miércoles, 17 de mayo de 2017

9112. INDIGNACIÓN, IMPUNIDAD Y COMPLICIDADES, LO QUE ESTÁ EN JUEGO.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Indignación, impunidad y complicidades, lo que está en juego.


“Es cierto que la primera representación que se tiene de México ya no es la de la antigua y gran cultura. Ya no es el país de Octavio Paz o de Carlos Fuentes. Es un país en el cual hay que tener cuidado cuando uno va caminando. Un país considerado uno de los más peligrosos del mundo..., en México la norma es deshacerse de un periodista que molesta. Desde el punto de vista de la democracia es una monstruosidad. Cuando uno quiere matar a la democracia, siempre se empieza por matar a la prensa”. Pierre Lematrie (escritor francés nacido en 1951).

Hace más de diez años Felipe Calderón desató una guerra que sigue el actual gobierno, tal vez con más furia que antes; el número de ciudadanos mexicanos asesinados nos coloca en el segundo lugar de violencia en el mundo, sólo después de Siria y antes que Irak y Agfanistán, países en guerra declarada; (Calderón la bautizó como guerra, después lo negó), existen mil justificaciones políticas, económicas y sociales, los hechos son incontestables:

Cada día mueren asesinado mexicanos católicos, cristianos, evangelistas, ateos, homosexuales, bisexuales, lesbianas, soldados, narcos, políticos, narcos y anarcos, que no es lo mismo, policías  corruptos y no corruptos, intelectuales, niños y niñas, periodistas y activistas sociales, defensores de la Tierra, sacerdotes, ¡todos seres humanos! Terrible.

Se trata de una guerra no declarada en la que la mayoría de las víctimas son jóvenes relacionados con el negocio de las drogas, pero también ciudadanos inocentes. Dios nos guarde, pero desde el año 2000, el inicio del siglo XXI, el número de periodistas asesinados es de más de más de 100, 119 según Derechos Humanos, la CNDH. El número global es impresionante. El asesinato de cualquier ser humano es inadmisible, no se puede tolerar, la indignación debe ser expresada aunque en ellos se exponga la vida, pero en el caso de los periodistas está en juego la libertad de expresión, la libertad de ir a donde quieras, la libertad de caminar, la libertad, la esencia del ser humano.

Precisamente porque está en juego la libertad, el asesinato de periodistas es una amenaza a todos porque el mensaje es: cállate y paga, acepta tu esclavitud. El asesinato del periodista Javier Valdéz Cárdenas, es el último de una larga serie de crímenes, entre los últimos, dos son periodistas de LaJornada, diario que en su editorial (las cursivas son mías) del miércoles escribió:

“La sociedad ha ido cobrando conciencia de que el acto de privar de la vida a un informador no sólo es un homicidio condenable como tal, sino también la brutal cancelación de la libertad de expresión de la víctima y un grave atentado al derecho a la información de la sociedad. Como ocurre con los ataques mortales contra activistas de los derechos humanos y ambientalistas, matar a un periodista es cometer un crimen en distintos ámbitos y contra mucha gente”.

LaJornada afirma que: “La indignación social es, a su vez, la principal esperanza para detener la mortandad causada por la criminalidad organizada y por la estrategia oficial de seguridad pública, la cual, más de 10 años después de haber sido adoptada, ha demostrado plenamente su inoperancia e impertinencia”.

“…toda vez que buena parte de los asesinatos de periodistas perpetrados en lo que va del presente sexenio se han saldado con impunidad para los agresores y los mecanismos oficiales de protección a informadores han resultado insuficientes e inadecuados para preservar la integridad de quienes se encuentran en peligro de muerte por reseñar los gravísimos procesos de descomposición que tienen lugar en México.

“Por eso, ante la cortedad de las reacciones oficiales, la indignación y la solidaridad cívicas y pacíficas, pero enérgicas, parecen ser la forma pertinente de conseguir un cambio en la contraproducente política de seguridad actual y lograr que las autoridades de los tres niveles cumplan con las obligaciones más básicas de cualquier gobierno: mantener la paz pública por medio de corporaciones civiles, perseguir y consignar a los presuntos criminales en el marco de las leyes vigentes y preservar la vida y la integridad de todos los habitantes, incluidos los periodistas”, agrega el editorial de LaJornada.

Como periodista, me solidarizo con la demanda de LaJornada y con la indignación por el crimen de Javier, que denunció, como lo hizo Miroslava, las perversas y oscuras relaciones entre el crimen organizado y el Estado; los partidos políticos no son ajenos a la red de complicidades que ha sembrado terror y muerte en todo el territorio nacional y que se dirige con especial énfasis hacia periodistas y defensores de derechos humanos y ecologistas, está en juego la libertad, la verdad y la justicia, votar por los partidos que sostiene este sistema corrupto y esta guerra atroz, es ser cómplice.

Como en la foto de LaJornada, da la espalda a los políticos.

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