miércoles, 31 de mayo de 2017

9176. LÁGRIMAS Y RISAS.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Lágrimas y risas.
No sé si en todas las familias haya alguien así, pero en la de este López, tenemos a la prima Prudencia, cuya peculiaridad -aparte de lo chula-, es que si se enoja o se pone nerviosa, pierde totalmente el control de los músculos que impiden la emisión imprevista de los productos sólidos y gaseosos del intestino: se zurra, pues. Así contado, parece un problema no muy grave, pero quiero que se imagine usted las precauciones que tomaban en la escuela en que hizo de preprimaria a preparatoria, pues la conocían muy bien y la trataban con pinzas; y ya comprenderá el numerazo que hizo cuando el que es su esposo se le declaró… y cuando fueron a pedir su mano aquello fue una catarata; para no mencionar el extraño modelo de traje de novia que usó en la boda, con un triple pañal que no contuvo aromas muy ajenos al solemne momento (el cura se revisaba muy extrañado las suelas, hasta que sonidos inconfundibles le explicaron el origen de las fragancias que perfumaban el sacro lugar en que sin ver a Dios se toca su presencia). Y su marido, ya pasados los años -y en confianza-, contaba riendo hasta el dolor de panza,  los obstáculos que hubo de superar para consumar el sagrado vínculo. Luego, con sus hijitos, también era motivo de risa que para regañarlos, los obligaba a quedarse parados frente a la puerta del baño, con ella dentro, por supuesto. Total, con el paso de la vida la tragedia pasó a colección de anécdotas y carcajadas.

Igual, en la vida nacional de estos tiempos hay cosas que de tan esperpénticas pasan de trágicas a cómicas. Un ejemplo:

Ayer se anunció el nombramiento de Ricardo Salgado Perrilliat, como primer secretario técnico del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA); le tomó la protesta al cargo la presidenta del Comité Coordinador del SNA, Jacqueline Peschard. Y supone nuestro gobierno federal que nadie se acuerda que hace seis días denunció la señora que desde hace tres meses que empezó a funcionar el SNA, importantísimo para erradicar la corrupción, no tiene un centavo para nada, ni un cajón de fruta para sentarse, ni una oficinita en un cuarto de azotea: nada, cero. El año pasado, ‘El Economista’, en su edición de septiembre13,  consignó:

‘Diputados del PAN, PRD, MC, Morena y Nueva Alianza advirtieron que el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) podría ser inoperante, debido a que dos órganos medulares para perseguir, investigar y sancionar actos de corrupción no tendrán presupuesto en el 2017. La diputada panista Minerva Hernández presentará la próxima semana un punto de acuerdo al pleno de San Lázaro para alertar a la Comisión de Presupuesto -donde se analizará el PPEF 2017- que la Secretaría de Hacienda no contempló recursos para la Fiscalía Anticorrupción de la PGR y para la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional Anticorrupción’.

Y así se quedó: sin un peso. Pero ya nombraron a los miembros de ese escuadrón de valientes que a mano limpia defenderán la integridad del gasto público y erradicarán la corrupción a pelo, tronándole la boca con mirada reprobatoria, a los malandrines que medren con el erario, para que de pura pena corrijan su conducta. ¡Así se forjó el acero!

Otro asunto de risa loca es lo del robo de combustibles (antes ‘ordeña’, hoy ‘huachicolerismo’).

El 9 de mayo pasado, la revista ‘Expansión’ nos informó que en el año 2000 Pemex reportó por primera vez que le ordeñaban los ductos (encontraron 15 tomas clandestinas)… bueno, para diciembre de 2016, las tomas detectadas y canceladas, fueron 6,873. Lo que permite pensar que después de detectar las primeras 15, corrió como lumbre la idea y lejos de ponerse a cuidar los ductos, salieron en tropel a hacerles agujeros. Y siguen haciéndolo, no se crea que ya están sosiegos.

La cosa es de tal calibre que el Secretario de Hacienda salió a declarar que estima en 20 mil millones de pesos anuales el monto de lo que se roban de gasolinas y diesel. Ha de ser. Es palabra de Secretario.

Pero resulta que el 25 de mayo (‘La Jornada’), el jefe del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Osvaldo Santín Quiroz, con toda la autoridad que le da ser lo que es y trabajar en lo que trabaja, nos hizo saber a todos los risueños integrantes del peladaje nacional, que hay 70 mil empresas fantasma (setenta mil, no se confunda), ‘(…) que emiten facturas falsas utilizadas para la compra y venta de gasolina robada’, y que el monto facturado por las fantasmales sociedades es superior a 900 mil millones de pesos, pero no se asuste usted, que don Santín aclaró que ‘(…) eso, no es el monto de la defraudación (…) esas facturas no necesariamente tienen una contraparte en otras empresas que pretendan deducirlas, es decir, todavía no tenemos una estimación precisa para conocer cuál es el impacto en la evasión’. ¿Se fijó?: no emiten necesariamente facturas falsas para evadir impuestos (es por puro amor a las artes gráficas), y no tienen una ‘estimación precisa’ de cuánto evaden. O sea: para que se infarte un orangután.

No para ahí: el 18 de mayo (también en ‘La Jornada’), el dirigente de la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo), José Ángel García Elizondo, declaró que hay 11,800 gasolineras en el país; que cada una vende al mes entre 350 y 400 mil litros de gasolinas… y que llegan a perder el 50% de ventas por el robo de combustibles. O sea, si la aritmética no la inventó un alto funcionario resulta que el robo anda en un promedio de 2 millones 212 mil 500 litros mensuales (la mitad de 375 mil litros por 11,800 gasolineras), que al año son 26 mil 550 millones de litros, que a un precio promedio de 16 pesos (que es lo que le toca a Pemex, el otro peso es del gasolinero), arroja una pérdida anual de 424 mil 800 millones de pesos, no los 20 mil millones que informó Hacienda.

Así que uno dice 20 mil millones, otro 900 mil millones y las cuentas de Onexpo andan en casi 425 mil millones. Pero, ¡eso sí! de las 11,800 gasolineras ya detectaron que 12 venden combustible robado… ¡12!


Y uno, entre las lágrimas y risas.

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