sábado, 3 de junio de 2017

9196. EL MAESTRO INTERIOR.

Reporte Z.

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El Maestro interior.


Un cristiano sin memoria no es un verdadero cristiano: es un cristiano a mitad de camino, es un hombre o una mujer prisionero del momento, que no sabe tomar en consideración su historia, no sabe leerla y vivirla como historia de salvación. 
Papa Francisco.

La iglesia católica celebra hoy Pentecostés, cincuenta días después de la Pascua, el Señor aparece ante sus discípulos y sopla sobre ellos infundiéndoles el Espíritu Santo. En Evangelio de san Juan 20:19-23 se lee: “Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz sea con vosotros.» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: 
«Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Lo primero que expresa el Maestro Jesús, como un saludo es un deseo de paz: “La paz sea con vosotros”. De esto podríamos deducir que para que sea posible la presencia del Espíritu en nuestra vida y en la vida del mundo es la paz, los oscuros lo saben por eso se empeñan en imponer la guerra, el clima ideal para que el demonio haga de las suyas. Los que hacen la guerra, aún en nombre de la paz, son cómplices del demonio. Construir la paz es la primera tarea del cristiano porque sin paz no hay justicia, si paz no hay tranquilidad, sin paz no hay progreso, sin paz no hay amor.

Hablar es una de las manifestaciones del Espíritu, pero no hablar por hablar como lo hacen los políticos y gobernantes que hablan para engañar, el Espíritu mueve a hablar con verdad y justicia pero antes de manifestar con palabras la presencia del Espíritu en nuestra vida nos enseña, nos prepara en el silencio, el Espíritu Santo es el Maestro Interior.

No es fácil escuchar la voz del Maestro interior, el ruido externo inunda también el alma,  no hay tiempo para meditar (meditar es escuchar al Espíritu), para orar (orar es hablar con el Espíritu), para discernir. Si no hay discernimiento tampoco hay memoria, ni congruencia y es que la voz del consumismo penetró hasta el fondo e impone su ley sin contemplaciones. Somos un pueblo sin memoria. Los gobernantes se corrompen, se enriquecen con el hambre y la muerte de los más desprotegidos, y seguimos votando por ellos, son los mismos que han hecho de nuestra patria un infierno.

Dice el Papa Francisco que el Espíritu sigue manifestándose en el mundo, pero igual que los políticos sofistas tienen el objetivo de engañar, hay quienes dicen hablar en nombre del Espíritu, pero sus obras son perversas. Por eso el discernimiento es necesario, porque muchos aseguran que hablan en nombre de Dios, pero en realidad promueven al demonio de la injusticia, de la mentira, de la muerte.

Denunciar la injusticia es también un don del Espíritu. Los compañeros periodistas que hablan por los que no tiene voz, los que denuncian la complicidad de criminales y gobernantes, los defensores de derechos humanos, los ecologistas, indígenas y líderes comunitarios, los  que han pagado con su vida la valentía de denunciar la mentira y la injusticia, ésos son profetas del Espíritu.

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