lunes, 24 de abril de 2017

9006. HASTA ENTRE CLOACAS HAY CLASES.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Hasta entre cloacas hay clases. 
Tío Manolo no hablaba de nada que no fuera futbol o box (a veces, de béisbol); por su lado, tía Carmita su esposa, se especializaba en radionovelas (no había televisión), y chismes de toda especie, desde los de artistas que publicaba la prensa, hasta los familiares, que publicaba tía Beatriz. Nunca los oyó hablar de otras cosas este López y los oyó hablar mucho porque habitaban en casa de los abuelos maternos a consecuencia de un olvido de su hijo mayor, Manolito, que dejó sin pagar unos documentos que sus papás firmaron como fiadores; olvido (‘a cualquiera le pasa’), que a un juez de alma negra, le pareció razón sobrada para embargarles y rematarles la casa. Aparte era lo de Lita (su hija menor, Carmen, Carmelita, Lita), que rajó las fachadas de las casas de media parentela, pues se puso descaradamente de querida de un generalote casado; pero el tío, hablaba de deportes y la tía, de tontería y media. Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, lo primero que les decía al verlos, siempre era: -¿Y qué me cuentan de Lita y Manolito? -lo odiaban. 

En la prensa nacional lleva varios días en las primeras planas, aparte del salto olímpico estilo Fosbury -de espaldas-, de don Duarte dentro de la camioneta de la policía guatemalteca; aparte, repito, el asunto de la clausura de la taquería “El Borrego Viudo” (que ha de ser el templo patrio de los tacos, digo, para merecer la visita de la Delegada y declaraciones del Jefe de Gobierno de la CdMx… debe ser algo muy gordo).

Junto con tan trepidantes asuntos, ayer ocuparon la atención de los medios, las elecciones en Francia, que ya de por sí, como usted sabe, siempre nos han interesado tanto en México.

Sin embargo, ayer salió al rescate de la honra periodística de la nación la siguiente nota: ‘México enfrenta el problema de las 3 “íes”: Carlos Salinas’.

El problema de las tres ‘íes’ (y mientras don Salinas diagnosticaba a México, uno leyendo de las reuniones de don Meade y la subsecretaria de Hacienda, Vanessa Rubio Márquez, con el presidente del Banco Mundial; con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional; y con el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo; de veras, no tiene uno perdón de Dios).

Resulta que don Salinas fue a Massachussetts, como orador principal para el cierre del foro que organizó la Conferencia Latinoamericana de Estudiantes, en la Harvard Kennedy School. ¡Ajúa!

Ante tan selecta audiencia, don Salinas soltó: ‘Hoy México enfrenta problemas importantes, sin duda el de las tres ‘íes’: inseguridad, injusticia e insuficiente crecimiento económico (…). Esas meras ‘íes’.

Como bien sabe usted, don Salinas es el médico de cabecera de La Patria, con especialidad en diagnóstico tardío. No es la primera vez que sale a decir qué males aquejan al país y a refregarnos en la cara, lo saludable que lo tuvo durante el tiempo en que él y su equipo compacto lo gobernaron.

Con su didáctica para ciudadanos de lento aprendizaje, ahora nos lo pone en ‘íes’ y seguramente por estrategia pedagógica (no porque le acomoden a su gobierno y secuaces), dejó de mencionar otras ‘íes’: inadecuado, inadmisible, inaprensivo (el que obra sin atenerse a las reglas o sin miramiento hacia los demás; por si lo ignora don Charly); incalificable, inclemente, incoherente, incompetente; aparte de otras como: inconsciente, inconstitucional, incontrito (porque no se arrepiente de nada): incorrecto, inculpado, incumplido, indecoroso, indefendible, indemne (porque la ley le hizo los puros mandados), indeseable y por encima de todas las ‘íes’: insaciable.

Este impresentable, no se cansa de presentarse como inocente de la inaceptable inestabilidad en que dejó la economía del país. Es un infame (que también empieza con ‘i’), y menciona la falta de transparencia este inverosímil involucrado en tanta infamia (todas con ‘i’), siendo como es, quien dejó al país en este carril por el que transitan todos estos intocables de hoy. (¡Qué útil salió la ‘i’!)

Dejemos esto, porque ayer hubo otra nota de esas que aparecen con foquitos de colores que prenden y apagan, como marquesina de los cines de antes: en la editorial del semanario ‘Desde la fe’, de la Arquidiócesis de México, bajo la atinada dirección del Beto Rivera, señala que la detención de los exgobernadores de Tamaulipas, Yarrington y de Veracruz, Duarte, “demuestra la cloaca de corrupción que somete a México, donde la impunidad es el principal ingrediente… (se les) ensalzó como la nueva generación política del cambio contra el pasado autoritario, antidemocrático y de poder desmedido (rasponcito indiscreto al Presidente de la república), y quienes se atrevieron a denunciar, pagaron muy caro las consecuencias de sus actos”.

Y para hablar de cloacas de corrupción, eso sí, es incontestable la autoridad de don Beto Rivera. Recuerde usted nomás que el Papa Francisco, a principios de 2015, mandó una carta a toda su jerarquía, diciendo a las claras que había de acabarse con la conducta institucional, sistemática, en lo tocante a la protección de los pederastas ‘que ha hecho daño a miles de niños’ en el mundo; y luego, el Papa pidió a todas las diócesis la lista de los encubridores que en México, según Proceso, en entrevista al exsacerdote Roberto Athié Gallo, encabeza el Beto Rivera.

Como el Beto es especialista en zafarse, se le recuerda que hizo la vista gorda durante años en el sonado caso de Marcial Maciel, de infausta memoria y cuando el Vaticano aceptó los hechos y lo obligó a no ejercer más el sacerdocio, el Beto Rivera declaró públicamente: ‘Todo lo que dicen de que fue condenado, de que fue impedido, etcétera, es puro cuento porque el documento sólo dice que lo invita a retirarse a la vida privada (…); que el padre Maciel siempre sería el fundador de los Legionarios y remató diciendo: ‘y siempre un motivo de alegría saber que el padre sigue adelante’.


Muy bien don Beto, nomás entérese que su cloaca apesta más feo, porque no hay duda: hasta entre cloacas hay clases.

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