viernes, 5 de mayo de 2017

9056. BASTA Y SOBRA.

Por el Sr. López
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Basta y sobra.
Los papás de Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, eran católicos de tiempo completo y practicaban la religión como si el mundo se fuera a acabar en la noche; su fe resistía cualquier reto y nadie imaginaba como habían hecho para tener hijos, porque, todos los días, ya en su recámara, cada uno en su reclinatorio, frente al crucifijo, rezaban el santo rosario completo… y francamente, cinco padrenuestros, 50 avemarías y la letanía en latín, como preludio a la pasión… en fin, cada quien su modo. Era tanta su fe que nunca perdieron la esperanza en que a fuerza de novenas, San Judas (abogado de las causas difíciles y desesperadas), iba a enderezar al gandalla que por jugarles una broma, Dios les dio por hijo. A cada barbaridad que se enteraban que había hecho Pepe, respondían iniciando otra novena; hubo temporadas en que hicieron varias simultáneamente. Don Armando, tío directo de Pepe, abuelo materno de este López, militar de carrera, señor de no muchas palabras, un día dijo como hablando para él mismo: -Pepe no necesita rezos, sino un año de cuartel –pues, sí, hubieran probado.

Antier, tres de mayo, en Jojutla, Morelos, se realizó la reunión número 52 de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago). Asistió el Presidente de la república.

Cincuenta y dos reuniones de gobernadores, utilísimas para el bien de la patria, cada una (no haga cuentas de cuánto nos cuestan, porque de su bolsillo no pagan nada).

En esta ocasión, ante el incremento imparable de la violencia y a la vista de la cabal salud del crimen organizado en todas sus muchas variantes, Peña Nieto, hombre de sólida fe, pidió a los gobernadores  ‘asumir esfuerzos propios (…) que  vayan más allá de mantener una inercia en el manejo de las instituciones de seguridad (…)’. Dijo más cosas, pero esta basta para probar que o no sabe a quienes se dirigía o sabiéndolo, mantiene el teatro, porque se necesitaría de verdad una fe que mueva montañas para ir a pedirle a tan selecta audiencia que ya se porten bien.

No es que por el calor ande uno de malas, no es eso, es que es la verdad. La Conago incluye a los 32 mandatarios estatales, por lo que a sus reuniones anteriores han acudido algunos hoy exgobernadores como Javier Duarte (de Veracruz); Andrés Granier (de Tabasco); Guillermo Padrés (de Sonora); Jesús Reyna (de Michoacán); Rodrigo Medina (de Nuevo León); Luis Armando Reynoso Femat (de Aguascalientes); Tomás Yarrington (de Tamaulipas); todos con expedientes judiciales y algunos de ellos presos.

Aparte están otros que son piedra de escándalo, sujetos de señalamientos muy feos o que ya cargan investigaciones ministeriales muy serias: Ángel Aguirre Rivero (de Guerrero); Fausto Vallejo (de Michoacán); Humberto Morería (de Coahuila); Marcelo Ebrard (de la Ciudad de México); Carlos Joaquín González y Roberto Borge Angulo (ambos de Quintana Roo); Juan Sabines (de Chiapas); Jorge Herrera (de Durango); Mario Anguiano (de Colima); César Duarte (de Chihuahua); Ulises Ruiz (de Oaxaca); y Rubén Moreira (de Coahuila); sin contar al Mario Villanueva (de Quintana Roo), preso desde el 2001: es otra camada.

Son 20 exgobernadores de 17 estados a los que les ha tocado la mala pata de tener gobernantes no muy presentables, algunos prófugos de la justicia o francamente… presos (qué pena con las visitas).

Ahora, si le gusta apostar, haga su quiniela sobre cuántos andan derechitos de los que estuvieron presentes antier en Jojutla, sobre cuántos van a acabar envueltos en escándalos, señalados por la gente, les toque o no averiguación penal, los metan o no a la cárcel. El Presidente se lo debería haber preguntado… lo debe saber. Y así, les pidió que por favor, por favorcito, ya hagan su chamba.

Los gobernadores ahí presentes, todos muy serios y en su papel, no iban a dejar con la palabra en la boca al Presidente, por lo que le tenían preparada una sorpresa (saben sus gustos): un decálogo.

Sí, damas y caballeros, en la mejor tradición mosaica (de Moisés, el de los 10 mandamientos… no, no Charlton Heston, ese fue el de la película), los dignísimos ejecutivos estatales, firmaron los “10 compromisos por la Legalidad, Transparencia y la Rendición de Cuentas” (¡firmadito!).

Estos compromisos incluyen usar Compranet, digitalizar sus compras, ‘transparencia proactiva’ (?), planear la infraestructura, publicar lo que deben, instalar comités de ética… conforme los va uno leyendo se va inflamando el hígado. Uno en particular, el número 5, reza: ‘Evitar el uso de cuentas concentradoras y reducir al mínimo los pagos en efectivo. Establecer marcos legales que incentiven los pagos vinculados a cuentas específicas mediante el sistema financiero’; en otras palabras: aceptaron que usan esas ‘cuentas concentradoras’, que manejan ilegalmente el dinero del presupuesto público, el nuestro, el de nuestros impuestos. Firmar un gobernador que va a ‘evitar’ el uso de cuentas concentradoras es un gargajo en la cara de todo el peladaje; hágase de cuenta que una señora, en plan de darle un alegrón a su marido, le entrega un papel firmado comprometiéndose a ‘evitar ponerle cuernos’. Es más o menos así, pero peor.

Sería una interesantísima manera de perder el tiempo, hacer un recuento de todos los compromisos a que han llegado en todas sus reuniones nacionales los gobernadores.

No sabe uno si entre ellos se crean estas puestas en escena o si hagan esos teatros esperando que la gente les crea algo. El del teclado piensa que lo hacen para ellos mismos, les gusta la payasada. Un señor serio, un gobernante con honra, los manda a volar: yo no firmo vaciladas, ya juré ante el pueblo cumplir y hacer cumplir la ley (y cabe la posibilidad de que lo hayan hecho para apantallar a la visita: estuvo presente Terry McAuliffe, gobernador de Virginia, presidente de la Asociación de Gobernadores de los EUA… mmm).

Si los mandamientos de la ley de Dios se resumen en dos, este decálogo de los gobernadores puede resumirse en uno solo: No robaremos… (Más). Con eso basta y sobra.

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