lunes, 1 de mayo de 2017

9036. EL PODER DE DIOS.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El poder de Dios.


Yo enviaré sobre vosotros lo que mi Padre ha prometido. Permanezcan en la ciudad hasta que reciban una fuerza de lo alto.
Evangelio de san Lucas. 24, 48-49

Leí el evangelio del domingo 30 de abril y recordé una de las páginas más hermosas de la vida de Jesús, el camino de Emaús, los momentos casi finales de la vida de Cristo en la Tierra, cuando  la tristeza y el desánimo invaden el corazón  de dos discípulos que se acompañan durante el trayecto hasta que se les une un extraño; la historia continúa  magistralmente hasta el momento de la revelación, cuando el Maestro se muestra una vez más, quizá la última vez.

Además de la tristeza, en san Lucas se advierte desconfianza hacia las mujeres. 

“Algunas mujeres de los nuestros”, dice Lucas, “nos han causado gran asombro”, otra versión del mismo pasaje dice: “algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado”, como sea, Lucas escribió  “algunas mujeres”,  el mismo evangelista menciona quiénes eran las  mujeres: “Aquellas mujeres eran María Magdalena, Juana y María la (madre) de Santiago, y las demás compañeras suyas, las que contaron esto a los apóstoles. Pero aquellas narraciones les parecían a ellos cosas de locura, por lo cual no les dieron crédito  a las mujeres” (Lucas 24, 10-11), se trataba de María Magdalena, a quién algunos consideran gran amiga del Maestro. Después no se vuelve a mencionar a las mujeres en un acontecimiento trascendental, uno de los más importantes del Nuevo Testamento, el evangelio de Lucas termina con las mujeres al margen.

Pensé que Lucas tenía razón, era cosa de locos lo que contaban las mujeres, quién sabe si todo aquello sólo fue una ilusión.  

Algunas versiones de la Biblia difieren en la traducción, pienso que probablemente la traducción que tengo no es la mejor, sólo un especialista conoce el sentido que la palabra “algunas” tenía y tiene. La misma dificultad se presenta con el concepto “fuerza”, una palabra que nos parece más limitada que el término “poder”. Tal vez la mejor traducción  sea “poder” en vez de “fuerza” por lo que el epígrafe se leería:Yo enviaré sobre vosotros lo que mi Padre ha prometido. Permanezcan en la ciudad hasta que reciban poder de lo alto”.

Como sea, la palabra de Dios es poderosa y se cumple, por lo que para terminar con estas lucubraciones unas palabras  acerca de la promesa del Padre, texto del epígrafe:

“Yo enviaré  sobre vosotros lo que mi Padre ha prometido. Permanezcan en la ciudad hasta que reciban una fuerza de lo alto”, esa fue la última promesa de Cristo, poco antes de su ascensión, de su partida definitiva, Jesús promete que cumplirá la Promesa del Padre.  ¿Cuál es la promesa del Padre? Que enviaría su Espíritu y así fue, se cumplió en Pentecostés, y los hombres de hoy, ¿estamos abiertos a recibir el Espíritu? Porque todo esto se trata de querer, de abrirte al amor de Dios, pero la actitud que prevalece ahora es la de en-simismarse, de meterse en sí mismo olvidándose que el Espíritu es vida, pero también es familia, es  comunidad, pero esa es otra historia. Feliz semana.

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