domingo, 2 de julio de 2017

9310. DESHOJANDO LA MARGARITA EN EL PAN.


Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Jorge Zepeda Patterson.
SinEmbargo. Julio 2, 2017. 12:05 am..



Al margen del género, Margarita Zavala deliberadamente ha proyectado una imagen que ahora la perjudica. Foto: Twitter @Mzavalagc

Los cosas no pintan bien para Margarita Zavala en sus aspiraciones por alcanzar la presidencia del país. Hace diez meses parecía una carta tan firme para lograr la candidatura del PAN, que podía darse el lujo de amenazar con lanzarse por la libre si el blanquiazul no accedía a darle su venia. En las encuestas de opinión su nombre figuraba por encima de cualquier otro personaje del PAN y eran momentos en que Hillary Clinton parecía destinada a convertirse en la primera mandataria de Estados Unidos, justamente después de ser Primera Dama.

El triunfo de Donald Trump-: fue el primer contratiempo que experimentó la esposa de Calderón. Si Hillary Clinton hubiese ganado muchos votante en México habrían favorecido la posibilidad de que una mujer ocupara Los Pinos. Podría considerarse una interpretación simplista, la noción de que ambas mujeres podrían entenderse mejor, pero en política la percepción lo es todo.

Y por otra parte, no solo Hillary no ganó, sino quien lo hizo fue Donald Trump, el rudo y matón del barrio. Lo cual significa, otra vez un tema de percepción, que muchos ciudadanos considerarán que el país necesita un líder capaz de enfrentar al empresario agresivo y exhibicionista. Esto es, un político experimentado, firme y sólido.

Desde luego no es un tema de género. Otra Margarita, Thatcher, justamente apodada la Dama de Hierro, habría sido capaz de enfrentar cualquier bullying (independientemente de que uno estuviese o no de acuerdo con sus políticas). Y por otro lado, Enrique Peña Nieto no por ser varón los mexicanos olvidan que trató a Trump con demasiada tibieza, incluso subordinación dirían algunos.

Al margen del género, Margarita Zavala deliberadamente ha proyectado una imagen que ahora la perjudica. Un personaje sensible, de modos suaves y amables, interesada en los derechos de la mujer y la infancia, en el desarrollo de la familia y en los derechos humanos. Una agenda loable por donde se le mire, pero un poco desfasada por los misiles que Trump ha lanzado sobre México y que ponen sobre la mesa otro tipo de batallas. La percepción es que en los próximos años necesitaremos más al guerrero que a la madre Teresa de Calcuta.

Tampoco la favoreció el hecho de que Josefina Vázquez Mota hiciera tan pobre papel en las elecciones recién terminadas en el Estado de México. No funcionó como candidata presidencial del PAN en 2012 y tampoco lo hizo en las estatales de 2017. En lo personal no creo que tenga que ver con el hecho de que haya sido mujer (Delfina Gómez estuvo a punto de ganar los comicios del Edomex), pero ciertamente introducirá dudas en muchos militantes del partido. Sobre todo porque ambas, Vázquez Mota y Zavala apelan de manera muy similar a los votantes al centrar sus narrativas en torno a la decencia de su política y de su trayectoria.

Y, por otro lado, Felipe Calderón le ha hecho un flaco favor con sus intervenciones públicas. Quiérase o no, no es que se trate de una mujer, sino de una que está casada con el que fue presidente con resultados negativos, según las encuestas de opinión. En otras palabras y para seguir con la comparación, nadie se preguntaba qué iba a hacer el marido de Margaret Thatcher metido en Downing Street; en cambio muchos tendrían razón para temer el regreso de Felipe Calderón a Los Pinos. Y el hecho de que el ex presidente no desaproveche la oportunidad para intervenir en política, en ocasiones con resultados polémicos, no hace sino acrecentar tales temores.

Hace unos meses Margarita Zavala podía darse el lujo de pretender ser una especie deVicente Fox tres sexenios más tarde: un candidato que tomó por asalto al partido gracias a su popularidad y a su amenaza de competir por fuera si no era designado abanderado oficial de su partido. Hoy por más que la ex primera dama presiona al partido para anticipar el proceso y asegurarse reglas que le favorezcan, el PAN parece más dispuesto a seguir deshojando la margarita, literalmente.

Por Jorge Zepeda Patterson.
Es periodista y escritor.

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