jueves, 6 de julio de 2017

9330. SECCIÓN DE ESPECTÁCULOS.

LA FERIA

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Sección de espectáculos.
Tía Elisa (tía abuela, de las de Autlán), se casó con un señor español, Amílcar de nombre, que llegó a Veracruz huyendo de Franco y a Jalisco, de un embarazo ajeno (según él). Al tío Amílcar nadie en la familia se lo tomaba en serio; a este junta palabras siempre le pareció un tipo fascinante. Vivía sin muchos ahogos de diseñar telas (eso: diseñar telas, hacer dibujitos con lápices de colores), para que las hilaran en la fábrica en que siempre trabajó, y créame que se requiere de mucha imaginación para hacer 5 diseños distintos diarios, de lunes a sábado, durante 43 años (si hubiera sido escritor hubiera escrito “Mil Años de Soledad” y el Quijote le sale en 30 tomos). Aparte, era inventor y eso era lo fascinante.

En el garaje de su casa tenía su estudio-taller (nunca tuvo coche), ahí, este López desde su más tierna infancia, enfrentó la realidad con el absurdo, pero lo escuchaba seriecito y acabé siendo su sobrino consentido. Sabía de todo, poco, pero sabía, y su cerebro era una máquina desbocada.

Algunas de sus creaciones: la bola de boliche con el peso escrito en braille; el papel higiénico literario (con novelas ilustradas, para fomentar la lectura e incrementar el consumo); el lápiz caramelo (para que los niños hicieran la tarea felices de la vida); la casa anti-telúrica (de hule macizo, vulcanizado); la ropa interior desechable (que sigo pensando que es una genialidad; nada de andar lavando calzones: se tiran al w.c. y se le jala; higiénico y cómodo); la persiana adhesiva (que se debía mantener siempre entornada para permitir el paso del aire, al tiempo que atrapaba moscas y mosquitos); la butaca-urinario (para teatros y cines); y un perfume repelente (que cambiaba de aroma a fétido hedor, si subía la temperatura corporal o al contacto del sudor o la saliva… este se le ocurrió cuando su hija Libertad salió con su domingo siete).

También era teórico. Escribió un tratado de “Teología del ateísmo”; un estudio sobre “La influencia de los calcetines en la historia” (probando con datos duros la relación entre la generalización de su uso y las peores guerras y tragedias); un “Curso de violín por correspondencia” (muy ingenioso); otro de “Proctología para principiantes” (estremecedor), otro más de “Aeronáutica básica para emergencias en vuelo”; uno de “Principios de Zootecnia aplicados al cuidado del bebé”; y una “Guía práctica para la generación doméstica de energía nuclear”. Era un tipazo.

Con tal entrenamiento, está difícil que a su texto servidor algo le parezca inverosímil, absurdo, idiota, o le derrame la bilis… aunque… a veces, bueno, es que todo tiene límite. Mire:

Publica la primera plana del “Excelsior” de ayer la siguiente noticia: “Descubren que el SNA -Sistema Nacional Anticorrupción- violó la ley para elegir aspirantes” (y no es la primera nota sobre las sospechosas maniobras e intereses raros que influyeron en los nombramientos de los custodios del himen patrio); o sea: no tenemos remedio y si lo tenemos, no son estos el remedio.

En “El Economista”, la principal de su portada fue: “No elevaremos la producción de gasolinas: Pemex”, y agrega: “Importaciones, estrategia para mantener margen de rentabilidad”; lo que en román paladino, en buen castilla, significa que Pemex quiere ganar dinero, así sea a costa del riesgo estratégico que como nación significa depender de que le quieran vender combustibles en el extranjero; así sea a costa de los bolsillos de todos los 120 millones de risueños habitantes del país, pues no hay nada a lo que no impacte el precio de las gasolinas y el diesel (¡idea!, diría tío Amílcar: revivir el transporte en mula, el servicio de carreteras tiradas por bueyes).

“Reforma” (también en su primera plana): “Ordeña, al alza. El robo a ductos creció 60% de enero a mayo en comparación con el mismo periodo de 2016: 2662 (tomas clandestinas localizadas) en 2016; 4,261 (tomas clandestinas localizadas), en 2017”. Y si lee usted con calma, la nota dice lo contrario de la realidad: lo que ha crecido es el número de tomas clandestinas localizadas, lo que significa que sí están haciendo progresos y que la ordeña necesariamente tiene que ir a la baja. Pero eso no “vende” y no mucha gente se mete a leer ni desentrañar la nota. ¡Jesucristo-aplaca-tu-ira!

Otra del “Reforma” que saca de quicio a un lama tibetano anestesiado con hierbita vaciladora: “95% de las micro, pequeñas y medianas empresas no tienen contratado un seguro que proteja su patrimonio ante accidentes (fuente: Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros -AMIS-)”… que alguien le explique a los señores de la AMIS lo difícil que es convencer a la señora de las quesadillas que asegure comal, anafre, soplador, molcajete y cuchara de peltre (y las existencias de papel de estraza, indispensables para despachar y no poner en riesgo su volumen de ventas); que alguien se apiade de estos caballeros vendedores de pólizas de dudoso cobro: las empresas pequeñas y medianas no tienen dinero para asegurarse, ni para “marketing”, no tienen dinero, punto.  Si la AMIS cree que tienen algo que asegurar los que se conforman con sacar el gasto del día, tal vez sea que también creen  que vivimos en el “Cuerno de la abundancia”, como se le llamaba al mapa nacional en aquella época post revolucionaria cargada de emoción patria y optimismo.

Y la última muestra de estos retos a la cordura y la mesura (también de “Excelsior”, su nota principal de primera plana): “‘Entierran’ al fiscal contra la corrupción. En el Senado anuncian que la ausencia del fiscal y de los magistrados anticorrupción, no causará problemas; parcharán el nuevo sistema”. A todo dar. El sistema nacional anticorrupción no tiene todavía presupuesto, es cuestionado por cómo fueron nombrados sus integrantes y los senadores nos anuncian esto. Vamos muy bien. Ni se nota el desinterés. El gobierno  de la república lucha a brazo partido contra la corrupción. No dudemos.  

¿Sabe qué?... por algo es tan leída la sección de espectáculos.

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