miércoles, 24 de mayo de 2017

9143. ENCÍCLICA LAUDATO SÍ.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista, periodista y escritor.
Desde Michoacán. México. Para
Tenepal de CACCINI

TERCERA PARTE.

Bueno vamos a conocer más de la Encíclica Laudato Sí.

1. Sobre el calentamiento global:
Hay un consenso científico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático. En las últimas décadas, este calentamiento ha estado acompañado del constante crecimiento del nivel del mar, y además es difícil no relacionarlo con el aumento de eventos meteorológicos extremos, más allá de que no pueda atribuirse una causa científicamente determinable a cada fenómeno particular… Es verdad que hay otros factores -como el vulcanismo, las variaciones de la órbita y del eje de la Tierra o el ciclo solar-, pero numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero -anhídrido carbónico, metano, óxidos de nitrógeno y otros- emitidos sobre todo a causa de la actividad humana.

2. Sobre el dominio mundial de las finanzas:
El paradigma tecnocrático también tiende a ejercer su dominio sobre la economía y la política. La economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a eventuales consecuencias negativas para el ser humano. Las finanzas ahogan a la economía real. No se aprendieron las lecciones de la crisis financiera mundial y con mucha lentitud se aprenden las lecciones del deterioro ambiental. En algunos círculos se sostiene que la economía actual y la tecnología resolverán todos los problemas ambientales, del mismo modo que se afirma, con lenguajes no académicos, que los problemas del hambre y la miseria en el mundo simplemente se resolverán con el crecimiento del mercado. No es una cuestión de teorías económicas, que quizás nadie se atreve hoy a defender, sino de su instalación en el desarrollo fáctico de la economía. Quienes no lo afirman con palabras lo sostienen con los hechos.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos,  esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella.

3. Sobre el embrión como naturaleza que hay que defender:
Dado que todo está relacionado, tampoco es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto. No parece factible un camino educativo para acoger a los seres débiles que nos rodean, que a veces son molestos o inoportunos, si no se protege a un embrión humano aunque su llegada sea causa de molestias y dificultades.

4. Sobre la familia:
Quiero destacar la importancia central de la familia, porque es el ámbito donde la vida, don de Dios, puede ser acogida y protegida de manera adecuada contra los múltiples ataques a que está expuesta, y puede desarrollarse según las exigencias de un auténtico crecimiento humano. Contra la llamada cultura de la muerte, la familia constituye la sede de la cultura de la vida.

En la familia se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida, como por ejemplo el uso correcto de las cosas, el orden y la limpieza, el respeto al ecosistema local y la protección de todos los seres creados. La familia es el lugar de la formación integral, donde se desenvuelven los distintos aspectos, íntimamente relacionados entre sí, de la maduración personal.

En la familia se aprende a pedir permiso sin avasallar, a decir gracias como expresión de una sentida valoración de las cosas que recibimos, a dominar la agresividad o la voracidad, y a pedir perdón cuando hacemos algún daño. Estos pequeños gestos de sincera cortesía ayudan a construir una cultura de la vida compartida y del respeto a lo que nos rodea”.

5. Sobre los cristianos orantes que se burlan del ambiente:
Tenemos que reconocer que algunos cristianos comprometidos y orantes, bajo una excusa de realismo y pragmatismo, suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente. Otros son pasivos, no se deciden a cambiar sus hábitos y se vuelven incoherentes. Les hace falta entonces una conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea.

Caminemos cantando. Que nuestras luchas y nuestra preocupación por este planeta no nos quiten el gozo de la esperanza.

Papa Francisco.
De verdad es una encíclica que los ministros de la iglesia -cardenales, arzobispos, obispos, obispos auxiliares, párrocos, capellanes y en fin todo el que sea sacerdote- deben dar a conocer, si no todo por lo extenso, sí un resumen como el presente, sin embargo, importante lo es que aunado a darla a conocer, en las homilías, en las catequesis, en todas las agrupaciones que tiene la iglesia, se hable de nuestra Madre Tierra, de los daños que le ocasionamos tirando la basura en donde nos pega la gana menos en dónde debe ser, del desperdicio del agua y su contaminación, de la deforestación que ocasionamos, de todo aquello que hacemos y que es perjudicial para ella y para nosotros mismos. ¿Por qué no le dedican solo 3 minutos cada mes en sus homilías de misa dominical a hablar sobre los temas ecológicos?, ¿por qué no mantienen limpias banquetas y calles aledañas a los templos?, porque basta con un recorrido por el exterior de los templos para ver, en muchos, basura por todos lados.

Los sacerdotes tienen muchas agrupaciones, catequesis, encendedoras, cargueros, Cáritas y más en las que se podrían tocar los temas que el Papa menciona y que ayudarían al cuidado y fortalecimiento de nuestro medio ambiente. Con esto y con que los gobiernos de los tres niveles -federal, estatal y municipal- dediquen boletines en medios de comunicación a concientizar, a educar, se podría avanzar. Se puede, HAGAMOSLO.


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