicamente exhibiendo su doble moral.

La influencia de Jesús en su madre también es evidente, las palabras de María ante  Isabel, conocidas como la Magnífica son revolucionarias, y ojalá, proféticas sobre todo la frase: Extendió el brazo de su poder, y disipó el orgullo de los soberbios, trastornando sus designios. Desposeyó a los poderosos; y elevó a los humildes. A los necesitados los llenó de bienes, y a los ricos dejó sin cosa alguna.

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