jueves, 1 de junio de 2017

9182. LOTERÍA.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Lotería.
Tía Tita (Carlota, Carlotita… Tita), se divorció de un primer marido que se consiguió en el gabinete del doctor Caligari (un monstruo autoritario y patán); luego de un tiempo prudente, se casó con otro que le salió ‘lánguido’ (ya no se puede llamar a las cosas por su nombre). ‘Mala suerte’, fue el dictamen familiar. Después se animó a darle otra oportunidad ‘al corazón’, pero resultó que el tercer marido no tenía proyectado trabajar, y terminó en otro divorcio… tía Tita ya jamás repitió boda (se contaban cosas ‘sotto voce’, pero han de haber sido chismes), y decía que prefería jugar a la lotería, porque eso de los hombres, de plano, no se le daba.

A ver, a ver; con calma… vamos a suponer que el Creador, en cualquiera de sus presentaciones (que en el mundo hay 4,200 religiones, de las que unos afirman que 4,199 son falsas, aunque otros dicen que las 4,200 son balines), repito, supongamos que el Dios en que usted crea le concede a los leales opositores del priísmo y también a los oposicionistas profesionales que de atacarlo viven (bien), que el PRI pierda todas las elecciones por venir. Todas, ya siempre.

Mejor: que desaparezca por completo esta versión actual del PRI (neoPRI peñanietista, sin vestigios de lo que fue -un rato-, de lo que quiso ser, de lo que pudo ser), que se evapore, así, con la facilidad que cayeron las murallas de Jericó; como se abrieron las aguas del mar Rojo; que se esfumen edificios y fundaciones, mobiliario, equipo y personal, que no quede rastro del otrora partidazo, que todos los priístas que ocupan curules y escritorios oficiales, nomás caigan fulminados, como cuando el ángel exterminador de Yahvé se escabechó a todos los primogénitos de Egipto. Sí, que, por ejemplo, esta noche, el ángel zeta se dé una vueltecita por la república y donde vea el símbolo tricolor, pase navaja y nosotros, los del peladaje nacional, sin necesidad de éxodo, quedemos liberados para siempre de su nefanda influencia, fuente de todo mal nacional, ya muy contentos en nuestra risueña patria, saldo de territorio que nos dejó el tío Sam (menos de la mitad de lo que antes teníamos, no se le olvide, que luego andan con la necedad de que son nuestros ‘primos’ del norte).

¡Zacapún!, ya, concedido: el PRI ha desaparecido para nunca jamás volver. ¿Y luego?

Se lo digo porque ya antes se entusiasmó mucho el tenochca promedio con la idea de que si lograba sacar al PRI de Los Pinos, si se conseguía el alumbramiento de la democracia en el país, el día tendría más luz que junio y las noches serían de plenilunio. Sí, con democracia en la patria no habría más que armonías, sería clara la aurora, alegre el manantial y desde el azul del cielo, las estrellas celosas (las de Televisa), nos mirarían pasar. Y, bromas de la historia, nos llegó don Fox, botas punta pa’rriba, del brazo de doña Sahagún, flanqueados por los niños Bibriesca y una turba de ineptos, ingenuos y hasta algunos bandidos; y tras él llegó mi general Calderón, más seriecito, menos tontín, pero igual, con su equipo de ineptos, ingenuos y algunos ladrones, que metió al país en una guerra rara, guerra de los EUA que se libra acá (y ya va en 170 mil muertos).

Así falleció la fe ciega de que a este país nada más le faltaba democracia. Gracias a esos doce años de democrático despelote, el mexicano simplex, el de banqueta, taco de canasta y salario cómico, y también el de coche importado, departamento en Miami, juguito de naranja con champán en el desayuno y sus quesadillas de caviar como entremés (con chilito verde picado), a ese también le asesinaron la fe en la panacea democrática. En poco menos de doce años se consiguió que la gente no crea ni en su abuela, menos en la política, los políticos ni el gobierno. Bonita cosa. 

Ahora, hay una gran efervescencia por las elecciones del próximo domingo. En el Estado de Mexico, Coahuila y Nayarit, elegirán gobernadores (y ayuntamientos en Veracruz), aunque por la importancia del Estado de México, cualquier extranjero que leyera nuestra prensa, pensaría que esa elección equivale en nuestro país al desembarco en Normandía, al asalto a Leningrado, a la toma de la Bastilla… y no, con la pena pero no, no es determinante para el futuro patrio que le arranquen al PRI esa entidad, de ninguna manera (bendito sea el dios en que cada quien crea), porque lo previsible es que a cualquier precio no lo suelten. Lo que pasa, lo que atrae tanto la atención sobre el caso es tal vez, el regusto perverso de que don Peña Nieto pierda su estado, con su partido, con su primo de candidato. Pero eso de que es un primer trompetazo de la expulsión, la segunda expulsión del PRI del Edén de Los Pinos en 2018, es mentira (Fox y Calderón ganaron sin ello).

Pero, sigamos con la política ficción: ya no hay PRI… ¿qué sigue?

No hay que fantasear mucho: la capital del país la tiene el PRD desde 1997, hace 20 años, y nadie llega y cree que el avión aterrizó en Estocolmo, Suecia. El PAN gobierna diez entidades (Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Puebla, Querétaro, Tamaulipas y Veracruz); el PRD, cinco estados (aparte de la CdMx, Michoacán, Morelos, Quintana Roo y Tabasco); de 32 entidades, 15 están bajo el mando de partidos distintos al PRI, más una con un Gobernador independiente (Nuevo León, estado ya con bronconeumonía política), y esos 16 estados son medio país… y no hay grandes diferencias, ¿porque el PRI está en Los Pinos?... no, que acaba de estar doce años el PAN.

Entonces, aparte de los políticos hay que fumigar al sindicato de Pemex, de la CFE, de la UNAM, la CTM, los grandes empresarios tramposos, banqueros insaciables, campesinos perezosos, obreros mañosos, maestros de chisguete, universidades y normales levantiscas, organizaciones no gubernamentales vendidas, iglesias pervertidas, a los Scouts, el Club de Leones y el grupo de costura de la abuela… ¡ah!, los que tenemos que cambiar somos nosotros. Pues sí, que lo demás es música de viento y confiar en la lotería.

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