martes, 18 de abril de 2017

8980. ¡JESUCRISTO-APLACA-TU-IRA!

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI




LA FERIA

¡Jesucristo-aplaca-tu-ira!
La ‘Nena Grande’ era hermana de la ‘Nena Chica’, quien era doña Yolita, la Jefa de Administración y Disciplina, del Centro de Adiestramiento y Doma en que el Creador dispuso que fuera amaestrado este menda (los otros niños les decían ‘casa’ y ‘mamá’). Bueno, pues por una cirugía de la ‘Nena Grande’, su hijo, el primo Danielito, estuvo una semana con nosotros, bajo la plena autoridad de doña Yolita. Pasados algunos meses, en una visita que hicimos a casa de la ‘Nena Grande’, esta comentó a su hermanita querida: -Fíjate qué chistoso, Danielito nomás oye que vas a venir a la casa y se pone a ordenar su cuarto y a hacer la tarea… -sí, qué chistoso.

En el gobierno de don Peña Nieta & Asociados, se ha roto una de las reglas obligatorias de la política al estilo mexicano: la impunidad inviolable, que en buena medida explicaba la invulnerabilidad del ‘sistema’ (adoptada de inmediato por los señores de azul, en cuantito don Fox, el ‘Alto Vacío’ -Muñoz Ledo ‘dixit’-, tomó el poder). Perro no come perro y eso, romper una regla vital del ‘sistema’, tiene precio y se paga, no necesariamente de inmediato, pero con sus respectivos cargos moratorios. Ya beberán su llanto (merecidamente).

En no pocas ocasiones el del teclado ha comentado que romper la regla de la impunidad mutua, no es por monos, que viene de parte del imperio global del capital, cuyo asiento visible es el gobierno yanqui, ese que tanto disfruta su papel (autoasignado), de policía mundial de la democracia, la pulcritud pública y el derecho (aunque no sean modelo de nada de eso, que en todas partes se cuecen habas).

Ahora que nuestras autoridades echan cuetes por la detención en Guatemala de un presunto delincuente, de nombre Javier Duarte, ahora que el Presidente se ufana de que la captura de éste y del Yarrington, anuncian el fin de la impunidad, gracias a los denodados esfuerzos de los aguerridos aguiluchos a sus órdenes (hasta que Odebrecht no los contradiga), conviene recordar algunas frases del impresentable presidente de los EUA, el Trump:

“El sistema legal en México es corrupto, como lo es mucho de México. Páguenme el dinero que me deben y dejen de enviar criminales a nuestra frontera” (febrero 23 -ó 24- de 2015). “Los políticos corruptos son un cáncer para la sociedad. Latinoamérica está lleno de ellos, yo los acabare a todos” (agosto de 2016).

El Trump, en esa misma fecha dijo que iba a crear “(…) comisiones en contra de la corrupción e impunidad en cada país de Latinoamérica. Dichas comisiones serán 100% financiadas por el gobierno -de Estados Unidos- para evitar que los políticos locales manipulen la comisión, el fin será extraditar ladrones de cuello blanco, políticos, diputados, ministros y presidentes corruptos” (… y presidentes); y agregó: “Todos ellos irían a parar a cárceles de máxima seguridad en Estados Unidos donde sus sobornos no valen un centavo. Comenzaré en República Dominicana, Centroamérica, luego Sudamérica y por último México” (-¿De máxima seguridad?: -Sí).

Ya instalado en la Casa Blanca (sobre la tercera semana de enero de este 2017),  siendo la clase de terco que es, dio una orden a todas sus embajadas que no fue muy publicada en nuestra risueña patria: cancelar visas de turismo a funcionarios que estén vinculados con casos de corrupción (página web ‘La Voz del PRM’, de República Dominicana).

Pensará usted que es algo ya personal del Trump contra nuestra patria. No. El 10 de marzo de 2016, en la agenda de la relación bilateral con el gobierno de Peña Nieto, en el marco de la Iniciativa Mérida, Barack Obama, por sus puros calzones, agregó a los derechos humanos, la impunidad y la corrupción; ¿sabe por qué?: ‘(…) por lo mucho cuesta a las inversiones y el comercio de Estados Unidos la descomposición institucional de varios países, y hemos decidido tomar cartas en el asunto’. ¡Órale!

Y en esa fecha, el diario ‘Reforma’ publicó la entrevista que por escrito les concedió Joe Biden, vicepresidente de los EUA, que entre otras cosas, dijo: ‘(…) a nuestro gobierno le preocupa el mal Estado del derecho en México (…) nos encontramos trabajando estrechamente con el gobierno mexicano y la sociedad civil mexicana para promover el Estado de Derecho, la transparencia, la anticorrupción y la rendición de cuentas en cada nivel de la sociedad mexicana’. Más claro no canta un gallo.

Y más para atrás, el infame Bush, siendo presidente, declaró: ‘Durante demasiado tiempo la corrupción ha socavado el desarrollo y la buena gobernabilidad y ha alimentado la criminalidad y la desconfianza en el mundo’.

O sea, no es idea del Trump, sino también del anterior, Obama, y del anterior a él, Bush. Y lo de México se ha pasado de castaño oscuro.

Dice la ONU: “La corrupción ha dejado de ser un problema local para convertirse en un fenómeno transnacional que afecta a todas las sociedades…’ (Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, 9 al 11 de diciembre de 2003 en Mérida, México; en vigor desde diciembre de 2005).

Y ‘Transparencia Internacional’: “La corrupción atrapa a millones en la pobreza”. Y el Banco Mundial: ‘Hemos identificado la corrupción como el principal obstáculo al desarrollo económico y social’. Es en serio y acá nos estamos pasando de rosca, mire nomás:

Según el ‘Índice de Percepción de la Corrupción 2016’, de Transparencia Internacional (TI) de 176 países, el nuestro es de los peores, ubicado en el sitio 123, y la razón que da TI, es de pena ajena: ‘(…) el caso de México no sorprende, puesto que tiene explicaciones más fáciles y directas, destacando tres factores: se incumple con el plan de lucha contra la corrupción, las administraciones son corruptas y hay poca efectividad de la justicia para castigarlas’.

Don Peña Nieto sabe esto y todo lo de esto. No va a pagar los platos rotos de ningún gobernadorcito que se pasa de listo cuando él está sentado en un comal ardiendo.

Califica TI de cero a cien. Cero es el máximo de corrupción y México está en… menos cuatro. ¡Jesucristo-aplaca-tu-ira!

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