jueves, 11 de mayo de 2017

9088. DE HORROR.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

De horror.
Contaba la abuela Elena que allá en Autlán de la Grana, a principios del siglo pasado, las parejas mal avenidas no se divorciaban (cosa impensable y prohibidísima por las buenas costumbres y el cura párroco), sino que se separaban; lo que se hacía de dos maneras: a la mala, cuando nomás se botaban; y a la buena, que era cuando el marido ‘regresaba’ a la esposa a casa de sus papás, para no desprestigiarla (ni arriesgarse a sufrir un súbito sepelio). Fue ese el caso de una joven prima de la abuela, a la que fue a ‘regresar’ su también joven esposo, pero como no se la quisieron recibir sin razones, les explicó en pocas palabras que la chamaca era la más güila del pueblo y ahí fue cuando se armó la tremolina, porque la tía de la abuela, mamá de la ‘regresada’, muy indignada le hizo el recuento de las mujeres de la familia de él que le ganaban a su hija en ligereza de faldas, empezando por su mamá que había sido una ‘cuartelera’, a lo que el joven, apabullado, respondió diciendo que no era concurso y que a él le dolían sus cuernos no los ajenos. Y se la recibieron. (Faltaba más).

Sabido que fue el resultado de la Encuesta de Conflictos Armados correspondiente a 2016, presentado en Londres por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IIEE) -fundado en 1958, que goza de buen prestigio, merecido o no-, en el que México quedó en el segundo lugar mundial en muertes violentas, solo superado por Siria, nuestro gallardo gobierno -¡que suene esa banda!-, con todo el prestigio que tiene (merecido o no), salió ayer a responder:

Las secretarías de Relaciones Exteriores y Gobernación, a dueto, dijeron en pocas palabras que son exageraciones, fantasías y mentiras eso de que en México hay un matadero espantoso; que el reporte presenta ‘cifras de origen desconocido’, procesadas con ‘metodología incierta’ y términos jurídicos aplicados ‘de manera equivocada’.

Parece por lo que dijeron Segob y la Cancillería, que especialmente les molestó que se haya incluido a nuestro risueño país, entre otros que están en guerra; dijeron: ‘(…) la existencia de grupos criminales no es un criterio suficiente para hablar de un conflicto armado (…) Tampoco lo es el uso de las Fuerzas Armadas para mantener el orden al interior del país’… bueno, ¡pues!, por eso no vamos a discutir, aceptado: no estamos en guerra. Ya. No se apuren. Estamos en paz. Ahora que nos digan cómo un país que no está en guerra tiene la matadera que tenemos, los millares de desaparecidos y las fosas clandestinas por docena.

Tampoco vamos a discutir cuántos muertos hay, ni cuántos son por la guerra contra la delincuencia organizada o por pleitos de cantina, pues eso también le caló al gobierno (tachó de ‘inverosímil’ que todos los fiambres los haya sumado el IIEE a cuenta de la guerra… perdón: de la inexistente guerra), y lo irritó tanto que no aceptaron la cifra de 26 mil cadáveres -cosecha 2016-, aduciendo que ‘(…) el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) aún no publica la estimación de este delito a nivel nacional (…)’. ¡Ah, bueno!, entonces vamos a esperar a que el Inegi nos diga la cifra oficial; mientras, no lea prensa, no oiga los reportes del Sistema Nacional de Seguridad Pública… y no salga a la calle.

El británico reporte, según nuestras autoridades, ‘parte de una base errónea’ y carece de ‘rigor técnico’. ¿Cuál será la base correcta para contar muertos por concentración aguda de plomo en carne?... ¿cuál el rigor técnico para contar fiambres: verificar ‘in situ’ que efectivamente ya no respiran, que quedaron secos de sangre?... hay que checar bien, porque luego, ya ve, viene un extranjero, se pone a recorrer el país y empieza a decir que hay mucho muerto. Y ni son tantos.

Porque también dijo eso el gobierno, que ni son tantos muertos, porque de acuerdo con las cifras de la ONU de 2014, ‘México está lejos de ser uno de los países más violentos del mundo’ (oigan, el reporte del IIEE, dice clarito que es de 2016… no 2014, ni 2015, ¿qué pitos toca en esta orquesta lo que haya dicho la ONU hace dos años y cinco meses?).

Y como ellos, nuestros altos funcionarios, con la aritmética hacen milagros y con la lengua, serpentinas, puntualizaron: ‘Tan solo en América Latina, países como Honduras, Venezuela, Belice, Colombia o Brasil registran tasas de homicidios por cada 100 mil habitantes de 90.4, 53.7, 44.7, 30.8, y 25.2 respectivamente, mientras que México registró una tasa de 16.4, cifra muy por debajo de muchos países de la región (…)’.

O sea: esto es un remanso de paz.

No sostiene este López que el reporte de los del IIEE sea exacto, ni siquiera bien intencionado y su ‘prestigio internacional’ se lo come en taco (no tiene uno idea de estas cosas y la prensa nacional y extranjera muy fácilmente se traga y hasta propala cuentos); no duda tampoco su texto servidor, que el reporte sea sesgado y tenga alguna intención que desconocemos: el imperio del capital global opera a través de múltiples organizaciones, todas de carita lavada y muy presentables, que se dedican a abonar a favor de proyectos del todo ajenos al interés de muchas naciones, entre ellas la nuestra, sí… pero lo que tampoco se puede negar es que México tiene empapadas en sangre varias regiones, que hay millares de muertes por enfrentamientos a tiro limpio entre delincuentes y entre estos y la autoridad; que hay miles de desaparecidos, tantos, que se dice que rondan ya cerca de 40 mil (ahí pregunte usted en Centro América).

Si nuestro gobierno no quiere que anden diciendo cosas de nuestro país desde Londres (ni ningún otro lado del mundo), la solución es sencilla: que sean una fuente confiable de información oportuna. Que el gobierno de la república se deje de historias y explicaderas, porque no coinciden nunca las cifras que dan sus diferentes oficinas, ni reportan todo (y van siempre a remolque, tras de lo que van destapando organizaciones civiles, periodistas y cualquiera que ‘suba’ a la red un video tomado con su celular con escenas de horror).

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