viernes, 21 de abril de 2017

8994. CONCIENCIA POLÍTICA, 3.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Conciencia política, 3.


Por la soberbia y vanidad se han extraviado  muchos, llegando a veces a padecer ceguera casi incurable. Tomás de Kempis (1380-1471), autor de La Imitación de Cristo.

El desarrollo de la conciencia política es la clave del progreso de los pueblos, un pueblo sin conciencia política es un  pueblo de esclavos.

Un pueblo miserable espiritualmente seguramente tiene gobernantes igualmente miserables, dispuestos a traicionar a su madreo de asesinar, si es preciso. La porquería que es la clase política la ilustra Helguera en un cartón de LaJornada titulado “Toda la carne  al asador”. En el cartón el dirigente nacional del PRI está punto de colocar al cerdo Duarte en el fuego, la realidad es que todos son cerdos.

Al mirar las fotos y vídeos de la captura del ex gobernador priista de Veracruz, Javier Duarte, lo que vemos es a un sujeto sin conciencia, sin capacidad  para comprender su situación y la gravedad de sus delitos. El cinismo del sujeto manifestado en su lenguaje corporal es típico de la clase política mexicana, no parece afectado por sus graves delitos, entre otros la complicidad por omisión, del asesinato de periodistas,  y el fraude no menos grave  de engañar a niños  inocentes enfermos de cáncer a quienes se dio agua destilada en vez de medicamentos, sin mencionar el robo de miles de millones de pesos.

Si nos atenemos a la evolución de la Conciencia que el Dr. David R. Hawkins presenta en  una tabla,  el sistema llamado Dictadura perfecta o Partidocracia  mantiene a millones de mexicanos en el nivel más bajo en donde  la visión de la vida es miserable y la emoción dominante es la humillación.

Estamos  muy lejos de alcanzar los niveles de desarrollo humano que tienen algunos países en donde la cultura  política es muy avanzada y la visión de la vida es armoniosa, significativa, benigna, completa o perfecta y las emociones prevalecientes son el perdón, la comprensión, veneración, serenidad y éxtasis.

Mientras que al menos la mitad de los mexicanos experimentan niveles de desarrollo humano caracterizados por la vergüenza, culpa, apatía, sufrimiento y temor, en los países desarrollados desde el punto de vista humano el amor, la alegría y la paz son las características dominantes.

En los primeros lugares de esa lista no están Estados Unidos o Japón, sin duda los más adelantados tecnológicamente, pero con graves problemas en lo que respecta al desarrollo humano de sus pueblos. Los procesos más inhumanos  en la escala de Hawkins (eliminación, destrucción y renuncia) caracterizan a las sociedades  tecnológicamente avanzadas pero infelices, los gringos son el mejor ejemplo, necesitan toneladas de drogas duras  para soportar su terrible karma, en Japón la ola de suicidios y los altos niveles de depresión son un problema cada vez más grave.

En nuestro México los gobiernos neoliberales comenzaron a imponer procesos  de eliminación, destrucción y renuncia, pero fue Felipe Calderón el que impuso el proceso más inhumano: la guerra, una estrategia que Peña Nieto mantiene porque así  conviene a la mafia.

Desde entonces los niveles de bienestar humano se desplomaron y aumentaron los porcentajes de depresión y de suicidios. Las encuestas que afirman que los mexicanos son felices mienten; Aristóteles afirmaba que uno de los requisitos básicos de la felicidad es la estabilidad económica, al menos lo que respecta a las necesidades primarias: comida, techo, vestido, alimentos y bebida. La mitad de los mexicanos o más no tienen acceso a esos satisfactores.

Mantener al pueblo en la ignorancia y sometido a las necesidades más elementales hace difícil, si no  imposible alcanzar  niveles superiores de conciencia, lo que beneficia a la mafia partidocrática del PRIANRD, pero ellos mismos, la clase política son igualmente desgraciados, y como lo muestra el ejemplo del cínico Javier Duarte, son absolutamente desalmados.

La conciencia social como proceso cognitivo de atención, reflexión y análisis en el nivel más bajo se manifiesta como egocentrismo, el ego del sujeto y su satisfacción es la razón última de estos desgraciados que tienen que llenar sus miserables vidas con cosas, con dinero, con poder, la infamia  llena sus vidas y en el fondo se sus corazones la voz de su conciencia les advierte que son unos pobres miserables.

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