jueves, 27 de abril de 2017

9026. ESQUIZOFRÉNICA HUMANIDAD.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI


Esquizofrénica humanidad.


Toda  dictadura,  sea de un hombre de un partido, desemboca en las dos formas predilectas  de esquizofrenia: el monólogo y el mausoleo. Octavio Paz (1914-1998). Poeta ensayista y diplomático, premio Nobel de literatura en 1990.

Que los que sostienen el sistema neoliberal  atacan con saña y determinación todo lo que sea comunitarismo desde mucho antes de los tiempos de Jesús está claro, el mismo Jesús y su comunidad fue perseguido, pero ahora el ataque va directo a la célula vital del comunitarismo: la familia tradicional. Para acabar con la familia tradicional se utilizan múltiples estrategias, en este Reporte Z analizamos algunas  de ellas, la reflexión de hoy  se enfoca a una de las estrategias más perversas utilizada por los nazis en los tiempos oscuros: destruir al ser humano desde su raíz, desde su espíritu,  inducirlo a la esquizofrenia por medio del terror y de la guerra.

Esquizofrenia es la separación del corazón del hombre, por eso afirmamos que  se construyen muros en las fronteras, en las  ciudades, en las casas, en las mentes y en los corazones. Antes de construir los muros en las fronteras, en las ciudades y en las casas, se construyeron muros en las mentes y se están construyendo en los corazones. El miedo se difunde a través de los medios de difusión con  un nivel de penetración como  nunca antes  hubo.

La “noticia” de la inminente tercera guerra mundial es hoy un comentario recurrente en los jóvenes, no  sólo se trata de una guerra convencional, sino que se trata de  una guerra  con las temibles bombas nucleares.  Esta  información con todo y que tiene  un sustento real en el hecho de que  un loco esté  en el poder,   genera un sentimiento de  desesperanza  que lleva a  la  desesperación, a conductas suicidas.

Las redes sociales están saturadas con apocalípticos mensajes que llegan a la mente y a los corazones más sensibles de los niños y jóvenes. Cualquiera que tenga un celular tiene acceso a un mundo virtual  terrible y amenazador que rompe  con la inocencia de quienes deberían estar  jugando sin más preocupación  que divertirse. En mi infancia nunca supe de guerras, no había televisión, ni celulares, no había más que  un mundo en expansión y lo único que nos importaba era jugar.  Éramos inocentes.

¿Cómo mantener la esperanza si todos  los presagios ominosos la matan?

¿Qué hacer si un día cualquiera un maldito loco  pulsa el terrible botón que detonará las más terribles armas que la mente humana ha concebido?

Sólo la fe en el hombre  nos puede salvar, la fe en el hombre y un cambio radical de sistema político, económico y social. El tiempo para reaccionar parece que se acabó, hoy nos queda sólo rezar porque  nada parece contener las ambiciones de un grupo de magnates que han acumulado poder para controlar al mundo entero.

La esperanza es lo único que no podemos perder, la esperanza en que algún día todos seremos si no hermanos, al menos compañeros en un mundo sin fronteras y sin armas nucleares.

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