miércoles, 21 de junio de 2017

9256. AMOR, JUSTICIA, PAZ.

Reporte Z


Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Amor, justicia, paz.



La Comisión Episcopal para la Pastoral Social calificó la situación que enfrenta México como: múltiple emergencia humanitaria, y dio a conocer una serie de reflexiones y compromisos éticos y pastorales que vale la pena destacar, como que los obispos reconozcan la gravedad de la situación que afecta a los mexicanos y que manifiesten que el mayor desafío es cambiar las injusticias, la corrupción y las violencias y que es necesario realizar cambios estructurales profundos.

Los obispos convocaron a todas las personas cercanas y adversarias a responder desde ya, mediante el diálogo y la colaboración, a esta crisis multidimensional, con el fin de contribuir a una sociedad, una economía y una política transformadas. La respuesta que proponen los obispos es construir una vida en paz, propiciar el diálogo, una nueva economía y un verdadero desarrollo y sobre todo, construir una política al servicio del pueblo.

¡Qué bien por los obispos!, pero, ¿cuáles son las bases de esas propuestas? ¿Podrían ser más específicos los pastores?, y ¿dónde está el amor? ¿Y la justicia? Una política al servicio del pueblo, sí pero cómo, falta la respuesta a los cómos. Además faltan los nombres, las situaciones concretas que sufren por ejemplo las comunidades indígenas que se consideran agredidas por el Estado.

No es con guerras, ni con supresión de las libertades, dicen los obispos, se tiene que actuar con verdad y justicia y cambiar los modelos económicos, políticos, sociales y culturales, en función del respeto a los derechos humanos personales y colectivos. Todo eso está muy bien, lo mismo podemos decir de la urgencia de mejorar los ingresos de los trabajadores para lo cual los obispos proponen aumentar el salario mínimo, pero ¿cómo?

Los empresarios católicos también son convocados por los pastores de la Iglesia: “Todos tenemos que contribuir ante las dificultades con creación de trabajo, especialmente cada empresario cristiano, que no debe ser un mero homo economicus, un autómata sino “un ciudadano responsable que goza de sus ganancias para el bien común. Hoy la creación de empleos dignos con salarios decentes y la reactivación de la economía interna son un imperativo”.

No podemos extender el análisis de la reflexión de los pastores, sólo a algunos de los puntos más importantes como al consumo con responsabilidad social mediante una vida sobria, es decir una vida en donde lo más importante es compartir, no consumir, los obispos llaman a comprar productos mexicanos y mencionan la prioridad que debe darse al campo para recuperar nuestra seguridad alimentaria, pero sólo dedican algunas líneas a los pueblos indígenas, con quienes por un deber de justicia actual y por tener una deuda acumulada durante años con nuestros campesinos e indígenas, a quienes no se les ha dado su parte, se debe tener especial atención.

El mensaje de los obispos debería de tener más repercusión en la vida de los laicos, comunica hacia afuera, pero hacia adentro la comunicación es más lenta, por ejemplo, ¿cuántos sacerdotes en sus homilías mencionan el documento o algunas de las acciones que se proponen?

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