sábado, 17 de junio de 2017

9253. LOS SIETE PRINCIPIOS Y EL PODER DE ABAJO.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Los siete principios y el poder de abajo.


Es claro que ha llegado la hora de construir poder desde abajo y a la izquierda. Un poder que mande obedeciendo a partir de sus siete principios: Servir y no servirse, representar y no suplantar, construir y no destruir, obedecer y no mandar, proponer y no imponer, convencer y no vencer, bajar y no subir. Concejo Nacional Indígena.

El poder de abajo es un concepto del Consejo Indígena de Gobierno que busca que la señora Mary Chuy sea su representante, que sea candidata independiente en las elecciones por la presidencia de la república en 2018. El poder de arriba es evidentemente “el mal gobierno”, los partidos políticos e instituciones del Estado que controlan el sistema electoral como el INE y los Tribunales Electorales.

El poder de abajo es el pueblo organizado en células que configuran un mosaico colorido de comunidades, naciones y tribus indígenas, la mayoría se hicieron presentes en la asamblea constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno: Apache, Amuzgo, Chatino, Chichimeca, Chinanteco, Chol, Chontal de Oaxaca, Chontal de Tabasco, Coca, Cuicateco, Mestizo, Hñähñü, Ñathö, Ñuhhü, Ikoots, Kumiai, Lakota, Mam, Matlazinca, Maya, Mayo, Mazahua, Mazateco, Me`phaa, Mixe, Mixe-Popoluca, Mixteco, Mochó, Nahua o Mexicano, Nayeri, Popoluca, Purépecha, Q´anjob´al, Rarámuri, Tének, Tepehua, Tlahuica, Tohono Odham, Tojolabal, Totonaco, Triqui, Tseltal, Tsotsil, Wixárika, Xi´iuy, Yaqui, Binniza, Zoque, Akimel O´otham y Comkaac.

Los pueblos originarios son conscientes de que “el mal gobierno” emprendió una guerra contra ellos  que se ha extendido más de dos décadas, parce una exageración, pero no lo es, en la nota principal de La Jornada del pasado viernes,  Fernando Camacho escribió que: “Durante una ronda de testimonios sobre los efectos de la violencia, Mariana Selvas,  sobreviviente de tortura sexual y física tras la represión policiaca de 2006 en San Salvador Atenco, destacó que el clima de agresiones no se debe a que el Estado mexicano ha fallado en detenerlo, sino a que lo ha instaurado como forma de control social. 

Las palabras subrayadas con negritas deberían de ser tema de una profunda reflexión y análisis, porque revelan que tras de las guerras contra las drogas hay una intención perversa de control social, o que la guerra contra las drogas de Felipe Calderón emprendió en 2006 y que sigue adelante, es en realidad una guerra premeditada contra la sociedad y contra los pueblos originarios que, ante este clima de agresión manifestaron:“sólo en la resistencia y la rebeldía hemos encontrado los caminos posibles donde podamos seguir viviendo, que en ellas están las claves no sólo para sobrevivir la guerra del dinero contra la humanidad y contra nuestra Madre Tierra, sino para renacernos junto con cada semilla que sembremos, con cada sueño y con cada esperanza que se va materializando en grandes regiones en formas autónomas de seguridad, de comunicación, de gobiernos propios de protección y defensa de los territorios. Por lo tanto no hay más camino posible que el que se va andando mero abajo, pues arriba no es nuestro camino, es el de ellos y les estorbamos”.

Sobre la base de mandar obedeciendo el Concejo Nacional Indígena de Gobierno se fundamentaría en los siete principios: Servir y no servirse, representar y no suplantar, construir y no destruir, obedecer y no mandar, proponer y no imponer, convencer y no vencer, bajar y no subir.

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