miércoles, 31 de mayo de 2017

9178. EL AMOR, UN MUY MAL CONSEJERO.

LAS PEQUEÑAS COSAS.

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

NO HAY DISTANCIAS

No es que la palabra lejos
o la idea de partir sea caótica,
son los reflejos de un corazón avieso
que palpita y se rebela luego,
nada más me anuncias tu regreso.

No, mujer de cada instante,
no es la costumbre o la nostalgia,
lo que ha de tenernos juntos.

eliseo.

A los mexicanos nos encantan los estereotipos y las frases hechas… si hay amor, todo tiene solución; primero cázalo... con el tiempo llega el amor; la fuerza del amor nos saca adelante; con amor no hacen falta cobijas.

La pachanga verborreica es inmensa, pero la realidad es normalmente otra.

Curiosamente el estigma del amor nunca ha sido muy bien visto; incluso se supone que un líder, del género que sea, de preferencia no debe enamorarse, pues se advierte que este sentimiento tiende a reducir la fuerza con que debe actuar y tomar decisiones:

Cleopatra, Marco Antonio, Julio Cesar; Napoleón, Romeo Y Julieta, Rasputín; y muchos otros personajes se identifican por que en  un momento de sus vidas se enfrentaron al sentimiento amoroso, y como cualquier mortal, de alguna manera perdieron más que lo que ganaron; además, en no pocas ocasiones arrastraron con sus decisiones alteradas por el amor, a una sociedad que en su momento creía en ellos, o les reconocía por su poder de decisión.

Del amor se afirma que debilita más que el sexo mismo como práctica; mientras este último se resuelve con cierta disciplina, el amor parece que es una forma de manifestación de las partes más incapaces de reaccionar de las personas. Veamos algunos aspectos.

El cuerpo humano tiene determinadas condiciones físicas que le permiten ejercer movimientos con determinada intensidad; en el tema sexual, está capacitado para mantener una actividad relativamente estable por muchos años sin que se pierda el control del mismo. Es más, el sexo es incluso de las buenas terapias que se recomiendan, solos o acompañados; incluso el servicio comercial del sexo funciona como paliativo para mantener el equilibrio emocional de las personas; todo siempre y cuando no se abuse de esta actividad.

En cambio el amor es una manifestación evolutiva que tiende a hacer compleja la reacción de las personas; en la medida en que se agudiza la idea del proceso de enamoramiento, regularmente se va perdiendo el control de las ideas, el sentido lógico pierde el rumbo, hasta que en un momento determinado se afirma que se está totalmente enamorado. Esta afirmación es perversa, con ella se acepta que la persona ya no es dueña de sus decisiones; que se encuentra en una etapa de dependencia de fuerzas que le hacen ver las cosas de un color diferente; se le transforman las circunstancias en que vive... anda en las nubes.

Esto hace que no sea recomendable vivir amenazado... o enamorado, si se tienen que tomar decisiones en el trabajo, por que regularmente estas van a estar impregnadas de sentimientos que no tienen que ver con las mismas; haga usted de cuenta que los cables de su cerebro se le cruzan y hacen cortos...por tanto sus ideas no son las de una persona ecuánime, sensata, lógica. Por el contrario, las vísceras se apoderan de usted; las emociones le dicen que debe usar lo que en el  libro sobre la pareja  he llamado el síndrome Romeo y Julieta... las personas enamoradas sienten, piensan, se imaginan, que tiene que luchar para defender su amor... contra el mundo entero...; se inventan quijotescamente molinos de viento que se oponen a su amor; por lo que se hacen poco objetivos en sus decisiones… ¡por que están enamorados...!

En el caso de la pareja, la etapa en que menos orden se puede tener en la relación es cuando se tienen ese proceso de enamoramiento; normalmente se toman decisiones producto del temor por no ser suficientemente agradables  al ser amado; lo que importa es lucir bien a los ojos de esta persona; si la casa se hunde; si no se paga la renta, el teléfono, la luz... ni la comida, se llega al pendejismo de suponer, pensar, afirmar que todo está bien... ¡toooodo muyyy bien; que no hay luz... las velas son tan románticas para alumbrarnos; que no hay comida... luces tannn bien delgada o delgado, que no comer te viene aun mejor; que no pagamos la renta..., qué romántico es dormir en la calle!

Al final de cuentas los enamorados son personas que tienen que vivir el día a día, y en ocasiones no cuentan con los argumentos de cordura necesarios para que esto no sea algo caótico, e incluso contraproducente. Pero no hay duda, se sospecha que unos de los peores momentos para tomar decisiones es cuando se está enamorado.

¿Entonces..., qué no se supone que una de las metas es vivir enamorados... los Beatles nos mintieron en su canción de que todo lo que el mundo necesita  es amor...?

Aquí la solución puede ser buscar el justo medio muy a la mexicana; podemos decir que ni tanto queme la luz, ni quedarse a obscuras, ese es el dilema, encontrar el equilibrio para que las personas se sientan satisfechas con una relación que les haga sentir especiales  para alguien; normalmente para quien es el sujeto y objeto de sus deseos y afectos: amigo, pareja, amante; lo importante es que suceda el sentimiento de que se vive en una relación de cercanía en que existe el diálogo... tú hablas... yo escucho, yo hablo... me escuchas.

si se resuelve esa dicotomía, regularmente se puede decir que se tiene una relación relativamente sana, relativamente funcional, y con capacidad para tomar decisiones sin actuar de manera algo absurda, de tal forma que en no pocas ocasiones la burla se haga sentir con la frase... entiéndele... pobre, está enamorada (o).

Obvio, nada se tiene en contra del amor ni el enamoramiento, son circunstancias que pueden suceder en cualquier momento, sólo recordemos la novela de García Marques: memorias de mis putas tristes, en que el científico nonagenario acepta estar enamorado de Delgadina, jovencita cuya mejor virtud es precisamente esa... ser virgen. Después de todo el amor es así; es una forma emocional que, hagamos lo que hagamos, nos modifica la estructura emocional, nos hace tomar decisiones que en otras circunstancias no las tomaríamos; y hay que decirlo, por amor se han llegado a empeñar el destino de todo un pueblo. Es decir que el amor ni siquiera es un tema que se inicia y termina en el lecho amoroso; por el contrario, es un sentimiento  que nos asalta y puede poner de cabeza a la propia Cleopatra de Egipto; Marco Antonio de Roma o al mismo Napoleón de buena parte de Europa.

¡Cuantimás a usted o a mí..., simples mortales del día a día!

Claro si usted no está de acuerdo pues será que tiene sus argumentos... ¡o está muy pero muyyyy enamorada (o)!


Le abrazo con cariño.

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