miércoles, 24 de mayo de 2017

9148. ¿QUÉ MURIÓ CON JAVIER VALDEZ...?

LAS PEQUEÑAS COSAS

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

CARMEN Y SU TRISTEZA.

Sin el reproche abyecto del reclamo,
sin cuentas por cobrar, sin gritos,
conduje mi vida a tu lado, me sedujo,
me dio de beber del corazón abierto,
pródigo en su entrega, honesto,
consciente de su esfuerzo, travieso,
siempre jugando a ser más grande,
aferrado a darse más que antes.
Sin tristeza, sin asomo de reclamos,
hoy como entonces, aquellos años,
me premio de haberte encontrado.

Mi pobreza no se fraguó al perderte,
¡y siempre fui mejor a tu lado...!

eliseo.

Cuando se ofrece información respecto a la manera tan artera y lamentable en que fue sacrificado el periodista y creador de RIODOSCE (Javier Valdéz), y que nos enteramos que la energúmeno que se tiene por embajadora en España mandó cerrar las puertas de la embajada, cuando se enteró que periodistas mexicanos, acompañados por colegas españoles marchaban -para entregarle un documento-protesta por la muerte del periodista sinaloense, y por la creciente ola de violencia que se vive en México. Un asomo de pena y vergüenza se hace inevitable y necesario.

Sin duda que el clima de por si caliente se nos enardece aun más.

Luego veo la marcha que en Morelia se ha realizado el día de ayer martes 23 de mayo de 2017, por parte de los periodistas del estado de Michoacán en demanda de la aparición del colega (Salvador Adame) levantado días antes, y hasta este momento desaparecido; y, si quedaba algo de ecuanimidad a la hora de escribir, como que esta se extingue de manera inexorable, mientras que el desgano y desencanto se han dueños del estado de ánimo.

Con la esperanza, a veces tan escasa en este país acribillado por la desconfianza en las instituciones, de que el periodista michoacano aparezca con vida; nos queda un dejo de tristeza al imaginar el proceso en que fue ejecutado el periodista Valdéz, al ser humillado obligándole a ponerse de rodillas para dispararle en una forma por demás dolorosa toda vez que, es evidente que con ello se está mandando un mensaje a la sociedad mexicana.

¿Qué murió con él...?

Al parecer con su ejecución, buena parte de la confianza en las instituciones se erradicó; sobre todo, desde el momento en que la noticia fue tomada como una más de la larga lista de las miles de víctimas de esta guerra absurda, y aparentemente sin pies ni cabeza.

 La confianza se vistió de desencanto, al saber que la señora embajadora Roberta Layun (?) cerró las puertas de la embajada...para hacerle de la “Maria Antonieta mexicana" ante la turba española-mexicana hambrienta; en este caso periodistas con hambre de justicia.

En realidad con la muerte del periodista sinaloense murieron mucha cosas; mientras otras quedaron demasiado descubiertas; por ejemplo, quedó claro que hay una deplorable desunión en el gremio; por más que hoy miércoles 24 de mayo parezca un desplegado en varios medios de información... varios días después el suceso, y luego que la ONU y la comunidad internacional se pronunciara exigiendo al gobierno mexicano más garantías para ejercer el periodismo.

En realidad queda claro que no hay mucha unión..., nada más falta el pendejo que diga que él se lo buscó... como cuando dicen de las chicas que acosan, violan y asesinan...; nunca falta un  idiota disfrazado de funcionario o incluso de seudo-periodista afirmando que fue por su forma de vestir...o por que no iba a la escuela... o porque estaba muy, pero muy buena; aunque no lo crea, siempre es posible encontrar este tipo de situaciones.

Por eso digo que  con Javier murió una parte de la confianza para escribir, analizar y criticar en su caso. Al mismo tiempo desnudó la tremenda indefensión en que se vive en este país, nuestro México.

Este periodista es una estadística más, pero por que el gobierno no desea hacer su trabajo con periodistas incómodos, críticos; ahora si que discretamente les deja indefensos en la vorágine que Calderón creó con el ejército en la calle, y que peña Nieto simplemente ha consolidado.

Ese es el gran problema, eso es lo que murió con el periodista de Sinaloa, la confianza en nuestras instituciones, la confianza en el espacio público para ejercer la libertad de opinión; y lo peor, se perdió la confianza en nosotros mismos, y con quienes compartimos actividades.

Demasiada perdida de por sí es una vida... la de quien sea... así..., de quien sea.

Le abrazo con cariño.

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