lunes, 10 de julio de 2017

9345. LA CLASE POLÍTICA CULPABLE: IGLESIA.

Reporte Z.
                          
Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI


La clase política culpable: Iglesia.        

        
El primer signo de la corrupción en una sociedad que todavía está viva es la frase "el fin justifica los medios". Georges Bernanos (1888-1948). Escritor francés.

Casi un millón de personas huyó de Mosul, ciudad iraquí devastada por la guerra y que fue “liberada” la semana pasada del domino del Estado Islámico. La guerra es la destrucción total del enemigo. Algunas guerras como la que vivimos en México, son calificadas como “guerras de baja intensidad”, pero en el caso de México los resultados son igualmente devastadores. Se dice que en la guerra nadie gana, pero esta afirmación no es del todo cierta, en realidad ganan los Señores de la guerra, los fabricantes de armas, los políticos que están a su servicio.

En México, la guerra contra las drogas que impuso el panista Felipe Calderón (pero que fue diseñada en los cubículos del Pentágono, en Estados Unidos), ha dejado tras de sí un número indeterminado de muertos, tantos, que nuestro país ocupa el segundo lugar mundial en violencia, sólo detrás de Siria, país vecino de Irak, país que ocupa el tercer lugar en la lista de la ignominia, detrás de México.

Miles de personas no tuvieron la posibilidad de huir de Irak, ni de Siria, en México,  decenas de miles han huido de sus pueblos tratando de escapar de la violencia y la muerte, mientras que Calderón vive rodeado por decenas de soldados que lo protegen a él y a su familia (y todavía le pagamos, con nuestros impuestos), una vida de lujos que sólo pueden disfrutar 210 mil personas, privilegiados de la dictadura perfecta que poseen la cuarta parte de la riqueza nacional.

En México, la desigualdad es una de las causas del narcotráfico y la violencia. Entre las 210 mil personas que poseen el 25 % de la riqueza de este país, destacan algunos como Carlos Slim, otros, permanecen en el anonimato. Entre los millonarios de nuestro pobre México están los políticos, diputados, senadores, gobernadores, ministros, consejeros y dirigentes de partidos políticos, muchos de ellos cómplices de criminales y capos, la denuncia de la complicidad entre criminales y funcionarios públicos (el Estado fallido) no es nueva, pero ahora la firma la Arquidiócesis Primada de México. El título del editorial del semanario “Desde la fe” de la semana pasada es lapidario: “Los culpables”, y ¿quiénes son los culpables?, el organismos católico concluye que los culpables son mandatarios y dirigentes partidistas: “…munícipes, mandatarios y funcionarios de distintos colores partidistas, quienes sin empacho, tienen en grupos criminales a sus mejores efectivos, funcionando como paramilitares para proteger los narconegocios, como punto perfecto de su inexplicable enriquecimiento, pagado con sangre que mancha las manos (…) “Asociado a la comisión de delitos y a la irrefrenable violencia que azota el país, está siempre la huella de superiores y jefes, a quienes se deben mandos inferiores. Basta pensar en los gobernadores omnipotentes que se han dedicado a saquear el patrimonio de los estados, fincándose como señores absolutos, mientras que, a la par de sus actos ilegales, los muertos se cuentan por centenas”.

En conclusión, la iglesia católica señala que la clase política es la culpable de la corrupción, la violencia y la muerte de miles de mexicanos.

Mientras que el grupo de 210 mil privilegiados acumula riqueza, 33 % de los mexicanos se debate en la pobreza y 12 % en la miseria, las estadísticas oficiales indican que la mitad de los mexicanos están en la pobreza; los que se atreven a denunciar y protestar contra el sistema corrupto que los despoja (líderes de comunidades indígenas, ecologistas, luchadores de derechos humanos, periodistas, estudiantes de normales rurales, etc.), son asesinados; la impunidad que protege a los políticos y a los criminales fomenta la continuidad de la ola de violencia que si no es tan evidente como los escombros de Mosul, es igualmente devastadora. ¿Hasta cuándo soportaremos la guerra? ¿Hasta cuándo toleraremos a los culpables, el PRIANRD?

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