viernes, 7 de julio de 2017

9338. MÉXICO, PENÚLTIMO LUGAR EN VIOLENCIA Y DESARROLLO HUMANO.

Reporte Z.

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

México, penúltimo lugar en violencia y desarrollo humano.

Todas las cosas, materiales y espirituales, surgen de una misma fuente y están relacionadas como si formaran una familia. El pasado,el presente y el futuro están contenidos en la fuerza de la vida. El universo emergió y se desarrollo desde una fuente única, y nosotros evolucionamos a través el proceso óptimo de unificación y armonización. Morihei Ueshiba. (1883-1969). Militar, maestro, filósofo y artista marcial japonés fundador del aikido.

El desarrollo humano (DH) no se mide únicamente por la economía o por cuántas toneladas de carne consumes al año, el bienestar físico, emocional y espiritual del ser humano como individuo pero sobre todo como ente social, es el mejor indicador del desarrollo de una persona o de un  pueblo. Se puede hablar de desarrollo humano a nivel personal, pero también a nivel social y si aplicamos la misma lógica, a nivel planetario y cósmico.

Nuestro México, primer en obesidad y entre los rimeros en corrupción a nivel mundial, destaca también por sus altísimos niveles de violencia, estamos en el segundo lugar a nivel mundial en violencia. La guerra, la desigualdad, la miseria, son pruebas de nuestro bajo nivel de desarrollo humano, de nuestro bajo nivel de conciencia.

La definición de Wikipedia: “desarrollo humano es el proceso por el que una sociedad mejora las condiciones de vida de sus miembros a través de un incremento de los bienes con los que puede cubrir sus necesidades básicas y complementarias, y de la creación de un entorno social en el que respeten los derechos humanos de todos ellos”. La definición de Wiki pasa por alto el factor determinante en el DH: un alto nivel de conciencia.

Lamentablemente no somos una honrosa excepción, más bien es la regla, en un mundo dominado por la guerra y la violencia, la creciente miseria, el hambre y la corrupción, las islas de paz y bienestar son cada vez menos, en el mundo avanzan la violencia y la guerra, por eso nos planteamos preguntas:

¿Estamos condenados a repetir los errores que otras civilizaciones cometieron en el pasado, como por ejemplo, la autodestrucción termonuclear? ¿Es el hombre actual un ensayo fallido (afirman unos, de Dios, o de los extraterrestres, dicen otros) cuyo destino es la destrucción o el suicidio colectivo? ¿Hay tiempo para despertar o es ya imposible evitar la catástrofe?

La conciencia de la humanidad se encuentra en un nivel miserable a juzgar por la situación del mundo actual. La miseria de la humanidad, la desigualdad y la corrupción, son pruebas suficientes para esperar lo peor. ¿Será que algo no salió bien en el plan divino y en los genes del ser humano se encuentra la raíz de su propia destrucción, su incapacidad para vivir en armonía?

Más del 90 por ciento de la historia de la humanidad está marcada por la guerra, la guerra fue y es, la manifestación de las más bajas pasiones del hombre, la destrucción del otro, de los otros, la prueba de nuestra pobreza espiritual. El mensaje de los Avatares, Buda, Jesucristo, Gandhi, no ha sido escuchado, el llamado a la paz, al amor, a la convivencia basada en la justicia, en la verdad,  no ha dado los frutos esperados.

Así como a nivel individual la conciencia del ser humano pasa del egoísmo a la conciencia social y en el mejor de los casos, al altruismo, luego de un largo proceso de desarrollo, a nivel social pasamos de la etapa tribal y de luchas, el imperio de nuestras tendencias egoístas, a una sociedad desarrollada, democrática y libre, que es expresión de un nivel de conciencia desarrollado, de madurez, pero eso no ha pasado en México.

El nivel de conciencia de países democráticos como Noruega, Finlandia, Dinamarca, está mucho más desarrollado que el nivel de conciencia de la sociedad mexicana, en donde la simulación enmascara una realidad que es reflejo de una conciencia social egoísta. Los políticos corruptos y sus partidos, el sistema político que se sostiene en la ignorancia y la miseria y en el Pacto de impunidad representan nuestro nivel de conciencia social, un pobre nivel que nos coloca en los últimos lugares de desarrollo humano.

El hecho de que 95% de los mexicanos se declaren católicos, cristianos o mormones marca aún más, nuestro bajo nivel de subdesarrollo espiritual, nuestra falta de congruencia.

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