viernes, 2 de junio de 2017

9190. LA JUNTA DE VALLADOLID.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista, periodista y escritor.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI


LA JUNTA DE VALLADOLID.
Tercera y última parte.

Fray Bartolomé de las Casas fue el principal defensor de los indios en la Junta de Valladolid. Las Casas, que no le va a la zaga en aristotelismo, demostró la racionalidad de los indios a través de su civilización: la arquitectura de los aztecas rebatió la comparación con las abejas que había hecho Sepúlveda. No encontró en las costumbres de los indígenas americanos una mayor crueldad que la que pudiera encontrarse en las civilizaciones del Viejo Mundo o en el pasado de España:

"Menor razón hay para que los defectos y costumbres incultas y no moderadas que en estas nuestras indianas gentes halláremos nos maravillen y, por ellas, las menospreciemos, pues no solamente muchas y aun todas las repúblicas fueron muy más perversas, irracionales y en prabidad más estragadas, y en muchas virtudes y bienes morales muy menos morigeradas y ordenadas. Pero nosotros mismos, en nuestros antecesores, fuimos muy peores, así en la irracionalidad y confusa policía como en vicios y costumbres brutales por toda la redondez desta nuestra España".

Frente a los justos títulos que defendía Sepúlveda, las Casas se valió de los argumentos del fallecido Francisco de Vitoria quien había expuesto una lista de títulos injustos y otros justos títulos:

En sus títulos injustos, Vitoria fue el primero que se atrevió a negar que la bulas de Alejandro VI, conocidas en conjunto como las Bulas Alejandrinas o Bulas de Donación Papal, fuesen un título válido de dominio de las tierras descubiertas. Tampoco eran aceptables el primado universal del emperador, la autoridad del papa  ni un sometimiento o conversión obligatorios de los indios. No se les podía considerar pecadores o poco inteligentes, sino que eran libres por naturaleza y dueños legítimos de sus propiedades. Cuando los españoles llegaron a América no portaban ningún título legítimo para ocupar aquellas tierras que ya tenían dueño.

Las Bulas de donación papal y el Requerimiento que se leía a los indígenas para justificar su sometimiento eran títulos menos seguros que los que daban la aplicación del derecho de comunicación, que si era negado por los indígenas permitía a los españoles obtenerlo a la fuerza.

Negó el derecho de ocupación por la pura aplicación de la fuerza, pero defendió la libertad de transitar por los mares, argumento muy polémico también defendido por Hugo Grocio, y que no convenía al monopolio colonial del comercio con las Indias.

La evangelización no era una obligación de los españoles, pero sí un derecho de los indígenas.

Las conquistas se frenaron, regulándose de tal forma que, en teoría, sólo a los religiosos les estaba permitido avanzar en territorios vírgenes. Una vez que hubieran convenido con la población indígena las bases del asentamiento, se adentrarían más tarde las fuerzas militares, seguidas por los civiles. Las ordenanzas de Felipe II -1573- llegaron a prohibir hacer nuevas conquistas. Se ha destacado lo históricamente inusual que son tales escrúpulos en la concepción de un Imperio.

Bueno, como hemos visto, la Junta de Valladolid enfrentó dos posiciones, dos formas de pensar, de ver. Fray Bartolomé de las Casas siempre defendió a los indios de la Nueva España.

Me llamó la atención la bula papal, que solamente mediante esta se reconociera am los indios como personas, como seres humanos. En fin, ya sabemos que a nuestros antepasados con todo y la bula, no les fue nada bien,  a la fecha, en este 2017, nuestros indígenas siguen siendo tratados, en muchos lugares del país, como si no fueran personas.
                                           
FIN.

RECUERDE QUE LEER ES SABER, ES CONOCER, ES APRENDER, ¡LEA LIBROS!

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