jueves, 27 de abril de 2017

9028. EL PRESIDENTE DE LA CRISIS Y SU CANDIDATO JUNIOR POLÍTICO.

Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Adela Navarro Bello.
SinEmbargo. Abril 26, 2017. 12:00 am.

SECCIÓN, opinión.




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La cosa política en el Estado de México de plano está color de hormiga para el Presidente de la crisis y su exquisito candidato. 
Fotos: Cuartoscuro

Si como parece a 39 días de la elección al Gobierno del Estado de México, el Partido Revolucionario Institucional pierde las elecciones, el responsable directo de tal desaguisado político no será el actual gobernador Eruviel Ávila, lo será sin lugar a duda, el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

Indudablemente un presidente que como Peña tiene un 14 por ciento de aprobación (Encuesta Reforma/enero 2017) no es un atractivo para campaña electoral alguna. Representa para cualquier candidato de su partido, el PRI, más un lastre que un activo.

Además, conocido es por los tricolores del Estado de México, que el candidato al Gobierno de esa entidad por el Revolucionario Institucional, es producto del dedazo presidencial de Peña Nieto.

Alfredo del Mazo Maza, quien también en una encuesta del periódico Reforma aparece en un empate electoral con la candidata de Morena, no era ni el más carismático, ni el más idóneo para representar el PRI en un Estado que concentra al 10 por ciento de la población electoral del País. Electoralmente no era atractivo, y su liga con un PRI de cacicazgos al haber sido su abuelo, Alfredo del Mazo Vélez, gobernador de esa entidad de 1945 a 1951, y el hijo de este y padre del candidato, Alfredo del Mazo González, mandatario del Estado de México de 1981 a 1986, tampoco es un linaje a presumir en estos tiempos, pero sí convierte a del Mazo en un junior de la política mexicana.

Los atributos de Del Mazo Maza, no están en la capacidad para gobernar o en la empatía que tenga con el electorado mexiquense, no: sus atributos inician con ser amigo del Presidente de la República. Pariente cercano, ex colaborador de primer nivel cuando Peña fue Gobernador del Estado de México, y Director de Banobras cuando Peña llegó a la Presidencia de la República.

Los excesos por apoyar y echar a andar la campaña de Alfredo del Mazo que ha encabezado el mandatario nacional, se materializan para empezar, en las 63 visitas que Enrique Peña Nieto ha hecho a aquel Estado. Aparte están las visitas de Secretarios de Estado, particularmente en las semanas previas al inicio de la campaña electoral, cuando Rosario Robles fue a entregar títulos de casas, Aurelio Nuño a informar de la reforma educativa, Miguel Ángel Osorio Chong acompañado de funcionarios del Instituto Mexicano del Seguro Social, José Narro con sus campañas de salud, Luis Miranda con los programas de desarrollo social, y hasta la Primera Dama, Angélica Rivera, realizó en el Estado de México un acto masivo para el DIF.

Es evidente por el nivel de participación federal en el Estado de México, las visitas tanto del Presidente como de su primer círculo, que les preocupa y les ocupa mantener un territorio que concentra en el ámbito electoral a 11 millones 258 mil 125 electores en el listado nominal, que tiene un ingreso por arriba de los 260 mil millones de pesos y ha sido territorio tricolor desde la misma fundación del PRI en 1929, partido del que han salido 23 gobernadores mexiquenses y un presidente de la República.

Pero si la elección del Presidente en la candidatura de Alfredo del Mazo Maza no fue la más conveniente para el PRI, menos lo es el entorno que la administración de Enrique Peña Nieto ha provocado y mantiene en todo el país. Su 84 por ciento de desaprobación está sustentado en los aumentos dolosos en los costos de servicios públicos como la energía eléctrica, las gasolinas, los altos niveles de inseguridad, donde precisamente el Estado de México concentra el mayor número de ejecuciones (11 mil 604 en los 50 primeros meses de gobierno de Peña Nieto, de acuerdo a la estadística del Semanario ZETA), entre otros factores que han afectado negativamente a la población.

Los recientes escándalos de corrupción en gobernadores, o ex gobernadores, particularmente con los priístas, tampoco le abonan al Revolucionario Institucional en el escenario electoral del Estado de México. Baste recordar que el prototipo de la corrupción contemporánea es Javier Duarte de Ochoa, un joven priísta que fue apoyado de manera sistemática, siendo candidato primero y gobernador de Veracruz después, por el Ejecutivo Nacional. Incluso visto a los ojos del Principal Priísta del País, como representante del nuevo PRI. El mismo que ahora espera en una prisión guatemalteca la extradición a México para ser juzgado por lavado de dinero, asociación delictuosa y peculado, entre otros probables delitos.

De igual manera la aprehensión de Tomás Yarrington, quien también espera en una cárcel italiana la extradición, pero a Estados Unidos donde será procesado por narcotráfico, afectan de manera directa al Partido Revolucionario Institucional particularmente. A sus candidatos en especial, y al del Estado de México de manera puntual.

El Estado de México es la tierra del Presidente, es para él la joya de la corona, es lo que más le interesa retener. De perderlo, la elección del 2018 para la Presidencia de la República, estará más comprometida para el Revolucionario Institucional.

Dadas las condiciones de inseguridad, pobreza, inflación (5.62 por ciento a tasa anual), una devaluación del peso, inequidad social, ausencia de un Estado de Derecho, corrupción e impunidad en el gobierno priísta de la República Mexicana, la situación en el Estado de México no pinta nada bien para el PRI. Menos cuando una prácticamente desconocida representante del Movimiento de Regeneración Nacional está a la par que el tricolor en la intención del voto de los mexiquenses.

A 39 días de la elección, a menos que apliquen la maquinaria priísta de compra de votos, coacción del sufragio, condicionamiento hacia el electorado, y dádivas en tarjetas electrónicas, despensas, acarreo, y otras fechorías comunes en ese partido, ganarán el Estado del Presidente. Pero al momento, la cosa política en el Estado de México de plano está color de hormiga para el Presidente de la crisis y su exquisito candidato.

Por Adela Navarro Bello.

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