viernes, 16 de junio de 2017

9247. CONSTRUIR LA PAZ DESDE EL AMOR.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI


Construir la paz desde el amor.




Si la humanidad es el progreso, Gandhi es ineludible. Él vivió, pensó, actuó y se inspiró en la visión de la evolución de la humanidad hacia un mundo de paz y armonía. Dr. Martin Luther King, Jr.

Construimos la paz o vivimos en el infierno. La humanidad se encentra en una encrucijada, o aprende a vivir en paz o retornará a la edad de piedra, si bien nos va. En la lucha entre el bien y el mal, parece que se imponen los malos, si los buenos que se supone que somos mayoría no reaccionamos, la guerra será el instrumento de la esclavitud. Más que dos entes como el bien y el mal, se ilustra la oposición esencial con el par de opuestos amor-odio.

El camino del odio es la guerra, el camino del amor es la paz, pero, ¿Quiénes son los guías? Y ¿cuál es el camino para construir la paz?

En 2009 la campaña de Fraternidad de la Iglesia en Brasil ese año se tituló "La paz es fruto de la Justicia”, que fue también el tema central de la campaña. ¿Y el amor? Seguramente se habló del amor. Los conferenciantes no podían ignorar que los Padres de la Iglesia consideran al amor como la fuente de todo bien, el apóstol san Juan es aún más contundente, en una frase expresa los que a los Padres les tomó libros enteros de cientos de páginas: Dios es amor.

Podemos afirmar que  el amor es la fuente de la justicia y de la paz. Si esto es así la secuencia en la lógica lineal  es: amor-justicia-paz; el polo opuesto  se expresa a través de la secuencia odio-injusticia-guerra. Esta es la secuencia del plan  de los oscuros, fomentar la injusticia, sembrar el odio y la violencia; la injusticia, el dio y la violencia llevan inevitablemente a la guerra, no importa si se hace en nombre de Dios.

En Romanos 14:17 nos dice que el reino de Dios no es comida ni bebida sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo, pero el reino de Dios no es para todos,  es para los que han nacido de nuevo. Y nacer de nuevo es aprender a amar y a perdonar.

El Papa Francisco afirmó que: “El mandamiento del amor a Dios y al prójimo es el primero no porque está encima del elenco de los mandamientos. Jesús no lo coloca en el vértice, sino al centro, porque es el corazón desde el cual debe partir todo y hacia donde todo debe regresar y servir de referencia”. En un mundo de injusticia, la justicia es de los que aman.

La violencia en todas sus formas avanza incontenible, sólo el amor la puede detener. Para dar frutos de justicia es necesario amar.

Los oscuros, decía el pastor Martin Luther King para referirse a los malos, en contraparte están los que llevan en su corazón la luz de Dios, “¡Ustedes son la luz del mundo!”, decía Jesús que se definía a sí mismo como la luz del mundo. ¿Quién construirá la paz? No los oscuros, por cierto, pero no hay que olvidar que los cimientos de la paz son la justicia.

 Por consiguiente, los hijos de la luz estamos obligados a construir la paz desde el amor. Como decían los viejos hippies, ya en extinción, “!Amor y paz¡ ¡Yea!”. 

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