lunes, 3 de julio de 2017

9315. LA RAÍZ DE LA VIOLENCIA.

LA ECONOMÍA Y USTED.

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

                                           DE LOS DÍAS DE DALIA.

Bajo la inclemente lluvia tenaz
tus ansias, tu camino se amerita,
la vida pasa, en tu cuerpo se aprieta,
es el regalo porque luchas cada mañana,
cada día, cada instante en tu brega.

Dalia la de siempre, impaciente espera,
increpa a la vida y la seduce, no ruega,
mujer al fin de una pieza,
en algún lugar, lo sabe,
ha de encontrar la parte de existencia
que su instinto le indica, le anuncia,
y es la consecución por la que lucha.

Dalia, la de siempre, sonríe y camina,
la vida la envuelve, ella la vive.

eliseo.

Con los indicadores conocidos por el dominio público, hoy sabemos que este mes de mayo ha sido el más violento de la historia de México; claro, tomando en consideración que hasta antes del año 1990 no se tenía una cuenta muy precisa ni estresante de las muertes violentas que sucedían en el país. De alguna manera teníamos un país con capacidad de asombro  y temor ante lo que significaba un acto trágico, mismo que se convertía en la noticia nacional por buen tiempo. Todo lo contrario a lo que sucede hoy, en que por ejemplo este fin de semana, apenas en Sinaloa se registraron 30 asesinatos, apenas entre el sábado 1 y domingo 2 de julio de 2017; ni qué decirle de las ejecuciones en Veracrúz y Guerrero.

La estadística nos dice que en mayo como el mes más violento se registraron 2186 muertes violentas a nivel nacional, y que esto es el número mayor en 20 años de registro de que se cuenta..., así de simple; así de espantoso.

¿Qué le pasa a este país...?
¿Por dónde se jodió?
¿A dónde va...?

Efectivamente México es  catalogado como un "Estado fallido" porque en su estructura institucional no hay un orden creíble y confiable; por desgracia la impunidad es la moneda de cambio de la vida cotidiana. Es una vergüenza que se hable de ejecuciones de manera cotidiana a lo largo del territorio nacional, y que esto sea apenas una estadística más que se anuncia en los noticiarios y periódicos. Asusta ver la insensibilidad con que se nos mencionan las cifras diarias de ejecutados, descabezados, despedazados..., y que todo esto apenas sea una nota más de lo que hoy es cotidiano: la radiografía de un México jodido.

Cuando el inefable y vergüenza de la política nacional, Vicente Fox tuvo que salir a aclarar la razón de la violencia que se manifestaba en crecimiento en su sexenio; simplemente se le ocurrió afirmar sin el menor fundamento que... "los malos se estaban matando entre ellos; y que los buenos, obviamente estarían a salvo, era pleito de malos contra malos..."

¿Recuerda usted con qué desparpajo nos dio la buena nueva...?  ¡Todo era asunto de pandillas de delincuentes contra otras tantas...!

Hoy no falta el político que, ante su incapacidad para controlar la crisis de inseguridad, termina por repetir tan inapropiada afirmación... se están matando entre los delincuentes.

Tristemente es una mentira que dudo que alguien quiera aceptar; lo que le pasa al país es un deterioro de sus instituciones que las carcome desde dentro y desde fuera. Los funcionarios públicos han dado pruebas de que su actitud no es precisamente la de unos  mexicanos con el estigma juarista, de aceptar vivir en la justa medianía que da el servicio público, dogma por cierto que ha sido bandera ideológica y práctica del Peje. Por el contrario, hoy es escándalo social la forma en que desde las oficinas pública se realiza una práctica del "MOCHE" mediante el que los funcionarios condicionan realizar un trámite solamente si se les otorga un porcentaje de beneficio que se espera obtener del tal trámite. Así es como diputados, senadores y otros personajes de la vida pública, ofrecen sus servicios a los presidentes municipales para llevarles obras a sus municipios..., a cambio de que se mochen con el 10, 15 y hasta el 20% de lo que cubre determinada obra o servicio.

Esta parte nos indica la raíz del problema es un cáncer que carcome desde dentro; nada tienen que ver con los actuales delincuentes que asolan los espacios públicos del mismo. Por desgracia sabemos que los capos de las mafias son creaciones de la propia clase política nacional; son peones de uso y desecho; son delincuentes fabricados para usarlos y tirarlos según lo vayan requiriendo.

No hay casi forma de pensar que los chapos guzmán, los caro quintero, el señor de los cielos y del infierno, puedan florecer de la manera en que lo hacen en México sin el cobijo de la clase política y la ramificación de instituciones de que se vale.

En realidad esa es la raíz del cáncer que asola al país; la impunidad de buena parte de los políticos; la mafia del poder les llama Andrés  Manuel López Obrador, y créame , no se equivoca el señor; podrá tener muchos defectos y le brincan a la cara en cuanto abre la boca; pero si alguien está enterado de tanta basura y chapuzas en este país, es ese señor; sabe de lo que habla: y tan tiene razón, que sus enemigos políticos, ante su incapacidad para rebatirle, terminan por agruparse y encubrir sus mentiras entre ellos para simular que... ni lo ven ni lo oyen, porque les faltan argumentos para callarle.

Este es el problema que tenemos, la impunidad como origen de la pudrición de una sociedad en su convivencia y clima de intolerancia; esto nos ha hecho aceptar que por día se ejecuten entre 25 y 40 personas y se reciba como algo casi inevitable. Que se nos informe que se encuentran cuerpos descuartizados..., y sea una anécdota más; que se nos informe de un determinado número de cabezas humanas encontradas, y apenas sea nota de un momento, por que el siguiente evento trágico está sucediendo; eso es lo que manifiesta el doloroso cáncer con que se presenta el  México de hoy; impune, sangriento, inseguro y con pocas opciones de mejora.

Cuidado, los verdaderos jefes de las mafias de narcos no necesariamente andan a salto de mata, ni son unos payos emanados de la discriminación y la injusticia social; pueden ser personas aparentemente muy cultos, aparentemente, desde luego. Al final la única evidencia se identifica con un país en manos de la impunidad.

Desde luego usted tendrá su opinión, mientras tanto  la estadística de ejecuciones no se detiene; no se a usted, a mi aun me asusta y preocupa.


Le abrazo con cariño.

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